Asturias conquista National Geographic: 122 páginas para vender al mundo un paraíso que quiere turistas todo el año

Asturias conquista National Geographic: 122 páginas para vender al mundo un paraíso que quiere turistas todo el año

National Geographic Viajes convierte al Principado en protagonista de su última edición con un gran especial que recorre la costa verde, la Comarca de la Sidra, el Camino Primitivo, los valles del sur y algunos de sus espacios naturales más singulares. El número ya está a la venta y se estudia incluso su publicación en otros países como Italia y Portugal

Asturias vuelve a colocarse ante uno de los escaparates turísticos más poderosos del mundo.

La última edición de National Geographic Viajes dedica al Principado un gran especial de 122 páginas, una auténtica invitación a recorrer Asturias de norte a sur y de este a oeste que va mucho más allá de los destinos más conocidos y busca mostrar una región capaz de seducir al viajero durante los doce meses del año. 

No se trata de una simple mención ni de unas páginas aisladas.

Asturias es la protagonista.

Y eso, desde el punto de vista turístico, tiene un valor promocional enorme.

122 páginas para contar Asturias como un gran viaje

La publicación propone una visión amplia del Principado y construye un relato de viaje en el que caben la costa, la montaña, la cultura, la sidra, los caminos históricos y los territorios menos masificados.

Entre los grandes ejes seleccionados aparecen la costa verde, la Comarca de la Sidra, el Camino Primitivo, los valles del sur y algunos de los parques y espacios naturales más singulares de Asturias. 

La clave está precisamente ahí.

National Geographic no presenta Asturias como una suma de postales aisladas, sino como un territorio que puede recorrerse entero, con argumentos suficientes para transformar una escapada de fin de semana en un viaje mucho más largo.

Y ese cambio de escala es importante.

Porque la promoción turística ya no consiste solo en conseguir que alguien conozca Covadonga, Cudillero o los Picos de Europa.

Consiste en conseguir que, después de verlos, quiera seguir.

De la costa al interior: Asturias como un destino completo

El especial construye una imagen de Asturias en la que el Cantábrico y la montaña aparecen prácticamente unidos.

La costa asturiana aporta acantilados, playas, pueblos marineros y carreteras que avanzan pegadas al mar.

El interior ofrece valles, pueblos, bosques y una red de caminos que permite entrar en una Asturias muy diferente, menos evidente y en muchos casos menos conocida para el visitante.

Es exactamente uno de los grandes puntos fuertes del Principado.

En relativamente pocos kilómetros, un viajero puede pasar de una playa del Cantábrico a los grandes relieves de los Picos de Europa.

Puede desayunar mirando al mar y terminar el día en plena montaña.

Esa diversidad geográfica es una de las razones por las que la promoción oficial española presenta Asturias como un territorio de lagos, montañas, acantilados y villas marineras concentrados en un espacio relativamente reducido. 

La Comarca de la Sidra entra en el gran escaparate

Uno de los aspectos más interesantes del recorrido es la presencia de la Comarca de la Sidra.

Porque aquí el atractivo ya no es únicamente paisajístico.

Es también cultural.

La sidra permite contar Asturias a través de los llagares, los manzanos, las espichas, las sidrerías, la gastronomía y una forma de convivencia que difícilmente puede separarse de la identidad asturiana.

Para un viajero extranjero, precisamente ese tipo de experiencia puede ser mucho más poderosa que cualquier monumento.

No se trata solo de ver.

Se trata de vivir algo que únicamente puede vivirse aquí.

Y esa es una de las grandes tendencias del turismo actual.

El Camino Primitivo: caminar por el origen

National Geographic también sitúa entre sus grandes recorridos el Camino Primitivo.

No es una elección menor.

Asturias alberga el origen histórico de la ruta jacobea vinculada al rey Alfonso II y Oviedo, y el Camino permite unir paisaje, patrimonio, historia y experiencia personal.

Además, introduce al visitante en concejos y pequeñas localidades que quedan fuera de los circuitos turísticos más convencionales.

Ese efecto de distribución territorial es especialmente valioso.

Porque uno de los grandes desafíos del turismo asturiano no consiste únicamente en atraer más visitantes.

Consiste en conseguir que esos visitantes se repartan mejor por el territorio.

Los valles del sur: la otra Asturias

Y aquí aparece probablemente una de las decisiones editoriales más interesantes del especial.

Los valles del sur.

Asturias suele venderse fuera de sus fronteras a través de imágenes reconocibles: Covadonga, Picos de Europa, Llanes, Cudillero, Oviedo, Gijón.

Pero existe otra Asturias que durante años ha tenido mucha menos exposición turística.

Los valles mineros, las grandes montañas del interior, los bosques, los pueblos pequeños y los territorios del suroccidente ofrecen precisamente ese tipo de destino que busca cada vez más el visitante que huye de las zonas saturadas.

El hecho de que entren en un especial de estas características multiplica su visibilidad.

Mucho más que Covadonga

Eso no significa que los grandes iconos pierdan importancia.

Al contrario.

Covadonga y los Lagos siguen siendo uno de los grandes símbolos turísticos del Principado y una de las puertas naturales de entrada a los Picos de Europa. La propia promoción turística asturiana los sitúa entre los lugares imprescindibles de la región. 

Lo mismo sucede con Cudillero, convertido desde hace años en una de las imágenes internacionales de la costa asturiana, o con Llanes, donde se combinan casco histórico, litoral y paisaje. 

Pero lo realmente interesante del especial de National Geographic es que intenta ir más allá de esos iconos.

En lugar de enseñar únicamente los lugares que todo el mundo conoce, propone seguir explorando.

El gran objetivo: que Asturias deje de ser solo un destino de verano

Detrás de esta operación hay además una estrategia turística muy clara.

La viceconsejera de Turismo, Lara Martínez, explicó durante la presentación que uno de los objetivos es conseguir que la llegada de viajeros no se concentre exclusivamente durante el verano.

Y ahí está probablemente la batalla turística más importante que Asturias libra ahora mismo.

El Principado funciona extraordinariamente bien en los meses estivales.

El reto consiste en convertir octubre, noviembre, febrero, marzo o abril en meses igualmente atractivos.

Y Asturias tiene argumentos.

Otoño en los bosques.

Invierno en la montaña.

Primavera en los valles.

Rutas gastronómicas.

Sidra.

Patrimonio.

Camino de Santiago.

Ciudades.

Festivales.

Turismo rural.

La gran ventaja competitiva de Asturias es que buena parte de esas experiencias no dependen del verano.

Una revista que puede terminar viajando también fuera de España

Hay además un dato especialmente interesante.

National Geographic estudia la posibilidad de publicar este especial dedicado a Asturias también en otros países, entre ellos Italia y Portugal. 

Si finalmente ocurre, la repercusión dejaría de ser únicamente nacional.

Asturias entraría directamente en escaparates turísticos internacionales ante viajeros que podrían descubrir el Principado a través de una de las marcas editoriales de viajes y naturaleza más reconocidas del mundo.

Y ese tipo de exposición es difícil de comprar únicamente con campañas publicitarias tradicionales.

Cuando una fotografía vende un destino entero

Hay algo que Asturias tiene especialmente a su favor en una publicación como National Geographic.

Es tremendamente fotogénica.

Montañas que parecen surgir directamente del mar.

Prados imposiblemente verdes.

Pueblos pesqueros pegados a los acantilados.

Carreteras entre bosques.

Vacas pastando a más de mil metros.

Playas escondidas entre paredes de roca.

Arquitectura prerrománica.

Hórreos.

Sidrerías.

Ríos.

Niebla.

Una publicación basada precisamente en la capacidad de contar historias a través de la fotografía encuentra en Asturias un territorio extraordinariamente agradecido.

Y quizá por eso este especial puede tener más impacto del que inicialmente sugieren esas 122 páginas.

Asturias se vende mejor cuando se cuenta entera

Durante muchos años la promoción turística ha funcionado mediante lugares concretos.

Los Lagos.

Covadonga.

Cudillero.

Llanes.

Oviedo.

Gijón.

Pero Asturias empieza a venderse cada vez más como una experiencia completa.

No como un sitio que visitar.

Como un territorio que recorrer.

Ese matiz cambia mucho las cosas.

Porque quien llega para ver un lugar puede marcharse al día siguiente.

Quien llega para descubrir una región puede quedarse una semana.

El verdadero valor del especial

El gran valor de esta publicación no está únicamente en que Asturias aparezca en National Geographic.

Está en cómo aparece.

Como naturaleza.

Como cultura.

Como gastronomía.

Como camino.

Como costa.

Como montaña.

Como pueblos.

Como ciudades.

Como destino para viajar despacio.

Y, sobre todo, como un territorio que no necesita esperar al verano para resultar espectacular.

National Geographic ha dedicado 122 páginas a demostrarlo. 

Ahora el reto es convertir esas páginas en viajeros.

Y esos viajeros, en personas que vuelvan.

Porque si algo transmite esta Asturias que National Geographic acaba de llevar a sus páginas es precisamente eso:

que verla una vez probablemente no sea suficiente.

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