La fotografía turística del verano en uno de los grandes símbolos naturales de Asturias deja un dato curioso: Madrid es ya el principal origen de quienes visitan la Casa del Oso. El 17% de las 6.135 personas que pasaron este verano por sus instalaciones procedía de la capital, frente al 10% de asturianos. Los visitantes extranjeros representan incluso un 14%.
Hay estadísticas que cuentan mucho más de lo que parece.
La Fundación Oso de Asturias acaba de hacer balance del verano y el dato más llamativo no es únicamente que la Casa del Oso haya vuelto a crecer.
Es quién está entrando por la puerta.
Durante los meses estivales visitaron sus instalaciones 6.135 personas, un 3,3% más que en el verano de 2025.
Pero el mapa de procedencias deja una pequeña sorpresa.
El grupo más numeroso no son los asturianos.
Son los madrileños.
Madrid gana a Asturias en la Casa del Oso
El 17% de los visitantes procede de Madrid.
Los extranjeros representan el 14%.
Andalucía aporta otro 11%.
Y Asturias queda en cuarto lugar, con el 10%.
Traducido a personas, y aplicando esos porcentajes al total de visitantes, hablamos aproximadamente de:
1.043 madrileños.
859 visitantes extranjeros.
675 andaluces.
Y unos 614 asturianos.
Es decir, este verano han pasado por la Casa del Oso aproximadamente 430 visitantes más procedentes de Madrid que del propio Principado.
No es una competición, naturalmente.
Pero sí una fotografía interesante de cómo ha cambiado el turismo interior asturiano.
El oso pardo se ha convertido en un argumento capaz de atraer a visitantes desde cientos o miles de kilómetros.
Más de 6.000 personas para ver de cerca el mundo del oso
La Casa del Oso no funciona únicamente como centro de interpretación.
Es también uno de los puntos desde los que acercarse al territorio, conocer la especie y comprender cómo convivir con ella.
Este verano recibió exactamente 6.135 visitantes, frente a los 5.937 del año anterior.
Son casi 200 personas adicionales en apenas doce meses.
El crecimiento, un 3,3%, puede parecer modesto.
Pero mantiene la tendencia ascendente de un recurso turístico estrechamente vinculado a uno de los animales más emblemáticos de la Cordillera Cantábrica.
Y hay otra cifra todavía mayor: 6.515 senderistas atendidos
La actividad de la Fundación no termina dentro de la Casa del Oso.
Durante el verano, sus informadores ambientales trabajaron también sobre el terreno en algunos de los principales espacios naturales asturianos.
Allí atendieron a 6.515 senderistas, ofreciéndoles información sobre buenas prácticas en el medio natural.
La cifra supone un aumento del 1,43% respecto a 2025, cuando fueron atendidas 6.423 personas.
Curiosamente, fueron incluso más las personas asesoradas sobre el terreno que las que visitaron físicamente la Casa del Oso.
Casi 1.900 personas respondieron preguntas sobre cuánto saben realmente del oso
Y aquí aparece otra parte interesante del trabajo de este verano.
Los informadores no se limitaron a aconsejar a los visitantes.
También les hicieron preguntas.
En total se realizaron 1.872 encuestas para conocer qué sabe realmente la gente sobre el entorno y sobre el oso pardo.
La muestra se repartió entre 342 visitantes, 1.340 senderistas y 190 observadores de fauna.
Es decir, mientras miles de personas recorrían los espacios naturales asturianos buscando paisajes, rutas o incluso la posibilidad de observar fauna, la Fundación trataba también de medir cuánto conocen sobre el territorio que están visitando.
Un detalle importante en un momento en el que la creciente popularidad de la observación del oso genera también nuevos retos de convivencia y conservación.
Los itinerarios crecen todavía más
La actividad que más creció este verano fueron los denominados “Itinerarios de verano”.
Son recorridos gratuitos destinados a conocer mejor al oso y acercarse a los cercados después de pasar por la Casa del Oso.
Participaron 1.100 personas, frente a las 1.040 del año anterior.
El incremento fue del 7,42%, más del doble del crecimiento registrado por las visitas generales al centro.
Eso indica algo más que un aumento de visitantes.
Sugiere que una parte creciente de quienes llegan no se conforma con entrar, mirar y marcharse.
Quiere experiencia.
Quiere territorio.
Quiere entender dónde vive el oso.
El oso como imán turístico
Durante años, Asturias vendió sobre todo paisaje, gastronomía, costa y montaña.
El oso añade ahora otro ingrediente.
Fauna.
Naturaleza salvaje.
La posibilidad —aunque nunca garantizada— de acercarse al territorio de uno de los grandes mamíferos europeos.
Y eso tiene un enorme atractivo para el visitante urbano.
Quizá por eso el dato madrileño resulte tan significativo.
Más de un 17% de los visitantes de la Casa del Oso procede de Madrid.
Una comunidad situada a cientos de kilómetros y con una población que encuentra precisamente en Asturias lo que no tiene en casa: montañas verdes, grandes espacios naturales y una fauna que todavía conserva algo de territorio salvaje.
El curioso verano en que Madrid ganó a Asturias
La estadística permite incluso contar este verano de una manera diferente.
De cada cien personas que visitaron la Casa del Oso:
17 llegaron desde Madrid.
14 desde fuera de España.
11 desde Andalucía.
Y únicamente 10 vivían en Asturias.
Quizá sea la mejor demostración de que a veces uno valora más lo que tiene lejos que lo que tiene al lado.
Los asturianos tenemos al oso en casa.
Y resulta que este verano fueron los madrileños quienes más se acercaron a conocerlo.
