El Carlos Tartiere acoge el domingo, a las 21:00 horas, uno de los grandes derbis históricos del fútbol español: dos ciudades separadas por apenas 27 kilómetros, casi un siglo de enfrentamientos, goleadas legendarias, ascensos, descensos, catorce años sin verse y una cuenta pendiente que el Sporting arrastra en Oviedo desde 2001
Durante noventa minutos Asturias vuelve a tener dos capitales.
Una viste de azul. La otra, de rojiblanco.
Entre ambas hay apenas una treintena de kilómetros, pero cuando juegan Real Oviedo y Sporting de Gijón la distancia parece mucho mayor. No es únicamente fútbol. Es Oviedo contra Gijón, la capital administrativa frente a la gran ciudad costera, dos maneras de entender Asturias que ya rivalizaban mucho antes de que alguien colocara un balón en el centro del campo.
Este domingo, 27 de septiembre de 2026, esa historia vuelve a ponerse en marcha.
El escenario será el Carlos Tartiere, el comienzo está fijado a las 21:00 horas y el partido corresponde a la jornada 7 de LALIGA HYPERMOTION. LALIGA confirma además que podrá seguirse a través de LALIGA TV HYPERMOTION y Orange Fútbol 2, y contará con subtitulado y audiodescripción.
Y hay un elemento que multiplica la expectación: el año pasado no hubo derbi. El ascenso del Oviedo a Primera separó durante una temporada los caminos de los dos clubes. Su descenso ha vuelto a juntarlos.
Dos equipos separados por dos puntos
La clasificación ofrece un derbi extraordinariamente igualado.
El Sporting llega noveno con 10 puntos, mientras el Oviedo ocupa la decimotercera posición con 8. Ambos han marcado exactamente cinco goles y ambos han recibido cuatro en seis jornadas. El Sporting presenta tres victorias, un empate y dos derrotas; el Oviedo, dos victorias, dos empates y dos derrotas.
Pero el estado de ánimo con el que llegan es radicalmente distinto.
El equipo de Nicolás Larcamón acaba de recuperar oxígeno con un 1-3 en Andorra después de dos derrotas consecutivas en El Molinón. Su trayectoria es muy reveladora: 0-0 ante el Sabadell, 1-0 al Burgos, 0-1 al Tenerife, 0-2 ante el Girona, 0-1 frente al Eldense y, finalmente, 1-3 al Andorra.
El Oviedo de Julián Calero, en cambio, llega herido. Había dejado señales muy buenas, especialmente con el 0-3 al Valladolid en Zorrilla, pero el pasado domingo sufrió un duro 3-1 ante el Sabadell. Hasta ese partido solo había encajado un gol durante las cinco primeras jornadas. En Barcelona recibió tres de golpe. Calero reconoció después que su equipo había hecho «un muy mal partido».
Su secuencia ha sido: empate 0-0 con el Granada, derrota 0-1 frente al Leganés, victoria 0-1 en Albacete, empate 0-0 con el Burgos, victoria 0-3 en Valladolid y derrota 3-1 en Sabadell.
De manera que el derbi enfrenta a dos equipos aparentemente parecidos en las cifras, pero situados psicológicamente en lugares distintos: el Sporting acaba de salir de un pequeño bache; el Oviedo necesita demostrar que Sabadell fue un accidente.
Una enfermería que también puede decidir el partido
Todavía quedan varios entrenamientos antes del domingo, por lo que la situación puede cambiar.
En el Oviedo están descartados, según la información publicada hasta este martes, Ilyas Chaira, Brandon Domingues, Nacho Vidal y Carlos Fernández. La principal incógnita es Estanis Pedrola, autor del gol azul contra el Sabadell, que tuvo que retirarse con un problema en el hombro y está pendiente de evolución. David Costas y Chris Ramos, en cambio, ya habían reaparecido en la convocatoria.
El Sporting tampoco llega limpio. Hugo Guillamón, Andrés Ferrari y Gaspar Campos aparecen entre las bajas o jugadores con muy difícil recuperación, mientras Bruno Rubio y Konrad de la Fuente son dudas después de sufrir problemas físicos. Larcamón ha comenzado la semana pendiente precisamente de su evolución.
Es uno de los aspectos que conviene actualizar el viernes o el sábado porque puede modificar bastante los planes de ambos entrenadores.
4.003 sportinguistas para 575 oportunidades
El partido ya ha empezado fuera del césped.
Oviedo y Sporting alcanzaron un acuerdo para reservar 675 localidades a la afición visitante por 25 euros tanto en este derbi como en el de la segunda vuelta, previsto para abril en El Molinón.
La demanda rojiblanca ha sido enorme. 4.003 abonados del Sporting solicitaron entrar en el sorteo. El club había destinado 100 localidades a su Grada de Animación y reservado diez para socios de honor dentro del reparto de localidades gestionadas por el Sporting. La afición visitante se situará fundamentalmente en la parte alta del fondo sur del Tartiere.
Para el resto, conseguir una entrada no será barato.
El Oviedo ha fijado las localidades adicionales para abonados y poseedores del Carnet Oviedista entre 70 y 80 euros, mientras que, si quedan disponibles para público general, costarán entre 120 y 130 euros. Los abonados azules entran con su abono.
Todo apunta, por tanto, a otro Tartiere con ambiente de gran acontecimiento.
Pero ¿cuándo empezó realmente todo?
Aquí empieza la parte fascinante de la historia.
El Sporting es considerablemente más antiguo. Nació en 1905. El Real Oviedo no apareció hasta 1926, fruto de la unión del Real Stadium Club Ovetense y el Real Club Deportivo de Oviedo.
Pero la rivalidad futbolística entre Oviedo y Gijón es incluso anterior al Real Oviedo. Ya existían enfrentamientos entre el Sporting y los equipos ovetenses que precedieron al actual club.
El primer Sporting-Real Oviedo reconocido como tal se disputó en El Molinón el 5 de diciembre de 1926, pocos meses después del nacimiento del club azul.
Ganó el Sporting 2-1.
Aquel partido pertenecía al Campeonato Regional de Asturias y coincidió incluso con la inauguración de nuevas instalaciones en El Molinón. Bango y Loredo marcaron para los rojiblancos; Servando hizo el gol oviedista.
En Oviedo tuvieron que esperar apenas dos meses para tomarse la revancha: el 13 de febrero de 1927, el Real Oviedo ganó 2-1 en Teatinos, ante un campo lleno y con una recaudación superior a 25.000 pesetas.
1929: comienza la Liga y el derbi entra en la historia nacional
Cuando España creó el Campeonato Nacional de Liga en 1928-29, Sporting y Oviedo quedaron encuadrados en Segunda.
El primer derbi liguero se disputó el 24 de febrero de 1929.
Y fue una barbaridad.
Real Oviedo 6-Sporting 2.
La revancha llegó el 12 de mayo en Gijón: Sporting 3-Oviedo 2.
Desde entonces el enfrentamiento dejó de ser exclusivamente asturiano para convertirse en parte de la historia del fútbol español.
1930: el Oviedo impide al Sporting subir a Primera
Uno de los primeros partidos que convirtió el enfrentamiento en algo más que un derbi llegó el 23 de marzo de 1930.
El Sporting podía convertirse en el primer equipo asturiano que alcanzaba Primera División. Había ganado todos sus encuentros como local y recibía al Oviedo en El Molinón.
Los azules se impusieron 1-3.
Urrutia marcó dos veces y Polón firmó el otro tanto. Aquella derrota dejó abierta la puerta al Alavés, que acabaría consiguiendo el ascenso.
El primer equipo asturiano que finalmente llegaría a Primera sería el propio Oviedo, en 1933.
No es difícil imaginar cuánto combustible añadió aquel episodio a una rivalidad que todavía estaba naciendo.
El 2-8 que todavía permanece en los libros
Si se incluyen los antiguos Campeonatos Regionales, la mayor victoria del Real Oviedo sobre el Sporting llegó en la temporada 1933-34.
En El Molinón.
Sporting 2-Real Oviedo 8.
Todavía hoy constituye la mayor goleada azul registrada en un partido oficial contra su vecino.
El Sporting responde con seis
El primer derbi en Primera División llegó en 1944-45.
Oviedo ganó el encuentro de la primera vuelta 2-1, pero lo ocurrido después en Gijón quedó grabado en la historia rojiblanca.
El 13 de mayo de 1945, el Sporting venció al Oviedo 6-0 en El Molinón. Pío hizo tres goles y Molinucu, Cervigón y Tamayo completaron la goleada.
Durante décadas aquel resultado se convertiría en uno de los marcadores que cada afición podía arrojarle a la otra cuando llegaba la conversación inevitable sobre quién había humillado más veces al vecino.
Y en 1956, el Oviedo devuelve exactamente el 0-6
Once años más tarde ocurrió algo casi literario.
El derbi debía disputarse el 19 de febrero de 1956, pero una enorme nevada obligó a aplazarlo.
Se jugó finalmente dos días después.
Y el Oviedo venció al Sporting en El Molinón por 0-6.
Aloy consiguió un hat-trick, Lalo marcó dos y Castro completó la goleada. A los 30 minutos, los visitantes ya ganaban 0-4.
El fútbol asturiano ya tenía así sus dos «seises»: el rojiblanco de 1945 y el azul de 1956.
Cuando el derbi vivía en Primera
Hubo un tiempo en el que Sporting-Oviedo no significaba Segunda División.
Se disputaron 40 derbis en Primera.
Y aquí el balance histórico es claramente favorable al Oviedo: 19 victorias azules, 13 empates y ocho triunfos rojiblancos.
Especialmente llamativa resulta la década de los noventa. Asturias tuvo entonces a sus dos grandes clubes conviviendo durante años en la máxima categoría y el derbi formaba parte de manera habitual del calendario de Primera.
El último se disputó el 15 de marzo de 1998.
Ganó el Oviedo 2-1, con un autogol de Nikíforov y un tanto de Julio César Dely Valdés; Kaiku marcó para el Sporting. Aquella temporada acabaría con el descenso del conjunto gijonés.
Ningún Oviedo-Sporting masculino ha vuelto a jugarse en Primera desde entonces.
David Villa y una maldición de 25 años
El partido del domingo tiene una estadística espectacular detrás.
El Sporting no gana en el Carlos Tartiere desde el 28 de octubre de 2001.
Han pasado casi 25 años.
Aquel Sporting entrenado por Pepe Acebal venció 0-2. Raúl Lozano abrió el marcador y un jovencísimo David Villa hizo el segundo.
Villa celebró el tanto llevándose el dedo a los labios frente a la grada del Tartiere. La imagen entró inmediatamente en la iconografía del derbi.
Este domingo, por tanto, el Sporting no persigue únicamente tres puntos.
Persigue acabar con un cuarto de siglo sin ganar en casa del vecino.
2003: el partido que parecía el último
Quizá ningún derbi haya envejecido de una forma tan extraña como el del 18 de mayo de 2003.
El Oviedo estaba hundido económica y deportivamente.
Algunos aficionados radicales sportinguistas llegaron al Tartiere con una camiseta que decía: «Yo asistí al último derbi de la historia».
Parecía una crueldad plausible: semanas después, el Oviedo acabaría descendiendo deportivamente y después administrativamente hasta Tercera.
Pero aquel supuesto último derbi lo ganó precisamente el Oviedo: 2-1.
Geni hizo el primero de penalti. Villa empató también desde los once metros y volvió a mandar callar a la grada. Finalmente, Oli cabeceó el 2-1.
La celebración provocó una avalancha al ceder una valla del fondo, aunque las consecuencias se limitaron a varios heridos leves.
Después llegó el silencio.
Catorce años sin derbi
El hundimiento del Oviedo separó a ambos clubes durante 14 años.
Tercera. Segunda B. Problemas económicos. Riesgo de desaparición. Mientras tanto, el Sporting alternaba entre Primera y Segunda.
Desde mayo de 2003 hasta septiembre de 2017 no hubo un solo derbi oficial entre los primeros equipos masculinos.
Cuando finalmente volvieron a encontrarse, el 9 de septiembre de 2017, El Molinón parecía estar recuperando algo que Asturias había perdido.
Carmona marcó para el Sporting en el minuto 13. Toché empató para el Oviedo a cinco minutos del final.
1-1.
Antes del partido ocurrió además una de esas imágenes que explican por qué este enfrentamiento trasciende al fútbol: las dos aficiones, después de semanas de rivalidad, terminaron cantando juntas el Asturias, patria querida.
Los últimos años han cambiado el equilibrio
Desde aquel reencuentro de 2017 el Oviedo comenzó disfrutando de una etapa especialmente buena en los derbis.
Pero los últimos enfrentamientos han cambiado la tendencia.
En septiembre de 2024, el Sporting ganó en El Molinón 3-1, con goles de Juan Otero, Cote y Campuzano; Ilyas Chaira marcó para el Oviedo.
El último derbi hasta ahora fue el 11 de enero de 2025 en el Tartiere.
Terminó 1-1.
Hassan adelantó al Oviedo nada más comenzar la segunda mitad y César Gelabert empató en el 79. El partido tuvo que estar detenido durante más de diez minutos por lanzamiento de objetos desde la grada.
Desde entonces, nada.
El ascenso del Oviedo rompió nuevamente el calendario de la rivalidad durante la temporada 2025-26.
Hasta este domingo.
¿Es el derbi número 101, 102 o 119? Aquí hay una pequeña guerra estadística
Hay una curiosidad que merece ser aclarada porque incluso los medios ofrecen cifras distintas.
Si se contabilizan únicamente Primera División, Segunda División y Copa de España, el partido de enero de 2025 fue presentado como el derbi número 100. Antes de aquel encuentro se habían disputado 99: 42 victorias del Oviedo, 31 del Sporting y 26 empates. Como el número 100 terminó empatado y durante 2025-26 no hubo enfrentamientos masculinos oficiales, con este criterio el del domingo sería el número 101.
Sin embargo, si se incluyen los 18 partidos del antiguo Campeonato Regional de Asturias, la estadística histórica asciende a 118 encuentros oficiales después del último choque de 2025, por lo que el del domingo sería el 119.º. La base histórica de resultados del Real Oviedo recoge 40 partidos en Primera, 50 en Segunda, 10 de Copa y 18 del Campeonato Regional.
Curiosamente, algunas informaciones publicadas esta misma semana están denominándolo derbi número 102, una cifra que no encaja con ninguna de las dos series históricas principales.
Para una información rigurosa, yo evitaría poner número en el titular y hablaría sencillamente de «casi cien años de derbi».
La estadística completa también cuenta una historia
Si se toma el registro más amplio, incluyendo el antiguo Campeonato Regional, el balance previo al encuentro de este domingo es favorable al Real Oviedo.
Hasta el último derbi se habían contabilizado 118 enfrentamientos oficiales: 40 en Primera, 50 en Segunda, diez de Copa y 18 regionales. En ese cómputo, el Oviedo suma 50 victorias, el Sporting 36 y se han producido 32 empates.
Pero Segunda División cambia la fotografía.
Ahí manda el Sporting.
En los 50 derbis de Segunda disputados hasta 2025, los rojiblancos ganaron 21, el Oviedo 16 y hubo 13 empates. Los goles también favorecen al Sporting: 75-66.
Es otra de las paradojas de esta rivalidad: el Oviedo domina el historial global y el Sporting domina precisamente la categoría en la que vuelven a encontrarse ahora.
Dos ciudades y una frontera invisible
Quizá ahí esté el secreto de la longevidad del derbi.
Otros partidos necesitan que los equipos estén arriba para resultar importantes. Este no.
Sporting y Oviedo han jugado por ascender, por sobrevivir, en Primera, en Segunda, en Copa y en antiguos campeonatos regionales. Han pasado catorce años sin verse y cuando regresaron llenaron los estadios como si el último partido hubiera sido una semana antes.
La propia LALIGA ha descrito la rivalidad como algo anterior al fútbol: Gijón, la ciudad más poblada y abierta al Cantábrico; Oviedo, la capital del Principado. El fútbol terminó ofreciendo a esa competencia histórica entre ambas ciudades un uniforme, unos colores y un escenario.
Por eso el domingo no importa demasiado que uno sea noveno y el otro decimotercero.
Ni que hayan transcurrido apenas seis jornadas.
Ni siquiera que el campeonato tenga todavía ocho meses por delante.
A las nueve de la noche habrá un balón en el centro del Carlos Tartiere, una grada azul, una esquina rojiblanca y casi cien años observando desde detrás.
Y durante noventa minutos, como tantas veces desde 1926, Asturias volverá a dividirse en dos.
