Moriyón aparta a Oliver Suárez de Divertia por contratar conciertos sin pasar por el consejo

Moriyón aparta a Oliver Suárez de Divertia por contratar conciertos sin pasar por el consejo

La alcaldesa de Gijón releva al edil no adscrito tras detectar que al menos dos actuaciones de Los Conciertos del Parque fueron firmadas unilateralmente; Jesús Martínez Salvador asumirá la presidencia

La alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, ha destituido a Oliver Suárez como presidente de Divertia después de que al menos dos contrataciones del ciclo Los Conciertos del Parque fueran firmadas sin haber pasado previamente por el consejo de administración de la empresa municipal.

La decisión se adoptó tras un informe solicitado a la Secretaría General del Ayuntamiento, que concluyó que el procedimiento seguido no se ajustaba al sistema ordinario de contratación y que Suárez habría asumido facultades que no tenía atribuidas en ese momento. La Alcaldía considera que esta forma de actuar privó al consejo de administración de información y capacidad de control sobre decisiones económicas de una sociedad pública.

El concejal de Urbanismo y Festejos, Jesús Martínez Salvador, será el nuevo presidente de Divertia, un cargo que ya desempeñó entre 2015 y 2019.

Alejandro Sanz y Lola Índigo, entre las contrataciones señaladas

Los contratos cuestionados están relacionados con Los Conciertos del Parque, el nuevo ciclo musical impulsado por Divertia en el parque de los Hermanos Castro.

Dentro de esa programación se anunciaron las actuaciones de Alejandro Sanz, prevista para el 12 de junio, y Lola Índigo, programada para el 19 de junio. Un día después estaba previsto el concierto de Antonio Orozco. Las entradas para Lola Índigo se pusieron a la venta con precios de entre 45 y 60 euros.

El Ayuntamiento no ha difundido todavía públicamente el importe completo de los contratos afectados ni ha aclarado si las actuaciones ya celebradas o comprometidas pueden generar consecuencias económicas adicionales para Divertia.

Esta será una de las principales cuestiones pendientes: saber si los contratos continúan siendo plenamente válidos, si pueden ser ratificados posteriormente por el consejo o si existe algún riesgo de reclamación o indemnización.

Suárez habla de un error de tramitación

Oliver Suárez rechaza que exista una actuación irregular deliberada y atribuye lo ocurrido a un error administrativo en la tramitación de dos conciertos.

El ya expresidente de Divertia sostiene que no actuó con intención de ocultar información ni de eludir los controles de la empresa municipal. También ha reivindicado su gestión y ha recordado que no entró en política para vivir de ella.

Su versión resulta esencial para valorar el alcance del conflicto. Una cosa es una decisión unilateral consciente para evitar el control del consejo y otra distinta un fallo de procedimiento cometido durante la gestión ordinaria. Será el informe jurídico completo el que permita establecer hasta dónde llega la responsabilidad administrativa o política.

Qué cuestiona exactamente el informe municipal

El problema no parece estar en la posibilidad de organizar conciertos, sino en quién tenía competencia para comprometer el gasto y firmar los acuerdos.

Las sociedades municipales cuentan con órganos de administración que deben conocer y aprobar determinadas operaciones, especialmente cuando implican cantidades relevantes o compromisos económicos para la entidad.

Según la explicación trasladada por el Ayuntamiento, los dos contratos no fueron sometidos a la aprobación ordinaria del consejo de administración y fueron firmados directamente por la presidencia. Esa actuación habría impedido a los consejeros fiscalizar las condiciones, los costes y los riesgos asociados a cada contratación.

Queda por conocer si la Secretaría General considera que los contratos son nulos, anulables, subsanables o simplemente irregulares desde el punto de vista interno. No son conceptos equivalentes y sus consecuencias económicas pueden ser muy diferentes.

¿Corren peligro los conciertos?

Por el momento no se ha comunicado la cancelación de ninguna actuación ni consta que los contratos hayan quedado automáticamente sin efecto.

El cese de Suárez tampoco implica por sí solo que las actuaciones deban suspenderse. Si los contratos fueron firmados por quien representaba formalmente a Divertia, las empresas artísticas podrían defender que actuaron de buena fe y reclamar el cumplimiento de lo pactado.

La nueva presidencia tendrá que revisar ahora los expedientes, comprobar las condiciones económicas y decidir si es necesario llevar los acuerdos al consejo para su ratificación.

En caso de cancelación, podrían aparecer reclamaciones por gastos ya realizados, lucro cesante o incumplimiento contractual. Todo dependerá del contenido de las cláusulas firmadas y de si las productoras conocían o podían conocer las limitaciones de poder del presidente.

Una crisis que supera la gestión cultural

La destitución tiene también una lectura política. Oliver Suárez fue elegido concejal por Vox, pero pasó posteriormente a la condición de edil no adscrito. Su voto había resultado importante para sostener determinadas iniciativas del equipo de gobierno de Foro y Partido Popular.

La pérdida de la presidencia de Divertia puede alterar esa relación y complicar la mayoría con la que Carmen Moriyón ha venido sacando adelante decisiones municipales.

La gran incógnita es si Suárez mantendrá su apoyo al gobierno local, adoptará una posición más independiente o comenzará a votar junto a la oposición en asuntos relevantes.

Su cese no le hace perder el acta de concejal, de modo que conserva intacta su capacidad de intervenir en el Pleno y condicionar votaciones ajustadas.

Jesús Martínez Salvador vuelve a Divertia

La elección de Jesús Martínez Salvador busca garantizar una transición rápida y colocar la empresa cultural bajo el control directo de uno de los principales dirigentes del equipo de gobierno.

El concejal ya conoce el funcionamiento de Divertia por haber presidido la sociedad entre 2015 y 2019. Ahora deberá asumir la revisión de los contratos, reconducir la relación con el consejo de administración y despejar las dudas sobre la programación musical.

Entre sus primeras tareas estará aclarar:

  • qué contratos fueron firmados sin autorización;
  • cuál es su importe;
  • qué compromisos económicos ha asumido Divertia;
  • si los acuerdos pueden ser ratificados;
  • y si existen responsabilidades internas adicionales.

La oposición exigirá explicaciones

El caso abre un nuevo frente sobre la gestión de Divertia, una empresa municipal que concentra buena parte de la actividad cultural, turística y festiva de Gijón.

La oposición previsiblemente reclamará acceso al informe de la Secretaría General, a los contratos afectados y a las actas del consejo de administración. También deberá aclararse cuándo conoció la Alcaldía las contrataciones y por qué la decisión de cesar a Suárez se produjo ahora.

No basta con saber que hubo un error de procedimiento. La cuestión de fondo es cuánto dinero público estaba en juego y qué mecanismos de control fallaron para que dos contratos pudieran firmarse sin la autorización que, según el Ayuntamiento, resultaba necesaria.

Las claves que aún faltan por conocer

La información pública deja todavía varias preguntas abiertas:

¿Cuánto costaron exactamente los conciertos de Alejandro Sanz y Lola Índigo?

¿Quién redactó y revisó los contratos?

¿La gerencia o los servicios jurídicos de Divertia advirtieron de la falta de autorización?

¿Puede el consejo ratificar ahora los acuerdos?

¿Existe riesgo de indemnizaciones?

¿Mantendrá Oliver Suárez su apoyo político a Carmen Moriyón?

Hasta que se publiquen el informe y los expedientes, el caso seguirá moviéndose entre dos versiones: la de la Alcaldía, que aprecia una extralimitación grave, y la de Suárez, que defiende que se trató de un error de tramitación.

Lo que ya está claro es que ese error, fuera administrativo o político, le ha costado la presidencia de la principal empresa cultural municipal de Gijón.

Dejar un comentario

captcha