Silvela y Calvo conquistan la bahía de San Lorenzo y se coronan campeones de Asturias de Snipe

Silvela y Calvo conquistan la bahía de San Lorenzo y se coronan campeones de Asturias de Snipe

La pareja del Real Club Astur de Regatas se llevó el título autonómico tras cuatro mangas muy disputadas, marcadas por los cambios de viento y la igualdad. Palacio y Bordiú firmaron el subcampeonato y los hermanos Guillermo y Matilde Fernández fueron la gran revelación

La bahía de San Lorenzo volvió a demostrar este fin de semana que no hace falta una gran tormenta para ofrecer espectáculo. Bastaron cuatro mangas, viento cambiante y una flota muy igualada para convertir el Campeonato de Asturias de la clase Snipe en una batalla táctica hasta el último bordo.

Francisco Silvela y Rubén Calvo, del Real Club Astur de Regatas, se proclamaron campeones autonómicos después de firmar dos victorias parciales y un segundo puesto una vez aplicado el descarte. Su regularidad, especialmente en las salidas y en la lectura de los cambios de viento, terminó siendo decisiva.

Cuatro mangas y ninguna concesión

El campeonato, organizado por el club gijonés, logró completar las cuatro pruebas previstas: dos el sábado y otras dos el domingo.

Las condiciones fueron cambiando a lo largo del fin de semana, pero siempre permitieron navegar. El viento osciló entre los siete y los doce nudos, obligando a las tripulaciones a adaptar continuamente sus decisiones y manteniendo a los barcos agrupados durante buena parte de las regatas.

La primera jornada se desarrolló frente a la Escalerona sobre un recorrido de barlovento-sotavento. Con un viento inicialmente del nordeste y una intensidad de entre siete y ocho nudos, Silvela y Calvo tomaron el mando desde la salida.

Tras ellos se situaron Guillermo y Matilde Fernández, del Club Náutico Albatros, y José Palacio y José María Bordiú, también del Real Club Astur de Regatas. Estos últimos consiguieron superar a los hermanos Fernández, pero no pudieron alcanzar a los futuros campeones.

Palacio y Bordiú respondieron con experiencia

En la segunda manga el viento aumentó hasta los doce nudos y roló hacia la derecha, dejando claramente favorecido ese lado del campo.

Palacio y Bordiú aprovecharon su experiencia, realizaron una gran salida y se colocaron al frente desde los primeros compases. Mantuvieron el liderato hasta la llegada, por delante de Silvela y Calvo.

José Luis de la Rubia y Alejandro Fernández completaron las posiciones de cabeza en una prueba en la que la elección del bordo resultó fundamental.

Con una victoria para cada una de las dos principales tripulaciones del Real Club Astur de Regatas, el campeonato llegó al domingo completamente abierto.

Silvela y Calvo golpearon de nuevo

La segunda jornada mantuvo el campo de regatas dentro de la bahía de San Lorenzo, aunque esta vez la línea de salida se situó frente al propio club.

Con unos ocho nudos de viento y una mar algo más formada, la flota navegó muy compacta. Silvela y Calvo volvieron a imponerse desde la salida, aunque Palacio y Bordiú permanecieron muy cerca durante todo el recorrido.

La tercera plaza fue para Álvaro Alegría y Vanesa Rodríguez. Fernando y Álvaro Alonso también se mantuvieron entre los primeros durante buena parte de la prueba, aunque no consiguieron mejorar su posición antes de cruzar la llegada.

Esa segunda victoria dejaba el título muy bien encaminado para Silvela y Calvo, pero todavía quedaba una manga y el descarte podía alterar la clasificación.

Los hermanos Fernández dieron la sorpresa final

El viento disminuyó y giró hacia el norte en la cuarta y definitiva prueba. El bordo derecho dejó de estar tan favorecido y los continuos roles multiplicaron las alternativas tácticas.

El nuevo escenario benefició a la ligera tripulación formada por Guillermo y Matilde Fernández. Los hermanos firmaron su primera victoria parcial del campeonato y confirmaron que habían llegado a Gijón dispuestos a discutir cada posición a los equipos más experimentados.

Silvela y Calvo finalizaron segundos, resultado suficiente para asegurarse el campeonato. Palacio y Bordiú terminaron terceros tras una manga marcada por los cruces, las viradas y los marcajes entre las embarcaciones de cabeza.

Doblete del Real Club Astur de Regatas

La clasificación final dejó un doblete para el club anfitrión.

Francisco Silvela y Rubén Calvo se proclamaron campeones de Asturias después de sumar dos primeros puestos y un segundo tras el descarte.

José Palacio y José María Bordiú lograron el subcampeonato, con una victoria parcial y dos segundos puestos.

La tercera posición fue para Guillermo y Matilde Fernández, del Club Náutico Albatros, considerados la tripulación revelación de la competición. Los hermanos completaron su actuación con un tercero, un cuarto y un segundo puesto tras descartar su peor resultado.

Más que velocidad: una regata de lectura y paciencia

El campeonato estuvo decidido tanto por la velocidad como por la capacidad de interpretar el campo de regatas.

Los cambios de dirección e intensidad del viento penalizaron cualquier error y obligaron a las tripulaciones a decidir constantemente cuándo virar, qué bordo defender y hasta qué punto vigilar a sus rivales directos.

Silvela y Calvo no ganaron todas las mangas, pero fueron los más regulares. Cuando pudieron dominar, ganaron; cuando las condiciones favorecieron a otros, evitaron resultados que comprometieran el título.

Ese equilibrio terminó marcando la diferencia en una competición en la que los tres primeros equipos lograron al menos una victoria parcial.

Una de las clases históricas de la vela ligera

La clase Snipe se disputa con embarcaciones ligeras para dos tripulantes y se caracteriza por la importancia de la táctica, la coordinación y la regularidad.

En Gijón, su presencia mantiene viva una tradición náutica estrechamente ligada al Real Club Astur de Regatas, fundado en 1911 y con sede en Cimadevilla. La entidad impulsa tanto la vela de base como la competición y forma parte de la Asociación Española de Clubes Náuticos.

El campeonato dejó, además del título de Silvela y Calvo, una imagen alentadora para la vela asturiana: dos tripulaciones del club gijonés en lo más alto y una joven pareja de hermanos obligando a los favoritos a navegar hasta el último metro.

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