El gran enchufe que necesita la industria asturiana ya se está construyendo: Cardoso pone en marcha el anillo eléctrico del centro

El gran enchufe que necesita la industria asturiana ya se está construyendo: Cardoso pone en marcha el anillo eléctrico del centro

Las máquinas trabajan ya en Carreño en la primera pieza de una infraestructura que la industria lleva años reclamando. La nueva subestación de Cardoso, de 400/220 kV, será el arranque del futuro anillo eléctrico central de Asturias, pensado para reforzar la red precisamente en la zona donde se concentra buena parte de la gran industria y del consumo energético regional

Hay obras que se entienden a simple vista.

Una carretera nueva, un puente, una nave industrial.

Y luego están las que pueden parecer mucho menos espectaculares, pero que condicionan buena parte del futuro económico de una región.

Eso es lo que está ocurriendo ahora mismo en Cardoso, en Carreño.

Allí han empezado a tomar forma las obras de la nueva subestación eléctrica de 400 kilovoltios, la primera instalación del llamado Anillo Eléctrico Central de Asturias. Red Eléctrica anunció oficialmente el inicio del proyecto a finales de julio y calculó una inversión inicial de 26,5 millones de euros para esta subestación y su conexión con la red de transporte. La ejecución está prevista en unos 18 meses. 

Dicho así suena técnico.

Traducido: Asturias está empezando a construir una de las infraestructuras que necesita para poder enchufar la nueva industria que quiere atraer y para alimentar la que ya tiene.

El problema no es solo producir electricidad: es llevarla hasta donde hace falta

Ese es el punto que muchas veces se pierde cuando se habla de energía.

Asturias puede producir electricidad, importar energía o incorporar más renovables, pero nada de eso sirve por sí solo si la red de transporte no tiene capacidad suficiente para llevar grandes cantidades de potencia hasta los lugares donde se concentran las fábricas.

Una gran industria no se conecta como quien enchufa una lavadora.

ArcelorMittal, Asturiana de Zinc, instalaciones portuarias, centros industriales o futuros proyectos de enorme consumo energético necesitan conexiones de alta capacidad, estabilidad y redundancia.

Y ahí es donde entra el anillo.

Cardoso será una subestación GIS, una tecnología compacta instalada en un edificio que ocupa menos espacio y reduce el impacto visual. Tendrá parques de 400 y 220 kV y permitirá reforzar la alimentación eléctrica de una de las zonas de mayor demanda industrial y urbana de Asturias. 

Por qué Cardoso puede ser mucho más importante de lo que parece

El centro de Asturias concentra la mayor parte de la actividad económica regional.

En un espacio relativamente reducido conviven Avilés, Gijón, Oviedo, El Musel, la Zalia, grandes complejos siderúrgicos, metalúrgicos y químicos y buena parte de los nuevos proyectos vinculados a la descarbonización industrial.

Ese modelo económico exige una red eléctrica mucho más potente que la diseñada hace décadas.

El futuro anillo pretende precisamente eso: crear una estructura de transporte de muy alta tensión más robusta alrededor del área central asturiana.

La planificación contempla conectar distintos puntos estratégicos de la red, entre ellos Cardoso, Santa María de Grado y Tabiella, formando una malla que permita distribuir mejor la energía y ofrecer mayor capacidad a nuevos consumidores industriales.

No será una única línea.

Será una especie de gran circunvalación eléctrica.

Un anillo invisible alrededor del corazón industrial de Asturias

La comparación más sencilla es pensar en una carretera de circunvalación.

Si toda la circulación depende de una sola vía, cualquier aumento del tráfico genera problemas.

Una red mallada permite repartir los flujos, ofrecer alternativas y aumentar la capacidad.

En electricidad sucede algo parecido.

Cuantas más conexiones potentes existan entre distintos nodos, mayor capacidad tiene el sistema para alimentar grandes demandas, integrar nueva generación y responder ante incidencias.

Ese es uno de los objetivos declarados por Red Eléctrica: reforzar la red de transporte asturiana, facilitar la descarbonización de la industria electrointensiva e integrar más generación renovable. 

Arcelor, AZSA, El Musel, Zalia… detrás de los cables hay fábricas

Por eso el anillo eléctrico no es solamente una infraestructura energética.

Es también una infraestructura industrial.

La transformación de grandes factorías asturianas hacia procesos menos dependientes de combustibles fósiles implica, en muchos casos, consumir mucha más electricidad.

Y al mismo tiempo aparecen nuevos proyectos que reclaman enormes conexiones eléctricas.

Ese es uno de los grandes cuellos de botella de la nueva industrialización española: no basta con que una empresa quiera instalar una fábrica. Necesita suelo, agua, comunicaciones y, cada vez más, megavatios disponibles.

Red Eléctrica mantiene precisamente un sistema público de solicitudes de acceso a la red de transporte para grandes consumidores. Los datos se actualizan periódicamente y reflejan hasta qué punto la capacidad de conexión se ha convertido en un recurso estratégico. 

Cardoso es el principio, no el final

Aquí conviene poner freno a una posible confusión.

Que las máquinas estén trabajando ya en Cardoso no significa que el anillo eléctrico esté terminado.

Ni mucho menos.

Cardoso es la primera pieza.

La propia Red Eléctrica define la instalación como el inicio de un proyecto más amplio que deberá completarse con nuevas líneas y subestaciones. 

El despliegue total se prolongará durante los próximos años y dependerá de la ejecución de las distintas actuaciones previstas en la planificación eléctrica.

Por tanto, Asturias no dispone todavía de toda esa nueva capacidad.

Está empezando a construirla.

Una década esperando capacidad

Y esa diferencia es importante porque durante años empresarios, organizaciones industriales y administraciones asturianas han advertido de una paradoja.

Asturias quiere atraer industria intensiva en energía, pero precisamente esas inversiones necesitan garantías de conexión eléctrica antes de decidir dónde instalarse.

La discusión parecía durante mucho tiempo administrativa.

Ahora empieza a convertirse en obra física.

Excavadoras.

Movimiento de tierras.

Hormigón.

Equipamiento eléctrico.

Y, finalmente, cables de alta tensión.

Eso es lo que convierte Cardoso en algo más que una subestación.

Es el momento en que un proyecto dibujado durante años sobre planos empieza a existir sobre el terreno.

26,5 millones solo para empezar

La inversión anunciada para esta primera actuación asciende a 26,5 millones de euros.

La subestación y su conexión forman solo una parte de un despliegue mucho mayor que deberá articular el conjunto del anillo.

Cardoso tendrá dos niveles de tensión, 400 y 220 kV, precisamente para servir de gran nodo de conexión entre la red troncal de transporte y las infraestructuras que alimentan al territorio. 

Y esa diferencia de tensión tampoco es un detalle menor.

Los 400 kV son las auténticas autopistas del sistema eléctrico español.

Permiten transportar enormes cantidades de energía a largas distancias con menores pérdidas.

Lo que el anillo no hace

También hay que desmontar otra idea.

El anillo eléctrico no producirá electricidad.

No es una central.

No crea energía.

Lo que hará será permitir que la electricidad disponible pueda circular con mayor capacidad y llegar a donde se necesita.

Es decir: Asturias puede tener recursos renovables, centrales o conexiones con otras comunidades, pero si la red está saturada, una nueva fábrica puede encontrarse con que sencillamente no existe capacidad suficiente para conectarse.

De ahí su enorme importancia económica.

La infraestructura que nadie verá, pero que puede decidir inversiones de cientos de millones

Cuando esté terminado, probablemente muy pocos asturianos pensarán cada día en el anillo eléctrico.

No será un edificio emblemático.

No aparecerá en las postales.

Pero puede convertirse en una de esas infraestructuras que determinan qué empresas se instalan, cuáles pueden ampliar producción y qué proyectos terminan marchándose a otro territorio.

Asturias está inmersa en una carrera complicada.

La industria tradicional necesita electrificarse.

La nueva industria quiere energía abundante.

Los proyectos tecnológicos e industriales demandan cada vez mayores potencias.

Y todos compiten por algo que hasta hace pocos años parecía prácticamente garantizado:

tener un enchufe suficientemente grande.

En Cardoso, ese gran enchufe asturiano ha empezado por fin a construirse.

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