El acero enfría las exportaciones asturianas: 220 millones menos mientras emerge una economía que vende cada vez más cosas al mundo

El acero enfría las exportaciones asturianas: 220 millones menos mientras emerge una economía que vende cada vez más cosas al mundo

 

Asturias exportó 3.180,2 millones de euros entre enero y julio, un 6,9% menos que hace un año, mientras España crece un 2,2%. Pero detrás del peor dato autonómico aparece otra realidad: los laminados de hierro y acero se desploman un 45,8%, mientras aumentan las empresas exportadoras y avanzan la alimentación, la maquinaria, la química y otros bienes industriales

Asturias está vendiendo menos al extranjero. Mucho menos que hace un año y en una dirección completamente distinta a la del conjunto de España.

Entre enero y julio de 2026, las empresas asturianas exportaron mercancías por 3.180,2 millones de euros, un 6,9% menos que durante el mismo periodo de 2025. Es la mayor caída registrada entre las comunidades autónomas, mientras que las exportaciones españolas crecieron un 2,2% en esos siete meses. 

A primera vista, el diagnóstico parece preocupante.

Pero la fotografía cambia bastante cuando se abre el dato y se mira qué es exactamente lo que Asturias está dejando de vender.

Hay un protagonista indiscutible:

el acero.

Las exportaciones de laminados planos de hierro y acero han caído un espectacular 45,8%. Y en una comunidad en la que la siderurgia continúa teniendo un peso enorme en las ventas internacionales, semejante desplome basta para arrastrar hacia abajo todo el resultado regional. 

La noticia, por tanto, tiene dos caras.

Asturias sufre una fuerte caída exportadora.

Pero no toda la economía exportadora asturiana está cayendo.

El problema de tener demasiados huevos en la misma cesta

La vulnerabilidad viene de lejos.

En 2021, el hierro, el acero, sus manufacturas y el zinc llegaron a representar conjuntamente aproximadamente el 51% de todas las exportaciones asturianas.

En 2025 ese porcentaje había bajado hasta el 44,9%.

La dependencia se está reduciendo, pero sigue siendo enorme: prácticamente 45 de cada 100 euros que Asturias vendía fuera procedían de ese gran bloque metalúrgico. 

Eso tiene una consecuencia muy sencilla.

Cuando el acero va bien, las cifras exteriores asturianas pueden dispararse.

Cuando va mal, ocurre justo lo contrario.

Un solo sector puede alterar toda la estadística regional.

Bruno López, director general de Asturex, lo resume señalando que mantener una concentración tan elevada entraña riesgos, especialmente en un momento marcado por tensiones geopolíticas, cambios regulatorios y conflictos comerciales internacionales. 

Ni siquiera julio consiguió cambiar la tendencia

Podría pensarse que la caída se debe esencialmente a la larga parada de uno de los hornos altos de ArcelorMittal en Gijón.

Pero hay un dato que obliga a ser prudente.

Los hornos ya habían recuperado la actividad y, sin embargo, las exportaciones asturianas volvieron a caer en julio un 5,1% respecto al mismo mes del año anterior. 

La recuperación industrial, por tanto, no implica que inmediatamente vuelvan los pedidos internacionales ni que se recupere de golpe el volumen perdido.

Producción y exportación no funcionan como un interruptor.

Poner en marcha un horno no significa que al día siguiente estén regresando los barcos, trenes y camiones cargados con el mismo volumen de acero que antes.

Pero hay otra Asturias exportadora creciendo debajo del acero

Aquí aparece probablemente el dato más interesante de toda la estadística.

Mientras el metal tradicional pesa menos, las exportaciones asturianas que no dependen del hierro y del zinc aumentaron aproximadamente un 25% entre 2021 y 2025. 

Es decir, Asturias está empezando lentamente a construir una segunda columna exportadora.

Y hay sectores especialmente llamativos.

El agroalimentario incrementó sus ventas al exterior aproximadamente un 44% entre 2021 y 2025. También están ganando presencia la maquinaria, los bienes de equipo, los productos químicos y la construcción naval. 

Incluso dentro del complicado balance de 2026 aparecen señales positivas.

Las exportaciones asturianas de materias primas crecen un 10,7% y las relacionadas con el automóvil avanzan un 1%. 

Y hay otro indicador que posiblemente importa aún más para el futuro.

Más empresas asturianas están aprendiendo a vender fuera

El volumen exportado baja, pero el número de empresas que vende al extranjero ha aumentado un 12% respecto al mismo periodo del año pasado, según los datos manejados por Asturex. 

Eso resulta especialmente significativo porque internacionalizar una empresa suele ser mucho más difícil que aumentar las ventas de una compañía que ya lleva años exportando.

Asturias cerró 2025 con un máximo histórico de 679 exportadores regulares, es decir, empresas que mantienen ventas internacionales durante al menos cuatro ejercicios consecutivos.

Durante 2026 esa cifra se encuentra aproximadamente un 1% por encima, según Asturex. 

El fenómeno coincide con una tendencia nacional. España alcanzó entre enero y julio un récord de 236.587 millones de euros exportados, mientras el número de exportadores regulares superaba los 44.478, un 0,8% más. 

Maquinaria: 206 millones exportados y superávit

Hay además cifras concretas que permiten observar esa diversificación.

La industria asturiana de maquinaria y equipo mecánico exportó entre enero y julio de este año unos 206,3 millones de euros, frente a unas importaciones de 148,9 millones.

El resultado es un superávit comercial de 57,4 millones de euros y una tasa de cobertura del 138,5%. Los datos proceden de ICEX y están actualizados a septiembre. 

No sustituye al gigantesco peso de la siderurgia.

Pero sí demuestra que hay actividad industrial competitiva más allá del acero.

La paradoja asturiana

Y ahí está probablemente la lectura más interesante.

Asturias presenta simultáneamente dos realidades que parecen contradictorias:

exporta menos dinero, pero tiene más empresas exportando.

Una cosa mide el volumen.

La otra mide la amplitud de la economía que es capaz de competir fuera.

Que una gran siderúrgica venda cientos de millones menos puede derrumbar rápidamente el primer indicador.

Que decenas de pequeñas y medianas empresas empiecen a internacionalizarse puede mejorar el segundo sin que todavía sea suficiente para compensar aquella caída.

Por eso el −6,9% no cuenta toda la historia.

¿Cuánto crecería Asturias si eliminásemos acero y zinc?

Aquí conviene ser rigurosos.

Con los datos públicos agregados disponibles no es correcto coger el descenso del 45,8% de los laminados, restarlo del resultado global y afirmar que el resto de Asturias habría crecido un determinado porcentaje. El bloque siderúrgico incluye diferentes partidas arancelarias y el peso del 44,9% citado corresponde al conjunto de hierro, manufacturas de hierro y acero y zinc en 2025, no exclusivamente a los laminados que este año caen un 45,8%. 

Por tanto, no hay base suficiente para dar un porcentaje exacto de crecimiento de 2026 excluyendo hierro y zinc sin extraer las partidas detalladas de DataComex.

Lo que sí está documentado es una tendencia mucho más reveladora: entre 2021 y 2025, todo lo que Asturias exporta al margen del hierro y del zinc creció alrededor de un 25%. 

Y ese dato cambia bastante el relato.

De una Asturias del acero a una Asturias también del acero

Nadie plantea que la siderurgia deje de ser estratégica.

Sería absurdo.

Asturias posee unas capacidades industriales, energéticas, logísticas y portuarias construidas durante décadas alrededor de la gran industria que continúan siendo fundamentales para su economía.

La cuestión es otra.

Que dentro de diez años una caída del acero no sea capaz, por sí sola, de hundir toda la estadística exportadora regional.

Que junto a las bobinas, chapas y productos metalúrgicos salgan cada vez más máquinas, componentes, productos químicos, alimentos, equipos industriales y proyectos navales rumbo a otros países.

Ese proceso ya parece haber comenzado.

De momento, sin embargo, la vieja Asturias industrial sigue teniendo suficiente peso como para decidir el resultado final.

Y los 3.180 millones exportados hasta julio lo dejan bastante claro:

cuando el acero estornuda, las exportaciones asturianas todavía se resfrían.

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