El Principado plantea elevar los límites de renta que dan acceso a buena parte de las deducciones autonómicas. En las declaraciones individuales, el corte subiría de 35.000 a 36.750 euros; en las conjuntas, de 45.000 a 54.000. Además, se estudia permitir una deducción parcial para rentas aún mayores. La medida podría alcanzar a unas 45.000 personas más, pero todavía no está aprobada
Hay reformas fiscales que se cuentan con millones de euros.
Y otras que se entienden mucho mejor con una pregunta sencilla:
¿hasta ahora te quedabas fuera de una deducción por ganar un poco “demasiado”?
Eso es precisamente lo que el Gobierno del Principado quiere cambiar.
La propuesta anunciada esta semana plantea elevar los límites de renta que permiten acceder a distintas deducciones autonómicas del IRPF y ampliar así el número de hogares que pueden beneficiarse de ellas. Según la estimación difundida, el cambio podría incorporar a unos 45.000 contribuyentes más.
La cifra es importante porque, en la última declaración ya cerrada, correspondiente al ejercicio 2024, alrededor de 126.000 personas aplicaron alguna deducción autonómica. Si la estimación se cumple, el universo de beneficiarios crecería de forma muy notable.
El cambio clave: subir el listón
Ahora mismo, muchas deducciones autonómicas están condicionadas a límites de renta.
En numerosos casos, para acceder a ellas la base imponible no puede superar los 35.000 euros en tributación individual ni los 45.000 euros en conjunta. Ese umbral figura ya en la regulación vigente de varias deducciones, como la relacionada con el alquiler de vivienda habitual en determinados supuestos.
La propuesta política anunciada esta semana elevaría esos límites.
En declaración individual, el tope subiría:
de 35.000 a 36.750 euros.
En declaración conjunta, el salto sería mucho mayor:
de 45.000 a 54.000 euros.
Y aquí está una de las novedades más relevantes: por encima de esos límites no se cerraría necesariamente la puerta de golpe.
El planteamiento contempla que determinadas rentas puedan seguir accediendo a una parte de la deducción, aunque todavía no se ha concretado qué porcentaje.
Ese tramo parcial podría llegar hasta los 50.000 euros en declaraciones individuales y hasta los 73.500 euros en conjuntas, según la información difundida tras el Debate de Orientación Política.
Un ejemplo muy sencillo
Imaginemos una persona que presenta declaración individual y tiene una base imponible de 36.000 euros.
Con determinados beneficios fiscales sujetos actualmente al límite general de 35.000 euros, podría quedarse fuera.
Con la reforma propuesta, entraría dentro del nuevo techo de 36.750 euros.
Otro ejemplo.
Una pareja con hijos que presenta declaración conjunta y alcanza los 50.000 euros.
Ahora supera el umbral de 45.000.
Con el nuevo modelo estaría dentro de los 54.000 euros previstos para acceder plenamente a las deducciones afectadas.
Ahí es donde la reforma empieza a ser comprensible para el bolsillo doméstico.
Y una familia con 60.000 euros tampoco quedaría necesariamente fuera
Este sería uno de los cambios más novedosos.
Una declaración conjunta de 60.000 euros seguiría superando el nuevo límite completo de 54.000, pero estaría por debajo del techo de 73.500 euros previsto para el acceso parcial.
Eso significa que podría tener derecho a una fracción de determinadas deducciones.
¿Cuánto?
Todavía no se sabe.
Y ese detalle es decisivo.
No sería lo mismo conservar un 80% de la deducción que un 20%. Por eso, hasta que Hacienda concrete la escala aplicable, no se puede calcular con rigor cuánto ahorraría cada familia.
¿De qué deducciones estamos hablando?
Asturias tiene actualmente un catálogo bastante amplio de beneficios autonómicos en el IRPF.
Los hay vinculados al cuidado de hijos y descendientes, familias numerosas y monoparentales, nacimiento o adopción, alquiler de vivienda habitual, adquisición o rehabilitación de vivienda para determinados colectivos, libros y material escolar, gastos en escuelas infantiles, emancipación de jóvenes, discapacidad y otros supuestos. El portal fiscal oficial del Principado recoge todas estas figuras.
Por eso la reforma puede tener efectos muy diferentes dependiendo de cada hogar.
No hay una rebaja idéntica para todo el mundo.
Depende de la renta, la situación familiar y, sobre todo, de qué deducciones pueda aplicar cada contribuyente.
El verdadero problema del sistema actual
Los límites rígidos producen lo que en fiscalidad se suele llamar un efecto escalón.
Dos familias pueden tener situaciones prácticamente iguales y, sin embargo, recibir tratamientos distintos por unos pocos euros de diferencia en la renta.
Una puede situarse justo debajo del límite y aplicar una deducción.
La otra puede superarlo ligeramente y perderla.
La introducción de un tramo parcial pretende suavizar ese salto.
Es posiblemente la parte menos vistosa del anuncio, pero también una de las más relevantes desde el punto de vista práctico.
45.000 nuevos beneficiarios: la cifra que quiere Hacienda
La estimación manejada por Hacienda es que la ampliación de los límites, sumada a las medidas anunciadas en materia de vivienda, podría incorporar alrededor de 45.000 contribuyentes adicionales al sistema de deducciones.
Si se compara con los aproximadamente 126.000 contribuyentes que aplicaron alguna deducción autonómica en la última declaración cerrada, se entiende la dimensión potencial del cambio.
No significa necesariamente que haya 45.000 personas que vayan a recibir exactamente el mismo beneficio.
Significa que decenas de miles de contribuyentes que hoy están fuera por razón de renta podrían pasar a tener acceso a una o varias deducciones.
Hay un detalle importante: todavía no es una ley
Y aquí conviene no vender una promesa política como si ya estuviera en vigor.
La reforma no está aprobada.
Lo anunciado durante el debate político deberá trasladarse a la normativa correspondiente y formar parte de la negociación presupuestaria.
Además, todavía faltan datos esenciales.
No se conoce con precisión el porcentaje de deducción que conservarán las rentas incluidas en el futuro tramo parcial.
Tampoco se ha publicado todavía una memoria económica completa que permita conocer el coste global para las arcas autonómicas.
Y falta saber cómo quedará redactada exactamente cada deducción.
El BOPA es el instrumento en el que deberán publicarse las normas para adquirir plena eficacia jurídica.
El cambio no consiste solo en pagar menos
Hay algo más profundo detrás de esta reforma.
Durante años, muchas ayudas fiscales han tenido como destinatarios preferentes a rentas bajas.
El nuevo planteamiento intenta ensanchar el sistema hacia las rentas medias, especialmente aquellas que quedan fuera de las deducciones actuales pese a soportar gastos de vivienda, hijos, conciliación o educación.
Por eso la discusión ya no es únicamente cuánto se rebaja el IRPF.
La cuestión es hasta qué nivel de ingresos considera Asturias que un hogar sigue necesitando apoyo fiscal.
Y ahí el salto de las declaraciones conjuntas resulta especialmente significativo.
Pasar de 45.000 a 54.000 euros supone elevar el límite un 20%.
La próxima declaración todavía no se puede calcular
A quien ahora esté pensando en sacar la calculadora hay que decirle algo incómodo, pero necesario.
Todavía es pronto.
No puede saberse cuánto ahorrará una familia concreta hasta conocer tres cosas:
la redacción definitiva de la reforma, qué deducciones quedan afectadas y qué porcentaje se permitirá aplicar en los nuevos tramos parciales.
Hasta entonces, cualquier cifra exacta de ahorro sería especulativa.
Pero sí puede adelantarse quién debería prestar especial atención a la reforma:
los contribuyentes que hasta ahora se quedaban apenas por encima de los 35.000 euros en declaración individual o de los 45.000 en conjunta.
Para ellos, unos pocos miles de euros de diferencia en la renta podrían dejar de significar automáticamente perder determinadas deducciones.
Y ese es probablemente el titular que mejor explica lo que está en juego:
la reforma fiscal asturiana quiere convertir un muro en una rampa y abrir las deducciones a unas 45.000 personas que hoy se quedan fuera.
