Asturias sitúa el empleo y la formación en el centro del debate sobre la inteligencia artificial

Asturias sitúa el empleo y la formación en el centro del debate sobre la inteligencia artificial

El nuevo director general de Innovación, Joaquín Cuetos, reclama control humano, transparencia y protección de datos en el desarrollo de la IA y advierte de que el reto no es frenar la tecnología, sino evitar que deje gente atrás

La inteligencia artificial ya no se presenta solo como una cuestión tecnológica en Asturias, sino como un debate con consecuencias directas sobre el empleo, la formación y el modelo de sociedad.

Ese fue el eje del mensaje lanzado este lunes por el nuevo director general de Innovación, Investigación y Transformación Digital, Joaquín Cuetos, en su primera intervención pública desde su nombramiento, durante la inauguración de la Semana de la IA, organizada por el Clúster TIC de Asturias en el Parque Científico y Tecnológico de Gijón.

Lejos de plantear un discurso centrado únicamente en la innovación o en las oportunidades empresariales, Cuetos defendió una idea que apunta a una preocupación cada vez más presente: la inteligencia artificial solo será útil socialmente si mantiene supervisión humana y si su desarrollo no amplía desigualdades.

La tecnología puede generar respuestas, pero siguen siendo las personas quienes deben formular las preguntas adecuadas, evaluar los resultados y tomar decisiones responsables”, afirmó el director general.

La frase resume el enfoque que el Principado quiere proyectar en esta nueva etapa: una IA con capacidad para transformar servicios y empresas, pero sometida a criterios de control humano, transparencia, seguridad y protección de datos.

El mensaje de fondo: la clave no está en la máquina, sino en quién queda fuera

El punto más relevante de la intervención no estuvo tanto en la defensa genérica de la inteligencia artificial como en el diagnóstico social que la acompaña.

Cuetos sostuvo que el desafío no consiste en frenar el avance tecnológico, sino en adaptar el mercado laboral, la formación y el desarrollo profesional para que esa transición no excluya a parte de la población.

El reto no es frenar la tecnología. El reto es adaptar la formación, la incorporación al empleo y el desarrollo profesional para que nadie quede atrás”, señaló.

Ese enfoque coloca el debate en un terreno mucho más tangible que el habitual discurso sobre automatización. La cuestión ya no es solo qué puede hacer la inteligencia artificial, sino qué impacto tendrá sobre los trabajadores, sobre la competitividad de las empresas y sobre la capacidad de la administración para responder a una sociedad que cambia a gran velocidad.

Asturias quiere una IA “propia, pública, segura y útil”

Durante su intervención, el director general enmarcó esta visión en la Estrategia Nodal de Capacidades en Inteligencia Artificial de Asturias (ENCINA 2026-2031), presentada por el Ejecutivo autonómico como hoja de ruta para impulsar una inteligencia artificial “propia, pública, segura y útil”.

La formulación apunta a una doble ambición.

Por un lado, utilizar estas herramientas para mejorar los servicios públicos. Por otro, reforzar la capacidad innovadora y competitiva del tejido empresarial asturiano, especialmente en un momento en el que la digitalización y la adopción de nuevas tecnologías empiezan a marcar diferencias claras entre territorios y sectores.

El Gobierno autonómico quiere así situar la IA no como un fin en sí mismo, sino como un instrumento con utilidad práctica y con supervisión pública.

Una intervención con mensaje político, aunque aún sin concreción operativa

La comparecencia de Cuetos tuvo también una lectura política clara: fijar desde el inicio de su mandato una posición que combine apertura a la innovación y cautela en su aplicación.

En la parte final de su discurso, el director general subrayó que el futuro de la inteligencia artificial no dependerá solo de la evolución técnica, sino de las decisiones colectivas que se adopten sobre su uso, su regulación y el reparto de sus beneficios.

La inteligencia artificial no determinará por sí sola nuestro futuro; lo determinarán las decisiones que adoptemos sobre cómo desarrollarla, cómo utilizarla y sobre cómo distribuimos sus oportunidades”, afirmó.

La idea refuerza un mensaje cada vez más frecuente en el debate europeo sobre IA: el problema no es únicamente tecnológico, sino también democrático y social.

No obstante, según la información difundida, la intervención no entró todavía en detalles concretos sobre plazos, inversiones, medidas específicas de formación o actuaciones inmediatas ligadas al despliegue de la estrategia ENCINA. Esa será previsiblemente la siguiente prueba para el Ejecutivo: convertir el marco conceptual en decisiones verificables.

Una discusión que ya afecta al presente

La intervención llega en un momento en el que la inteligencia artificial ha dejado de ser una expectativa a medio plazo para convertirse en una realidad cotidiana en empresas, administraciones, centros educativos y profesiones muy diversas.

En ese contexto, Asturias intenta situarse en una posición intermedia entre el entusiasmo tecnológico sin límites y el temor paralizante: aprovechar la IA, pero con control humano y con una orientación explícitamente social.

La clave, a partir de ahora, será comprobar si ese planteamiento se traduce en acciones concretas que permitan a trabajadores, empresas y ciudadanía participar de ese cambio sin quedar al margen.

Porque, más allá de los discursos, el verdadero debate ya no es si la inteligencia artificial va a transformar Asturias.

La cuestión es cómo quiere Asturias que esa transformación se produzca.

Dejar un comentario

captcha