Asturias dejó 12,6 millones en multas en 2025: casi 34.500 euros al día y un nuevo radar que pasó de 18 denuncias a más de 19.000

Asturias dejó 12,6 millones en multas en 2025: casi 34.500 euros al día y un nuevo radar que pasó de 18 denuncias a más de 19.000

El dispositivo de Quintana, en Nava, se convirtió en solo un año en el que más sanciona del Principado y, junto a dos radares de la A-66, figura ya entre los cincuenta más activos de toda España

Asturias pagó durante 2025 un total de 12.579.751 euros en multas de tráfico, casi tres millones más que el año anterior. La recaudación aumentó un 29,9 %, pero el verdadero salto se produjo en las sanciones por exceso de velocidad: alcanzaron los 6.021.229 euros, un 67,6 % más que en 2024.

Traducido a la vida diaria, las multas de tráfico dejaron en las arcas públicas una media de 34.465 euros cada día, más de un millón de euros al mes y alrededor de 1.436 euros por hora.

Solo por pisar demasiado el acelerador, los conductores asturianos pagaron una media de 16.497 euros diarios, unos 502.000 euros cada mes.

Los datos proceden del último informe elaborado por Automovilistas Europeos Asociados, AEA, a partir de la actividad sancionadora de la Dirección General de Tráfico. La propia DGT confirma la existencia y ubicación de los nuevos dispositivos, aunque no ha difundido por ahora un balance provincial propio con el mismo nivel de detalle económico.

El radar de Nava irrumpe con 19.062 multas

El gran protagonista del balance está en la carretera N-634, en el punto kilométrico 377,850, a la altura de Quintana, en el concejo de Nava.

El radar registró 19.062 denuncias durante 2025 y se convirtió, en su primer año completo de funcionamiento, en el dispositivo que más sancionó de toda Asturias. Eso equivale a una media de 52 multas al día, más de dos cada hora si se distribuyeran de manera uniforme durante todo el año.

La cifra resulta todavía más llamativa al compararla con 2024. Durante las pocas semanas en las que estuvo operativo al final de aquel ejercicio, el cinemómetro solo había contabilizado 18 denuncias.

El salto de 18 a 19.062 no significa que los conductores comenzaran de repente a infringir mil veces más. La explicación principal es mucho más sencilla: en 2024 el dispositivo apenas funcionó durante una parte muy reducida del año y en 2025 completó prácticamente todo el ejercicio con capacidad sancionadora.

Aun así, el crecimiento es espectacular: el radar multiplicó por 1.059 el número de denuncias y entró directamente en el puesto 31 de la clasificación nacional de cinemómetros más activos.

Un radar nuevo y anunciado por la DGT

La Dirección General de Tráfico comunicó oficialmente el 23 de enero de 2025 la entrada en funcionamiento del radar fijo de la N-634 en el kilómetro 377,850, en sentido creciente.

El dispositivo formaba parte de un paquete de 24 nuevos radares instalados en distintas carreteras del norte, el este y el sur de España. De ellos, 17 eran fijos y siete de tramo.

Durante el primer mes, los conductores que superaban la velocidad permitida recibían únicamente una carta informativa. Una vez transcurrido ese periodo, el radar comenzó a tramitar denuncias.

Su ubicación fue publicada por la DGT, señalizada en la carretera y comunicada a los operadores de navegación para que pudiera incorporarse a los dispositivos GPS y aplicaciones de conducción. Por tanto, no se trata de un radar oculto ni instalado sin aviso.

Un tramo limitado a 70 kilómetros por hora

El cinemómetro se encuentra en un tramo de la N-634 limitado a 70 kilómetros por hora, a la altura de Quintana.

Esa combinación ayuda a explicar su elevada actividad. Se trata de una carretera nacional con circulación frecuente, utilizada tanto para desplazamientos interiores como para conexiones entre el centro y el oriente de Asturias. En tramos de estas características, algunos conductores pueden mantener velocidades propias de vías más rápidas y no adaptar suficientemente la marcha al límite específico.

La diferencia entre circular a 70 o hacerlo a 80, 90 o más kilómetros por hora puede parecer pequeña desde el interior del vehículo, pero basta para activar el sistema cuando se supera el margen operativo aplicable.

La intensidad del tráfico, el límite reducido y el hecho de que el radar trabajara durante un año completo convirtieron el punto de Quintana en una auténtica fábrica de expedientes sancionadores.

El Caleyo pierde el primer puesto

Hasta ahora, el radar más conocido y temido de Asturias era el instalado en la A-66, en el entorno de El Caleyo, a la entrada de Oviedo.

El dispositivo del kilómetro 34, en sentido Gijón, formuló durante 2025 un total de 15.924 denuncias, una media de casi 44 al día.

Pese a esa elevada actividad, quedó por detrás del nuevo radar de Nava, que lo superó en más de 3.100 sanciones.

El cinemómetro de El Caleyo lleva años siendo uno de los puntos de control más activos de la red asturiana. Su ubicación en uno de los principales accesos a Oviedo, dentro de una autovía con gran volumen de desplazamientos diarios, multiplica el número de vehículos expuestos al control.

Otro radar de la A-66, prácticamente empatado

El tercer dispositivo asturiano situado entre los cincuenta que más multan de España se encuentra también en la A-66, en el punto kilométrico 29.

Durante 2025 acumuló 15.916 denuncias, solo ocho menos que el radar de El Caleyo. La diferencia entre ambos resulta prácticamente irrelevante: los dos sancionaron a una media de alrededor de 44 conductores al día.

Los tres radares más activos de Asturias sumaron conjuntamente 50.902 denuncias.

Eso supone una media combinada de casi 140 multas diarias:

  • 52 al día en Quintana, Nava.
  • 44 al día en El Caleyo.
  • 44 al día en el kilómetro 29 de la A-66.

No existe información pública que permita calcular cuánto dinero recaudó exactamente cada uno, porque el importe de las sanciones depende del exceso de velocidad detectado, de la posible reducción por pronto pago y de otras circunstancias administrativas.

Tres radares asturianos entre los cincuenta más activos de España

España cuenta con más de un millar de radares de la DGT, pero una parte muy pequeña concentra una proporción enorme de las denuncias.

Según AEA, los cincuenta radares más activos formularon en 2025 un total de 1.342.285 sanciones. Entre ellos aparecen los tres dispositivos asturianos de Nava y la A-66.

El radar más sancionador del país estuvo en el kilómetro 326 de la A-7, en Valencia, con 90.766 denuncias. Le siguieron un dispositivo de la CV-905, en Alicante, con 72.557, y otro de la A-15, en Navarra, con 67.445.

Aunque el radar de Nava queda lejos de esas cifras, su entrada directa en la lista nacional durante su primer año completo resulta especialmente significativa.

Las multas de velocidad se disparan un 67,6 %

La recaudación asturiana por exceso de velocidad pasó de aproximadamente 3,6 millones de euros en 2024 a algo más de seis millones en 2025.

El incremento, del 67,6 %, fue el sexto más elevado de España, solo por detrás de Almería, Granada, Valencia, Alicante y Santa Cruz de Tenerife.

En términos absolutos, Asturias ingresó por esta vía cerca de 2,4 millones de euros más que el año anterior.

El crecimiento de las multas de velocidad fue además mucho mayor que el del conjunto de las sanciones de tráfico. Mientras la recaudación total subió un 29,9 %, la correspondiente a los radares aumentó más del doble en términos porcentuales.

Eso significa que buena parte del incremento general se explica por una mayor actividad de los controles de velocidad y, especialmente, por la incorporación de nuevos dispositivos que comenzaron a denunciar durante todo el ejercicio.

Casi tres millones más por el conjunto de las multas

En 2024, la recaudación total por sanciones de tráfico en Asturias había sido de 9.684.132 euros. Un año después alcanzó los 12.579.751.

La diferencia fue de 2.895.619 euros.

Para hacerse una idea de la dimensión del aumento, solo el dinero adicional recaudado en 2025 equivale a:

  • Más de 7.900 euros extra cada día.
  • Unos 241.000 euros adicionales al mes.
  • Cerca de 331 euros más cada hora del año.

El dato incluye todas las infracciones tramitadas por la DGT en Asturias, no únicamente los excesos de velocidad. También comprende sanciones por consumo de alcohol o drogas, uso del móvil, ausencia de cinturón, adelantamientos indebidos, documentación irregular y otras conductas contrarias a la normativa.

La mitad de lo recaudado procede de la velocidad

Los 6.021.229 euros recaudados por exceso de velocidad representan aproximadamente el 48 % de todos los ingresos por multas de tráfico en Asturias.

Es decir, prácticamente uno de cada dos euros ingresados por sanciones está relacionado con conductores que circulaban por encima del límite permitido.

El peso de los radares en la recaudación asturiana supera incluso la media nacional. En el conjunto de España, las multas por velocidad supusieron el 41,5 % de los ingresos por sanciones de tráfico, según el informe de AEA.

Récord nacional de recaudación

La situación asturiana se enmarca en un año récord para la DGT.

Los ingresos por multas de velocidad alcanzaron en España los 246,8 millones de euros, un 14 % más que en 2024.

AEA atribuye buena parte de ese incremento a la activación de nuevos radares en puntos considerados estratégicos. La asociación sostiene que la concentración de denuncias en un grupo reducido de dispositivos obliga a debatir si su finalidad es realmente preventiva o si se están convirtiendo en instrumentos principalmente recaudatorios.

La organización critica además que muchas denuncias se produzcan en autopistas y autovías, mientras que una parte sustancial de los accidentes con víctimas se concentra en carreteras convencionales.

La DGT defiende que los radares salvan vidas

La Dirección General de Tráfico sostiene una posición distinta.

El organismo recuerda que la velocidad inadecuada está presente como factor concurrente en el 21 % de los siniestros mortales y defiende que los controles automáticos contribuyen a reducir la accidentalidad.

Según la DGT, desde la puesta en marcha del primer gran plan de radares fijos hace dos décadas, el número de víctimas mortales en carretera se ha reducido un 75 %, aunque esa evolución también está relacionada con otros factores: vehículos más seguros, mejoras en las carreteras, cambios legislativos, campañas de concienciación y mayor control policial.

El debate, por tanto, no está en la legalidad de los dispositivos, sino en su ubicación, su capacidad preventiva y la enorme concentración de sanciones en determinados puntos.

¿Prevención o recaudación?

El radar de Quintana resume perfectamente esa discusión.

Por un lado, se encuentra en una carretera convencional y en un tramo limitado a 70 kilómetros por hora, donde reducir la velocidad puede disminuir el riesgo y la gravedad de los accidentes.

Por otro, el hecho de que haya emitido más de 19.000 denuncias en un solo año plantea una pregunta evidente: si tantos conductores incumplen el límite, ¿está funcionando el radar como elemento disuasorio o se limita a registrar de manera continuada una conducta que no se corrige?

AEA considera que cuando un dispositivo acumula decenas de miles de multas año tras año convendría revisar la señalización, el diseño del tramo, la percepción del límite y las medidas adicionales de seguridad.

La DGT sostiene que la señalización existe, la ubicación es pública y el objetivo es que los conductores respeten la velocidad establecida.

Las sanciones que puede imponer un radar

Las multas por exceso de velocidad dependen de cuánto se rebase el límite.

Las infracciones más leves suelen estar castigadas con 100 euros sin pérdida de puntos, mientras que los excesos superiores pueden ascender a 300, 400, 500 o 600 euros y conllevar la retirada de entre dos y seis puntos del permiso de conducir.

Cuando la velocidad supera determinados umbrales, la conducta puede dejar de ser una infracción administrativa y convertirse en delito contra la seguridad vial.

El pronto pago permite generalmente reducir el importe económico a la mitad, pero implica renunciar a formular alegaciones por la vía administrativa ordinaria.

Por eso, el número de denuncias no puede multiplicarse simplemente por 100 o 200 euros para calcular la recaudación real. No todas las multas tienen el mismo importe ni todas terminan siendo cobradas en las mismas condiciones.

Los tres puntos que conviene recordar

El nuevo mapa asturiano de los radares más activos queda encabezado por tres ubicaciones:

N-634, kilómetro 377,850, Quintana, Nava.
Radar fijo en sentido creciente, dentro de un tramo limitado a 70 kilómetros por hora. Registró 19.062 denuncias en 2025.

A-66, kilómetro 34, El Caleyo, Oviedo.
Uno de los controles más conocidos de la principal entrada sur a la capital. Sumó 15.924 sanciones.

A-66, kilómetro 29.
Otro dispositivo situado en el mismo gran eje de comunicación. Contabilizó 15.916 denuncias.

Los tres figuran entre los cincuenta radares con mayor actividad de España.

Una factura que no deja de crecer

El balance de 2025 deja una conclusión contundente: Asturias no solo pagó más multas, sino que el crecimiento se concentró especialmente en los excesos de velocidad.

Los 12,6 millones de recaudación total representan casi 34.500 euros diarios. La velocidad aportó por sí sola seis millones, y tres radares formularon más de 50.000 denuncias.

El caso más sorprendente es el de Nava. Un dispositivo que cerró 2024 con apenas 18 expedientes terminó 2025 con 19.062 y desbancó al histórico radar de El Caleyo.

La explicación está en su entrada plena en funcionamiento, pero el resultado no deja de ser impactante: cada día, una media de 52 conductores fueron fotografiados superando el límite en un único punto de la N-634.

Asturias cerró así el año con una nueva capital de las multas. Ya no está en la A-66 ni a las puertas de Oviedo. Está en Quintana, en el concejo de Nava, junto a una señal de 70 y un radar que, durante 2025, prácticamente no dejó de trabajar.

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