Alerta entre Estaca de Bares y Luarca: las orcas inutilizan dos veleros y hunden un tercero

Alerta entre Estaca de Bares y Luarca: las orcas inutilizan dos veleros y hunden un tercero

Salvamento Marítimo tuvo que remolcar las dos embarcaciones francesas tras sendas interacciones registradas frente a La Caridad y Luarca, dentro de una sucesión de episodios que ha recorrido el Cantábrico occidental

Las orcas han reaparecido con fuerza frente a la costa asturiana en plena temporada de navegación recreativa. Dos veleros de bandera francesa tuvieron que ser auxiliados y remolcados hasta el puerto de Ribadeo después de sufrir daños importantes en el timón durante sendas interacciones con estos cetáceos frente al litoral occidental del Principado.

Uno de los episodios se produjo en aguas situadas entre La Caridad y Navia. El segundo tuvo lugar al norte de Luarca y dejó a la embarcación sin capacidad suficiente de gobierno, lo que obligó a solicitar asistencia marítima. Las dos tripulaciones llegaron a puerto sin que consten daños personales.

Los incidentes forman parte de una concentración de avistamientos e interacciones registrada entre el 22 y el 23 de julio a lo largo del arco marítimo comprendido entre Estaca de Bares, el occidente asturiano y Luarca. Las informaciones disponibles apuntan a, al menos, seis episodios en apenas dos días, aunque no todos se produjeron estrictamente dentro de aguas asturianas.

La situación supone una advertencia directa para los numerosos veleros y embarcaciones de recreo que durante estas semanas recorren la costa cantábrica.

Del norte de Galicia a Luarca

La sucesión de encuentros dibuja un desplazamiento de las orcas hacia el este por el Cantábrico.

Los dos veleros auxiliados en Asturias pudieron ser llevados a Ribadeo, pero otro incidente registrado este jueves frente a Estaca de Bares tuvo consecuencias mucho más graves. El velero Idem sufrió una vía de agua y acabó hundiéndose después de quedar sin timón y sin capacidad de maniobra.

Sus dos tripulantes fueron recogidos inicialmente por otra embarcación y trasladados posteriormente, en buen estado, hasta el puerto de Cariño por la Salvamar Shaula. El helicóptero Helimer 401 inspeccionó la zona para comprobar si el naufragio había provocado contaminación.

En esa misma jornada se notificaron otros encuentros en el entorno de Estaca de Bares. La acumulación de sucesos en un espacio marítimo relativamente reducido refuerza la necesidad de que los patrones consulten los radioavisos antes de salir y comuniquen inmediatamente cualquier avistamiento.

El Cantábrico registra más casos

La presencia de orcas en estas aguas durante el verano no es completamente excepcional. Los ejemplares de la población ibérica se desplazan estacionalmente siguiendo, entre otros factores, los movimientos del atún, una de sus principales presas.

Los ministerios de Transición Ecológica y Transportes advirtieron en abril de que, aunque el número global de interacciones había descendido en España durante el verano anterior, en Galicia y el Cantábrico se había producido un ligero incremento respecto a 2024.

Por esa razón, la campaña oficial de prevención se amplió expresamente a la costa cantábrica y mantiene una vigilancia reforzada entre abril y octubre, cuando aumenta la probabilidad de presencia de estos cetáceos en el norte peninsular.

Los episodios de esta semana confirman que esa advertencia no era teórica.

Por qué se fijan especialmente en los timones

Las interacciones afectan sobre todo a veleros monocasco de menos de 15 metros, aunque también se han documentado encuentros con otras embarcaciones. Las orcas suelen concentrar su atención en el timón, una pieza móvil que responde a la velocidad y a los cambios de dirección del barco.

Los animales pueden tocarlo, empujarlo o desplazarlo lateralmente. Cuando la presión es intensa, la pala o su eje pueden doblarse o romperse y dejar a la embarcación sin gobierno.

Según el Grupo de Trabajo Orca Atlántica, aproximadamente la mitad de las embarcaciones que notifican una interacción registran algún daño, generalmente localizado en el timón. La organización científica subraya, no obstante, que no existe ningún protocolo infalible y que los navegantes deben seguir en cada momento las indicaciones de las autoridades marítimas.

No es correcto hablar de ataques a personas

Aunque los golpes pueden provocar averías muy graves y generar situaciones de enorme tensión a bordo, los expertos internacionales no consideran probado que las orcas estén actuando con intención de agredir a los tripulantes.

El taller internacional promovido por el Comité Científico de la Comisión Ballenera Internacional concluyó que estas conductas encajan mejor con comportamientos de juego, exploración o socialización que con una agresión deliberada. Por eso, los organismos oficiales recomiendan utilizar expresiones como «avistamiento», «encuentro» o «interacción», y no presentar los episodios como ataques intencionados.

Tampoco se conocen ataques directos deliberados de estas orcas contra seres humanos. El peligro para las personas procede principalmente de los movimientos bruscos del barco, los golpes de la rueda del timón, una posible caída al agua o la pérdida de maniobrabilidad en condiciones adversas.

Qué debe hacer un navegante al encontrarlas

Las recomendaciones oficiales vigentes establecen que, durante una interacción, no se debe detener la embarcación. Siempre que las condiciones lo permitan, el patrón debe continuar navegando hacia la costa o hacia aguas menos profundas, manteniéndose dentro de los límites de seguridad.

Las personas a bordo deben apartarse de las bandas y situarse en zonas protegidas, ya que un golpe contra el timón puede provocar movimientos repentinos, caídas o el desplazamiento violento de objetos.

También es necesario comunicar inmediatamente el episodio al Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo por el canal 16 de VHF. El aviso debe incluir, siempre que sea posible, la posición, la hora, las características del barco, el número de ejemplares y los daños observados.

Cuando exista una emergencia grave, además del canal 16 pueden utilizarse el teléfono 112 o el número de Salvamento Marítimo 900 202 202.

Lo que nunca debe hacerse

Las autoridades prohíben emplear métodos disuasorios que puedan herir, molestar o alterar a los cetáceos. No deben arrojarse objetos, intentar golpearlos, perseguirlos, producir ruidos estridentes ni utilizar artefactos para alejarlos.

Tampoco conviene que los tripulantes permanezcan sujetando con fuerza la rueda del timón. Si las orcas empujan la pala bajo el agua, la rueda puede girar violentamente y provocar lesiones en brazos o manos.

Cuando no exista riesgo, las autoridades aconsejan fotografiar o grabar las aletas dorsales para facilitar la identificación científica de los ejemplares. Ese material puede enviarse a Salvamento Marítimo, pero nunca debe obtenerse exponiendo a la tripulación ni intentando acercarse a los animales.

La ruta de precaución en el Cantábrico occidental

Los episodios conocidos durante estas dos jornadas dibujan una franja de especial atención:

Estaca de Bares → costa de A Mariña → Ribadeo → La Caridad y Navia → norte de Luarca.

No significa que las orcas permanezcan en un punto concreto ni que toda esa costa esté cerrada a la navegación. Son animales en movimiento y su localización puede variar rápidamente.

Los navegantes deben consultar antes de zarpar los avisos de Salvamento Marítimo, Capitanía Marítima y los puertos de la zona. También resulta aconsejable planificar rutas próximas a la costa, siempre que la profundidad, el oleaje y la seguridad de la navegación lo permitan.

Una alerta en plena temporada náutica

La coincidencia de varios episodios en solo dos días convierte la presencia de las orcas en una cuestión de seguridad relevante para la navegación recreativa del occidente asturiano.

No hay motivo para generar alarma entre bañistas ni usuarios de las playas. Los incidentes conocidos se producen mar adentro y están relacionados fundamentalmente con determinadas embarcaciones y sus timones. Pero para los patrones de veleros, especialmente los de menor eslora, la advertencia es clara: mantener la escucha en VHF, revisar los avisos antes de salir y comunicar cualquier encuentro, aunque no haya daños.

La mar no necesita monstruos inventados para ser peligrosa. Basta con un timón roto a varias millas de la costa.

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