Tiene 17 años, es de Pola de Laviana y acaba de conseguir algo que antes que él solo había logrado Remco Evenepoel entre los júnior: proclamarse campeón del mundo de contrarreloj y de ciclismo en ruta en una misma edición. Ayer destrozó la carrera de Montreal, recorrió en solitario los últimos 26,8 kilómetros y aventajó en 42 segundos al segundo clasificado. En 2027 correrá con INEOS. Asturias puede tener delante a uno de los grandes ciclistas de los próximos años.
Hay nombres que aparecen poco a poco en el deporte. Y hay otros que irrumpen derribando la puerta.
Conviene empezar a memorizar uno: Benjamín Noval Suárez.
Tiene 17 años. Es asturiano. Nació el 7 de octubre de 2008 y procede de Pola de Laviana.
Y en apenas 48 horas acaba de realizar en Montreal una de las mayores exhibiciones de la historia reciente del ciclismo español de formación.
El martes se proclamó campeón del mundo júnior de contrarreloj.
Ayer, jueves 24 de septiembre, volvió a ponerse el maillot arcoíris.
Esta vez como campeón del mundo júnior en ruta.
Dos carreras completamente diferentes.
Dos medallas de oro.
Dos maillots arcoíris.
Y un nombre que comienza a circular inevitablemente junto al de algunos de los corredores que terminaron dominando después el ciclismo profesional.
Porque lo que acaba de hacer Benjamín Noval no es normal.
157 corredores, 64 países y un asturiano marchándose solo
La prueba en ruta disputada ayer en Montreal reunió a 157 ciclistas de 64 selecciones nacionales.
El escenario tampoco invitaba precisamente a esconderse.
Los júnior tuvieron que completar diez vueltas al circuito del Mont-Royal, un recorrido de aproximadamente 134 kilómetros, con cerca de 2.690 metros de desnivel positivo acumulado.
Un pequeño Mundial convertido casi en una clásica de montaña.
Rampas superiores al 10 %, continuos cambios de ritmo y un circuito pensado para ir eliminando corredores vuelta tras vuelta.
Noval no esperó al esprint.
No especuló.
No buscó que otros le resolvieran la carrera.
La rompió.
A falta de aproximadamente 30 kilómetros consiguió alcanzar junto al francés Simon Defrance a los hombres que marchaban por delante.
Y poco después decidió que ya había tenido suficiente compañía.
Cuando atravesó la línea de meta para iniciar las dos últimas vueltas, el asturiano volvió a atacar.
Esta vez nadie pudo seguirle.
Benjamín Noval recorrió completamente solo los últimos 26,8 kilómetros del Campeonato del Mundo.
Por detrás comenzaron las persecuciones.
Francia intentó organizar la caza.
Los grupos se rompían.
Los perseguidores se miraban.
Y el asturiano seguía pedaleando delante.
Solo.
Cada kilómetro que pasaba convertía una posible victoria en una exhibición.
Entró finalmente en la meta de Montreal como campeón del mundo, con 42 segundos de ventaja sobre el francés Simon Defrance.
El sueco Elias Wändel llegó tercero.
Pero lo hizo a 2 minutos y 12 segundos del asturiano.
No había discusión.
No había foto finish.
No había cálculo posible.
Benjamín Noval había destrozado el Mundial.
Y 48 horas antes había hecho lo mismo contra el reloj
Lo extraordinario es que Noval llegó a la carrera de ayer vistiendo ya un maillot arcoíris.
Dos días antes se había proclamado campeón del mundo júnior de contrarreloj.
Y tampoco fue una victoria menor.
Sobre un recorrido de 20,3 kilómetros, el asturiano marcó un tiempo de 25 minutos, 17 segundos y 35 centésimas.
Velocidad media: 48,163 kilómetros por hora.
Casi 50 kilómetros por hora durante más de 25 minutos.
El belga Vic De Smet terminó segundo a 6,35 segundos.
El danés Malthe Risbjerg fue tercero a 16,97 segundos.
Lo curioso es que Noval ni siquiera comenzó dominando.
En el primer punto intermedio, situado en el kilómetro seis, marchaba cuarto.
Pero entre ese punto y el control del kilómetro 14,5 empezó el destrozo.
Allí construyó buena parte de la ventaja que acabaría dándole el Mundial.
Dos días después demostraría que aquel triunfo contra el cronómetro no era simplemente producto de ser un formidable especialista.
También podía subir.
Atacar.
Resistir.
Leer una carrera.
Y ganar solo.
Solo Remco Evenepoel lo había conseguido antes
Este es posiblemente el dato que mejor permite comprender lo ocurrido en Montreal.
La Unión Ciclista Internacional señala que Benjamín Noval es únicamente el segundo corredor masculino de categoría júnior que consigue ganar en un mismo Campeonato del Mundo la contrarreloj individual y la prueba en ruta.
El primero fue un belga en 2018.
Se llamaba Remco Evenepoel.
No hace falta recordar demasiado qué ocurrió después.
Evenepoel se convirtió rápidamente en una de las grandes estrellas del ciclismo mundial, campeón del mundo absoluto, vencedor de grandes vueltas y uno de los mejores contrarrelojistas de su generación.
Que Noval haya reproducido a los 17 años aquella hazaña no garantiza naturalmente que sus carreras profesionales vayan a ser iguales.
El ciclismo está lleno de talentos juveniles que después siguieron caminos muy diferentes.
Pero coloca al asturiano en una compañía extraordinariamente selecta.
Y obliga a mirar hacia Laviana con otros ojos.
Porque lo de Montreal no ha salido de la nada
Alguien que solo haya descubierto a Benjamín Noval esta semana puede pensar que estamos ante la aparición repentina de un talento.
Nada más lejos de la realidad.
La temporada 2026 del asturiano ya era excepcional antes de viajar a Canadá.
Noval ha sido este año campeón de España júnior de contrarreloj y campeón de España júnior en ruta.
Pero hay más.
También se proclamó campeón nacional de ciclocross y de mountain bike.
Cuatro disciplinas.
Cuatro campeonatos de España.
Y no era la primera vez.
En 2025 ya había conseguido esos mismos cuatro títulos nacionales.
Ocho campeonatos de España en dos temporadas y en terrenos completamente diferentes.
Eso dice mucho más de un ciclista que una victoria aislada.
Habla de un corredor extraordinariamente completo.
El «Tour de Francia de los júnior»
Durante este mismo verano dio otro aviso internacional.
Benjamín Noval ganó el Ain Bugey Valromey Tour, una de las carreras más prestigiosas del calendario internacional júnior y conocida habitualmente como una especie de Tour de Francia de la categoría.
Cinco etapas.
Montaña.
Presión internacional.
Y una última jornada que terminaba nada menos que en el Grand Colombier.
Noval llegó a esa última etapa con tiempo que recuperar.
Y lo hizo.
Terminó segundo en la cronoescalada final y consiguió dar la vuelta a la clasificación general.
Ganó el Valromey por delante del austriaco Michael Hettegger y del belga Seff Van Kerckhove.
No era un resultado cualquiera.
En esa prueba se han dado a conocer anteriormente corredores que después llegaron al máximo nivel profesional.
Besaya, Montaña Central, Valles Cántabros…
En España, su dominio durante 2026 también ha sido difícil de discutir.
Ha ganado la Vuelta Ciclista Internacional al Besaya, una de las grandes referencias del ciclismo júnior nacional.
También la Vuelta a los Valles Cántabros.
También la Vuelta a la Montaña Central de Asturias.
Y antes incluso del Mundial ya había conseguido imponerse compitiendo con corredores sub-23.
Con 17 años.
Todo ello formando parte de la Samuel Sánchez-MMR Cycling Academy, una estructura asturiana creada precisamente para formar ciclistas y conducirlos hacia el máximo nivel.
El alumno está empezando a superar cualquier previsión.
El ciclismo está en su apellido
Y aquí aparece otra historia.
Benjamín Noval Suárez es hijo de Benjamín Noval González, el exciclista profesional asturiano que compitió durante años en la élite y que fue uno de los gregarios de confianza de Alberto Contador.
Su padre fue profesional hasta 2013.
En Montreal estaba junto a él.
Después de que Benjamín hijo conquistara el Mundial contrarreloj, padre e hijo pudieron abrazarse junto a la meta.
Pocas personas pueden comprender mejor lo complicado que resulta llegar al ciclismo profesional.
Pero el hijo está construyendo su propia historia.
Y de qué manera.
INEOS ya se había dado cuenta
Naturalmente, los grandes equipos llevan mucho tiempo siguiendo a estos corredores.
Y Noval ya tiene decidido su siguiente paso.
En 2027 se incorporará al Netcompany INEOS, una de las grandes estructuras del ciclismo mundial.
No hablamos, por tanto, únicamente de una promesa local que algún día intentará abrirse camino.
Uno de los grandes equipos del WorldTour ya ha apostado por él.
La próxima temporada abandonará la categoría júnior y comenzará otra historia.
Será entonces cuando lleguen las preguntas realmente complicadas.
Cómo asimilará el salto.
Cómo evolucionará físicamente.
Qué tipo de corredor terminará siendo.
Si su futuro estará en las grandes vueltas, las clásicas, las pruebas de una semana o incluso en varias de ellas.
Porque precisamente otra característica llama poderosamente la atención.
Noval parece capaz de hacerlo casi todo.
Contrarreloj.
Montaña.
Ruta.
Ciclocross.
Mountain bike.
Carreras por etapas.
Y ataques de casi 27 kilómetros en solitario para ganar un Mundial.
El precedente de Ruanda
La victoria de Montreal tiene además un pequeño componente de revancha deportiva.
Noval ya estuvo muy cerca de conseguir algo grande en el Mundial de 2025, disputado en Ruanda.
Una caída a poco más de tres kilómetros de la llegada acabó entonces con sus posibilidades cuando estaba metido en la pelea.
Un año después ha regresado al Mundial.
Y esta vez no ha dejado margen para que la suerte pudiera decidir nada.
Primero ganó contra el reloj.
Después atacó desde lejos en la prueba en ruta.
Dos carreras.
Dos oros.
Un chico de 17 años y una pregunta inevitable
Conviene ser prudentes.
Tiene 17 años.
El ciclismo profesional es otra cosa.
La evolución de un deportista adolescente nunca es matemática.
Y probablemente lo peor que podría hacerse ahora sería colocar sobre Benjamín Noval una mochila de expectativas imposible de soportar.
Pero también sería absurdo mirar hacia otro lado.
Los datos están ahí.
Doble campeón mundial.
Únicamente el segundo júnior de la historia en conseguir el doblete de contrarreloj y ruta en el mismo Mundial.
Campeón de España en cuatro disciplinas.
Ganador del Valromey.
Ganador de la Vuelta al Besaya.
Capaz de competir y ganar ya frente a corredores mayores.
Fichado por INEOS para 2027.
Y todo ello con 17 años.
De Pola de Laviana.
Asturiano.
Dentro de unos años sabremos hasta dónde llega.
Quizá estemos viendo crecer simplemente a un extraordinario ciclista profesional.
O quizá, cuando dentro de una década repasemos el comienzo de la carrera de uno de los grandes nombres del ciclismo mundial, volvamos a mirar hacia esta semana de septiembre de 2026.
A Montreal.
A aquellos 20 kilómetros contra el reloj.
A aquellos 26,8 kilómetros completamente solo.
Y al chico de Laviana que, con 17 años, regresó a Asturias con dos maillots arcoíris conquistados en apenas 48 horas.
Porque hoy todavía es prudente llamarle una de las mayores promesas del ciclismo mundial.
Pero cada vez empieza a resultar más difícil llamarle únicamente promesa.
