Cero en el Eo y cupo agotado en el Narcea: la brecha salmonera que parte Asturias en dos

Cero en el Eo y cupo agotado en el Narcea: la brecha salmonera que parte Asturias en dos

El recuento final baja a 106 ejemplares, 24 menos que en 2025. El Nalón-Narcea concentra el 62% de los registros, mientras el Eo cierra completamente a cero. Los científicos advierten: las capturas no equivalen a salmones muertos y tampoco permiten conocer por sí solas la población real.

 

Un mismo salmón, dos Asturias. En el extremo occidental, el Eo ha despedido la temporada sin una sola captura registrada. En la cuenca del Nalón-Narcea, por el contrario, el cupo extractivo de 60 ejemplares se agotó el 17 de junio, casi un mes antes del cierre general.

Entre ambos extremos queda una campaña de mínimos, tremendamente concentrada y con demasiadas preguntas abiertas. El parte final de la Real Asociación Asturiana de Pesca Fluvial contabiliza 106 salmones: 66 en el Nalón-Narcea, 22 en el Sella-Piloña, 13 en el Cares-Deva, cinco en el Esva y ninguno en el Eo.

El dato sitúa en una sola cuenca el 62,3% de todos los ejemplares controlados durante la temporada. Sin embargo, existe un matiz decisivo: seis de los 66 salmones del Nalón-Narcea fueron capturados después de alcanzarse el cupo con muerte. Por tanto, tuvieron que ser devueltos inmediatamente al río o donados vivos al proyecto de recuperación ARCA. No fueron seis extracciones adicionales.

Río por río: cupos, capturas y población real

Cuenca  Cupo Ejemplares          Situación final                                       ¿Qué sabemos de la población real?

Nalón-Narcea 60 66 Cupo agotado; seis posteriores sin muerte o para recuperación Desconocida hasta el censo otoñal. El recuento subacuático solo cubre el Narcea, no el Nalón ni el tramo común
Sella-Piloña 52 22 Cupo no alcanzado Pendiente del censo de reproductores y de los datos completos del contador de Caño
Cares-Deva 30 13 Cupo no alcanzado El censo asturiano no incluye la parte cántabra de la cuenca
Esva 5 5 Cupo alcanzado al final de la campaña El recuento otoñal no cubre la zona alta del río
Eo 7 0 Ninguna captura El censo se limita al tramo bajo y siempre ofrece una cifra mínima
Total 154 106 Dos cupos alcanzados y tres sin completar No existe todavía un censo poblacional completo de 2026

Los cupos fueron reducidos este año desde los 620 salmones autorizados en 2025 hasta solo 154, un recorte del 75%. La normativa también limitó a uno el número de ejemplares con muerte por pescador, acortó una hora las jornadas y amplió las zonas de refugio. El Principado había concedido al inicio de la campaña 3.739 licencias específicas de salmón y mantenía vigentes otras 1.499 interautonómicas. La regulación y los cupos oficiales pueden consultarse aquí.

La aritmética permite establecer otro dato revelador. Como mínimo, seis de las 106 capturas no fueron sacrificadas. Incluso suponiendo que todos los registros de las demás cuencas fueran extractivos, se habrían consumido como máximo 100 de los 154 salmones permitidos con muerte. Al menos 54, un 35% del cupo global, quedaron sin utilizar.

El cero del Eo, la imagen más inquietante

El Eo presenta el resultado más duro. No solo dejó sin cubrir sus siete posibles capturas: terminó sin registrar un solo ejemplar en toda la cuenca compartida por Asturias y Galicia.

Además, el tramo asturiano encadena dos temporadas consecutivas a cero. En 2025 se contabilizaron dos salmones en el Eo, pero ambos fueron pescados en aguas gallegas. Por tanto, ningún ejemplar salió entonces por la parte asturiana.

El cero de este año no demuestra científicamente que no haya entrado ningún salmón en el río. Puede haber ejemplares que no hayan picado, que hayan remontado fuera de las jornadas hábiles o que lleguen después del cierre. Pero tampoco es una cifra neutra: una cuenca con un cupo de siete peces ha terminado sin estrenar el marcador.

El Narcea agotó el cupo, pero no recibe un certificado de buena salud

La otra cara es el Nalón-Narcea. El ejemplar número 60 se contabilizó el 17 de junio y la Administración ordenó el cierre inmediato de la modalidad con muerte. Desde entonces solo pudo pescarse en los cotos, con devolución obligatoria o entrega del pez vivo al programa de recuperación. El Principado oficializó el cierre el 18 de junio.

Agotar el cupo demuestra una entrada y una actividad pesquera claramente superiores a las del resto de Asturias. No permite concluir, sin embargo, que la población esté recuperada. El límite de 60 formaba parte de una regulación extraordinariamente restrictiva y la elevada proporción del Narcea también aumenta porque los demás ríos retroceden.

El Esva alcanzó igualmente su cupo, pero se trataba de solo cinco ejemplares. En cambio, el Sella utilizó como máximo el 42% de su límite y el Cares-Deva, el 43%.

Un nuevo mínimo, con una comparación que necesita contexto

El parte final de 2025 recogió 130 ejemplares. Los 106 de esta campaña suponen 24 menos, una caída del 18,5%.

Si la comparación se limita estrictamente al territorio asturiano, el descenso es de 128 a 106 —22 salmones y un 17,2%— porque las dos capturas del Eo de 2025 correspondieron a Galicia.

El Gobierno asturiano ya había considerado 2025 la temporada con menos capturas de toda la serie oficial. El nuevo parte apunta, por tanto, a otro mínimo, aunque conviene esperar a que la Administración consolide sus datos definitivos.

También debe recordarse que las temporadas no son perfectamente comparables. Este año se ha pescado durante menos horas, con un cupo individual menor, más refugios y un techo extractivo cuatro veces inferior. La estadística describe el resultado de la pesca, no mide directamente cuántos salmones han regresado del mar.

La ciencia introduce un matiz fundamental

La evaluación de poblaciones actualizada por el Principado reconoce una disminución de los adultos, pero también una mayor estabilidad —e incluso mejora en algunos muestreos— del reclutamiento de juveniles.

No es una contradicción. Los alevines presentes hoy necesitarán varios años para salir al mar y regresar como adultos, y buena parte de la mortalidad del salmón se produce durante esa fase oceánica.

La Administración también constata que las entradas son cada vez más escalonadas y tardías. Primero remontan los grandes salmones que han pasado varios inviernos en el mar y después deberían hacerlo los añales, ejemplares que regresan tras un solo invierno. Estos últimos han llegado a representar menos del 10% de los salmones del Narcea y el Sella.

Esa desaparición de los peces más jóvenes explica otra aparente paradoja: el peso medio puede aumentar mientras la población empeora. Según los técnicos, los salmones no están creciendo mejor; simplemente faltan en la muestra muchos de los ejemplares pequeños.

Los retornos están condicionados, además, por las condiciones oceánicas, el caudal de los ríos y las altas temperaturas en las rías. Un salmón que llega tarde o espera en el estuario puede quedar fuera de toda la estadística pesquera.

El verdadero examen llegará en otoño

El indicador que el Principado considera más fiable no es la captura deportiva, sino el censo subacuático de otoño. Ese trabajo permitirá conocer el número mínimo de reproductores que permanecen en las pozas después de la temporada.

Será siempre una estimación a la baja. Hay zonas inaccesibles o con poca visibilidad, peces que entran después del recuento y cuencas que no pueden inspeccionarse por completo. Aun así, permitirá responder mejor a la pregunta esencial: cuántos salmones han llegado realmente para reproducirse.

Hasta entonces, afirmar que el Eo carece de salmones sería tan precipitado como declarar recuperado el Narcea porque haya alcanzado un cupo reducido.

¿Veda, pesca sin muerte o gestión diferente para cada río?

La campaña reabre el debate para 2027. El Eo obliga a preguntarse si necesita una protección extraordinaria, más seguimiento o una temporada exclusivamente sin muerte. El Narcea plantea la cuestión contraria: si alcanzar rápidamente un cupo muy limitado justifica mantenerlo, aumentarlo o reservar más reproductores.

También será necesario evaluar si el calendario debe adaptarse aún más a las llegadas tardías, si conviene establecer cierres vinculados al caudal y a la temperatura y si los cupos deben apoyarse directamente en los censos otoñales de cada cuenca.

El problema no es únicamente asturiano. La Organización para la Conservación del Salmón del Atlántico Norte considera que las poblaciones salvajes se encuentran en niveles de crisis y reclama actuaciones sobre la pesca, los hábitats, la conectividad fluvial, la acuicultura y el cambio climático. NASCO adoptó en 2024 una estrategia urgente a diez años.

La temporada termina así con dos cifras imposibles de ignorar: cero en el Eo y cupo agotado en el Narcea. Pero el verdadero titular no es que un río esté vacío y otro salvado. Es que el salmón asturiano ofrece señales radicalmente distintas dentro de una misma tendencia de fondo: menos capturas, menos adultos y una incertidumbre creciente sobre cuándo —y cuántos— regresarán del mar.

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