La selección regresará a Asturias once años después para enfrentarse a la República Checa en la Nations League. El Carlos Tartiere, con capacidad para 30.500 espectadores, se prepara para recibir por primera vez al equipo que acaba de conquistar el Mundial de Estados Unidos y devolver a España a la cima del fútbol.
Oviedo tiene una cita con los campeones del mundo.
El próximo sábado 3 de octubre, a las 20:45 horas, España saltará al césped del Carlos Tartiere con dos estrellas sobre el escudo. Será la primera vez que la afición asturiana pueda ver en directo a la selección que acaba de conquistar el Mundial y el regreso del combinado nacional a la comunidad después de once años de ausencia.
No será un amistoso ni una simple escala dentro de la gira de celebración. España se enfrentará a la República Checa en la tercera jornada de la UEFA Nations League, una competición oficial en la que cada punto contará para acceder a las eliminatorias por el título.
Un Tartiere de gala para recibir a los reyes del mundo
La noche promete convertirse en uno de los grandes acontecimientos deportivos vividos en Asturias durante los últimos años.
El Carlos Tartiere dispone de 30.500 localidades, un terreno de juego de 105 por 68 metros y 47 palcos VIP. El estadio, inaugurado en el año 2000, se vestirá de rojo para recibir a una selección que regresará a territorio español como campeona mundial, líder del ranking FIFA y referencia absoluta del fútbol internacional.
La expectación se adivina enorme. Once años sin la selección ya habrían sido suficientes para convertir el encuentro en un acontecimiento. Pero esta vez no llegará una España cualquiera.
Llegará la campeona del mundo.
Llegará el equipo que acaba de conquistar su segunda estrella.
Y llegará a una tierra que ha aportado nombres fundamentales a la historia de la selección y que conserva una de las culturas futbolísticas más intensas del país.
Durante unas horas, el Tartiere dejará de ser únicamente la casa del Real Oviedo para convertirse en el estadio de toda Asturias.
La primera gran noche de la campeona del mundo en el norte de España
España comenzará su nuevo camino apenas dos meses después de levantar la Copa del Mundo. El calendario diseñado para la primera ventana internacional de la temporada será exigente: cuatro encuentros oficiales en once días.
La selección debutará en la Nations League el 26 de septiembre ante Inglaterra en Wembley. Tres días después, el 29, disputará frente a Croacia en el Ramón Sánchez-Pizjuán de Sevilla su primer partido en España después del Mundial. El 3 de octubre llegará la gran noche de Oviedo y el día 6 cerrará la ventana nuevamente contra Croacia, esta vez en Split.
El encuentro del Tartiere será, por tanto, el segundo partido de los campeones del mundo ante su afición y el primero que jugarán en el norte de España después de conquistar el título.
La segunda estrella aparecerá en Sevilla. Pero en Oviedo se encontrará con una grada que lleva más de una década esperando.
Un grupo sin tregua: Inglaterra, Croacia y República Checa
La Nations League 2026-2027 no ofrecerá partidos cómodos. España ha quedado encuadrada en el Grupo A3 junto con Inglaterra, Croacia y República Checa, tres selecciones con experiencia, jugadores en las grandes ligas europeas y capacidad para castigar cualquier despiste.
Cada equipo disputará seis partidos, tres como local y tres como visitante. Los dos primeros clasificados accederán a los cuartos de final, previstos para marzo de 2027, y los vencedores disputarán la fase final entre el 9 y el 13 de junio. El último clasificado descenderá directamente a la Liga B.
España conoce bien el torneo. Lo ganó en 2023 después de derrotar a Croacia en la tanda de penaltis y fue subcampeona en 2025, cuando Portugal se impuso también desde los once metros. La selección inicia ahora el asalto a una segunda Nations League con una condición nueva y gigantesca: todos querrán derrotar a la campeona del mundo.
Once años desde la última noche de la selección en Oviedo
La anterior visita de España al Carlos Tartiere tuvo lugar el 5 de septiembre de 2015. Aquel día, la selección de Vicente del Bosque venció por 2-0 a Eslovaquia en un partido de clasificación para la Eurocopa de 2016.
Jordi Alba abrió el marcador a los cinco minutos después de un magnífico envío de Andrés Iniesta. El propio Iniesta anotó el segundo, de penalti, en el minuto 30. Sobre el césped estuvieron también Casillas, Sergio Ramos, Piqué, Busquets, David Silva, Cesc Fàbregas, Pedro y Diego Costa.
Ha pasado tanto tiempo que el fútbol español ha vivido desde entonces una travesía completa: despedidas de leyendas, eliminaciones dolorosas, reconstrucción, una Nations League, una nueva Eurocopa y, finalmente, el segundo Mundial.
El equipo que volverá en octubre pertenecerá ya a otra época. Pero encontrará el mismo escenario y una grada mucho más hambrienta de selección.
Oviedo, territorio favorable para España
La selección absoluta ha jugado hasta ahora siete partidos en la capital asturiana, con un balance de cinco victorias, un empate y una sola derrota.
El encuentro contra la República Checa será el octavo capítulo de esa historia y permitirá al Tartiere estrenar una imagen inédita: la de España jugando en Asturias como vigente campeona mundial.
La ciudad tiene, además, una vinculación especial con la selección. En la previa del partido de 2015, el fútbol español rindió homenaje en el propio estadio a internacionales asturianos y a figuras como Herrerita y Quini. Once años después, la visita permitirá volver a conectar el presente triunfal del equipo nacional con una comunidad que ha dado jugadores, entrenadores y aficionados a todas sus generaciones.
Una República Checa que nunca ha podido ganar a España
La estadística también favorece claramente a la selección.
España y la República Checa se han enfrentado en siete ocasiones, con cinco victorias españolas y dos empates. El conjunto centroeuropeo nunca ha conseguido derrotar a la Roja.
El último precedente se produjo en la Nations League de 2022. Tras empatar 2-2 en Praga, España se impuso por 2-0 en Málaga, en una edición que terminaría conquistando unos meses después.
El historial invita al optimismo, aunque la condición de campeona mundial añadirá una dificultad distinta: España ya no podrá sorprender a nadie. Cada rival preparará el partido como una oportunidad extraordinaria para derribar al equipo situado en lo más alto.
Una noche que desbordará el estadio
La llegada de la selección no se limitará a los 90 minutos. El encuentro movilizará previsiblemente a aficionados de toda Asturias y de comunidades cercanas, llenará hoteles y establecimientos hosteleros y convertirá Oviedo en punto de encuentro del fútbol español durante todo el fin de semana.
Con 30.500 localidades y una espera de once años, todo apunta a que la demanda de entradas será muy elevada. La RFEF ha confirmado la fecha, el horario y el escenario, pero todavía queda pendiente la comunicación sobre precios, plazos y sistema de venta de localidades.
La recomendación para los aficionados es clara: permanecer atentos exclusivamente a los canales oficiales de la Federación y evitar desde el primer momento páginas de reventa o enlaces no verificados. Un partido de estas características es terreno abonado para precios inflados y posibles fraudes.
El Tartiere verá a los campeones
El 3 de octubre no habrá una Copa del Mundo en juego. Pero habrá algo que Asturias llevaba demasiado tiempo esperando: la posibilidad de mirar de cerca al mejor equipo del planeta.
España saltará al césped con la segunda estrella recién conquistada, una Eurocopa, una Nations League y una generación que ha vuelto a situar al país en la cúspide del fútbol.
Frente a ella estará la República Checa. En las gradas, más de 30.000 personas dispuestas a convertir una jornada de la Nations League en una bienvenida monumental.
Once años después, la selección vuelve a Oviedo.
Y esta vez no llega buscando la gloria. Llega con la gloria cosida en la camiseta.
