Baiña y Ronzón encabezaron los registros de lluvia de toda España, mientras la capital sufrió balsas de agua, cortes de tráfico y nuevas inundaciones en locales de Guillén Lafuerza
Las tormentas descargaron este viernes, 24 de julio, con especial intensidad sobre el interior de Asturias y dejaron un episodio tan rápido como desigual: mientras Oviedo concentró algunas de las imágenes más llamativas, con calles inundadas, granizo y un puente cerrado al tráfico, los mayores acumulados de precipitación se registraron varios kilómetros al sur, en los concejos de Mieres y Lena.
La estación de la Agencia Estatal de Meteorología situada en Baiña, en Mieres, recogió 46 litros por metro cuadrado, la cifra más alta registrada durante toda la jornada en la red de AEMET en España. Muy cerca se situó Ronzón, en Lena, con 45,4 litros por metro cuadrado. Ambos puntos encabezaron el balance nacional de precipitaciones del viernes. Los datos son automáticos y provisionales, por lo que todavía pueden ser revisados por la agencia.
El temporal también dejó 16,8 litros por metro cuadrado en Bargaéu, Piloña; 12,2 en Pola de Somiedo, y ocho litros en Panizales, Amieva. Estas diferencias muestran el carácter extremadamente localizado de las tormentas: en cuestión de pocos kilómetros podía pasarse de una lluvia moderada a una auténtica cortina de agua y granizo.
La peor descarga llegó al final de la tarde
La evolución horaria permite comprobar cómo la tormenta se intensificó durante la tarde y las primeras horas de la noche. En Baiña cayeron 31,2 de sus 46 litros entre las seis de la tarde y la medianoche. En Ronzón fueron 33,8 de los 45,4 litros registrados durante todo el día.
Es decir, aproximadamente entre dos tercios y tres cuartas partes de la precipitación total se concentraron después de las seis de la tarde, cuando las células tormentosas atravesaron las cuencas mineras y avanzaron por diferentes sectores del centro y el suroccidente de Asturias.
AEMET había activado el aviso amarillo desde las 14.00 horas hasta la medianoche ante la posibilidad de precipitaciones de 15 litros por metro cuadrado en una hora, tormentas acompañadas de granizo y rachas de viento muy fuertes. El aviso afectaba al suroccidente, la Cordillera y Picos de Europa, la zona central y los valles mineros, con una probabilidad estimada de entre el 40 % y el 70 %.
El episodio estuvo relacionado con el aumento de la inestabilidad provocado por la aproximación de una dana y la entrada de aire más fresco en altura sobre el noroeste peninsular. La combinación de calor acumulado, humedad y aire frío favoreció la formación de tormentas muy intensas, pero de recorrido irregular y corta duración.
Oviedo: piedras, sumideros taponados y un puente cerrado
En Oviedo, una de las principales incidencias se produjo en el puente de la calle Melchor García Sampedro sobre la Ronda Sur. La intensidad de la lluvia arrastró piedras, tierra y otros materiales desde las obras que se ejecutan en una de las aceras.
Los restos alcanzaron el carril de subida y taponaron varios sumideros, impidiendo que el agua pudiera evacuar con normalidad. En pocos minutos se formó una gran balsa sobre la calzada, lo que obligó a cerrar temporalmente el puente y a impedir el acceso de vehículos.
Dos patrullas de la Policía Local se desplazaron hasta la zona para controlar el tráfico mientras se valoraba la incidencia y se procedía a retirar los sedimentos acumulados. La tormenta convirtió así una obra urbana aparentemente menor en un obstáculo para el drenaje de una de las principales conexiones del sur de la ciudad.
También se produjeron problemas en la rotonda de San Lázaro, especialmente en los carriles de subida hacia el cementerio. La cantidad de agua acumulada redujo la visibilidad, dificultó la circulación y obligó a los conductores a atravesar grandes balsas durante los momentos de mayor intensidad.
En el barrio de Otero, la tromba sorprendió a vecinos y conductores y dejó calles completamente cubiertas de agua durante algunos minutos. Las imágenes difundidas durante la tarde mostraban cómo el agua avanzaba por la calzada sin que los desagües pudieran absorber el caudal con suficiente rapidez.
El bar Guillén vuelve a inundarse: “Cuando llueve así es una pesadilla”
Uno de los daños más importantes se produjo nuevamente en el bar Guillén, situado en Guillén Lafuerza, en el entorno de La Monxina. El agua entró en el establecimiento y alcanzó aproximadamente la altura de las rodillas.
Su propietaria, Leticia Posada, tuvo que comenzar de inmediato las tareas de limpieza y retirada de agua. Las maderas quedaron afectadas y los automáticos eléctricos tuvieron que permanecer bajados hasta que se secara completamente la instalación.
La hostelera explicó que el agua desciende desde las pendientes próximas al Hospital Universitario Central de Asturias y La Monxina, se acumula en la carretera y termina entrando en el establecimiento. “Cuando vemos llover así es una pesadilla”, resumía mientras trataba de evaluar los daños.
No se trata de un episodio aislado. Según su relato, las inundaciones se repiten cuando una tormenta de verano descarga una gran cantidad de agua en pocos minutos. Considera que los sumideros existentes no tienen capacidad suficiente y que el paso de los vehículos agrava el problema, ya que las ruedas levantan oleadas que terminan golpeando la entrada del bar.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa los problemas de drenaje existentes en determinados puntos bajos de la ciudad y en calles que reciben el agua procedente de pendientes muy pronunciadas. Las lluvias intensas no solo saturan los sumideros: también arrastran hojas, barro, piedras y residuos que reducen todavía más su capacidad.
Mieres y Lena recibieron mucha más agua que la capital
Aunque las imágenes de Oviedo fueron las más difundidas, los datos meteorológicos señalan que el núcleo más intenso de la tormenta cruzó la cuenca del Caudal.
Los 46 litros por metro cuadrado de Baiña y los 45,4 de Ronzón superaron ampliamente los registros del resto de estaciones asturianas incluidas en el balance de AEMET. La tercera mayor acumulación, los 16,8 litros de Bargaéu, quedó a menos de la mitad.
Esto no significa necesariamente que los daños fueran mayores en Mieres o Lena. La gravedad de una tormenta en una localidad depende de factores como el tiempo exacto en el que cae el agua, la pendiente del terreno, el estado de los cauces, la capacidad del alcantarillado y la presencia de edificios, carreteras o locales en zonas bajas.
Mientras en Oviedo el agua encontró sumideros parcialmente bloqueados y numerosos espacios urbanizados, en otros puntos pudo dispersarse por terrenos menos impermeabilizados. El dato meteorológico y el impacto urbano, por tanto, no siempre coinciden: en Mieres y Lena llovió más; en Oviedo, las consecuencias fueron mucho más visibles.
En Langreo, el granizo y la tromba también alcanzaron instalaciones deportivas como la pista de atletismo de Lada, otra muestra del recorrido de la tormenta por las cuencas mineras.
Un desprendimiento corta completamente la AS-15 en Tineo
La incidencia más seria para las comunicaciones se registró a última hora de la noche en la carretera AS-15, que comunica Cornellana con el puerto de Zarréu y constituye el principal eje de acceso hacia el suroccidente asturiano.
La lluvia provocó desprendimientos de piedras y tierra en la zona de Calabazos, en el concejo de Tineo. El Servicio de Emergencias del Principado registró a las 22.37 horas el cierre completo de la carretera entre los puntos kilométricos 24 y 28.
La vía quedó cortada en ambos sentidos, por lo que se establecieron itinerarios alternativos a través de Cornellana-La Espina y La Florida-Tineo. La página oficial de estado de las carreteras todavía mantenía activa la incidencia durante la mañana de este sábado.
Antes del cierre, conductores que transitaban por Calabazos habían alertado de la presencia de abundante agua, piedras sobre la calzada, granizo, niebla y visibilidad prácticamente nula. El desprendimiento confirmó el riesgo en un tramo especialmente sensible por la proximidad de laderas, túneles y taludes.
El corte de la AS-15 fue la consecuencia territorial más importante del episodio, al afectar a una carretera esencial para las comunicaciones entre el centro de Asturias, Tineo y Cangas del Narcea.
El viento tuvo un papel secundario
A diferencia de otros temporales, las rachas de viento no alcanzaron valores especialmente extremos. El mayor registro de AEMET fue de 49 kilómetros por hora en Cabo Peñas, seguido de los 48 kilómetros por hora de Vega de Ario, los 46 de Vega de Urriellu y los 44 de San Antolín de Ibias.
Los datos apuntan a que el principal peligro estuvo en la intensidad de la lluvia, el granizo, la escorrentía y los desprendimientos, más que en el viento.
Durante las primeras informaciones de la tarde se hablaba de acumulaciones máximas próximas a los 35 litros por metro cuadrado. Sin embargo, el balance completo de AEMET, cerrado una vez terminada la jornada, elevó el máximo hasta los 46 litros de Baiña.
Un episodio breve, muy localizado y de enorme intensidad
El balance del viernes deja tres escenarios claramente diferenciados. Oviedo sufrió los principales problemas urbanos, con inundaciones de calles y locales y el cierre del puente de Melchor García Sampedro. Mieres y Lena recibieron las mayores cantidades de lluvia, encabezando incluso los registros nacionales de AEMET. Y Tineo soportó la incidencia más grave en la red viaria, con el corte completo de cuatro kilómetros de la AS-15.
La tormenta demostró nuevamente la dificultad de anticipar el punto exacto en el que descargará una célula convectiva. Un aviso amarillo puede acabar dejando consecuencias muy diferentes dentro de una misma comarca: desde unos minutos de granizo hasta más de 45 litros de agua acumulados, inundaciones en bajos comerciales o desprendimientos capaces de cerrar una carretera estratégica.
Este sábado continuaban las tareas de limpieza, revisión de sumideros y retirada de materiales, mientras se evaluaban los daños en establecimientos y vías públicas. El balance debe considerarse todavía provisional, especialmente en el caso de caminos rurales, carreteras secundarias, explotaciones agrícolas y propiedades particulares cuyas incidencias puedan comunicarse durante las próximas horas.
La tormenta duró poco, pero dejó una radiografía muy clara de la vulnerabilidad de algunos puntos de Asturias ante precipitaciones súbitas: la lluvia más abundante cayó en las cuencas; las escenas más impactantes se produjeron en Oviedo; y el golpe más grave para la movilidad llegó al corredor del Narcea.
