Recetas de una abuela asturiana: Llámpares a la asturiana (el sabor de los pedreros metido en una cazuela)

Recetas de una abuela asturiana: Llámpares a la asturiana (el sabor de los pedreros metido en una cazuela)

¡Ay, fíu! Hoy vamos preparar llámpares a la asturiana, que pa quien nun sea de esta tierra son lapas, pero aquí llamámosles llámpares de toda la vida. Y cuidadín con llamarlas “piedres con sombreru”, que son un manjar y tienen más sabor a mar que un bañador después de quince días de vacaciones en Salinas.

Cuando yo era moza, había que dir a buscarlas al pedreru. Una llevaba un cestín, una navaja y más equilibrio que un funambulista. Ahora yo ya nun estoy pa saltar de piedra en piedra, que una caída a mi edad ye una excursión directa a Urgencias. Así que las compro y quedo tan ancha.

Esta receta lleva cebollina, tomate, jamón y un poco de chorizo. Una combinación potente, como tiene que ser. Porque la llámpara sola sabe a mar, pero bien guisada sabe a Asturias entera.

Ingredientes para cuatro personas

  • 1 kilo de llámpares frescas
  • 100 gramos de jamón serrano
  • 100 gramos de chorizo asturiano
  • 1 cebolla grande
  • 2 dientes de ajo
  • 2 tomates maduros
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • Una pizquina de pimentón picante
  • 1 vaso de agua
  • Unas ramas de perejil fresco
  • Aceite de oliva
  • Sal, con mucha prudencia

Si vos gusta dar un toque diferente, podéis sustituir parte del agua por un chorrito de sidra natural. Pero sin echar media botella, que esto ye una cazuela, no una espicha.

Cómo preparo mis llámpares a la asturiana

1. Primero, una buena limpieza

Pongo las llámpares en un recipiente grande con agua fría y sal y las dejo reposar aproximadamente una hora. Así van soltando la arena y toda la porqueriuca que traigan del pedreru.

Después las lavo varias veces, cambiando el agua hasta que salga limpia. No tengáis prisa con esto. Encontrar arena entre los dientes mientras comes ye muy marinero, sí, pero agradable nun ye.

2. Preparo el sofrito

Pico la cebolla y los ajos muy menudinos. Echo un buen chorro de aceite en una cazuela y los sofrío a fuego suave.

Hay que dejar que la cebolla se haga despacín, hasta quedar tierna y transparente. Nada de poner el fuego como si tuvierais que calentar toda la parroquia. La cocina buena necesita paciencia; les prisas son pa coger el autobús.

3. Incorporo el tomate

Pelo los tomates, los corto en trozos pequeños y los añado a la cazuela junto con el perejil picado.

Dejo que se cocine todo hasta que el tomate pierda el agua y quede una salsa espesina. Si queréis una salsa más fina, podéis triturarla. Yo algunas veces lo hago y otras no, según les ganes que tenga de fregar la batidora.

4. Llega el pimentón

Aparto un momento la cazuela del fuego y añado el pimentón dulce y una pizca del picante. Lo remuevo enseguida para que no se queme.

Esto ye importante, guajes: el pimentón quemado amarga más que un vecino protestando por el ruido.

5. Jamón y chorizo a la cazuela

Vuelvo a poner la cazuela al fuego, incorporo el jamón y el chorizo cortados en dados pequeños y dejo que se cocinen durante unos minutos.

No hace falta echar demasiado embutido. Queremos acompañar el sabor de las llámpares, no taparlo con una manta de chorizo.

6. Termino la salsa

Añado un vaso de agua —o tres cuartas partes de agua y un chorrito de sidra natural— y dejo cocer la salsa entre cinco y diez minutos.

Pruebo antes de poner sal, porque el jamón, el chorizo y las propias llámpares ya vienen con más salero que una verbena.

7. Incorporo las llámpares

Echo las llámpares limpias en la cazuela, las mezclo bien con la salsa y la tapo.

Las cocino durante unos minutos, solamente hasta que la carne empiece a desprenderse de la concha. Nun conviene pasarse con la cocción, porque pueden quedar más dures que la suela de una madreña.

En cuanto estén abiertas y hayan soltado su sabor, apago el fuego y las dejo reposar un par de minutos.

El consejo de la güela Balbina

Preparad bastante pan. Pero bastante de verdad, no cuatro rebanadines de adorno. La salsa que queda en la cazuela ye una cosa seria y dejarla allí debería estar castigado por la ley asturiana.

Y comed las llámpares con calma, sacando la carne de cada concha y mojando pan entre una y otra. Este nun ye un plato pa comer mirando el reloj. Ye pa sentarse, charlar y acabar con los dedos pringaos y la barriga contenta.

Una cazuela con sabor a costa asturiana

Y ya tenemos les llámpares a la asturiana, una receta humilde, marinera y con muchísimo sabor. Antes era comida de la gente que vivía cerca del pedreru; ahora vas a un restaurante, te las ponen en un plato muy finu y casi tienes que pedir un crédito. ¡Cómo cambian los tiempos, ho!

Si nunca las probasteis, facéime caso y preparadlas. Y si después no vos gustan, traéisme la cazuela, que yo hago el sacrificio y termino con ellas.

Un besín de vuestra güela Balbina. Y acordaivos: después de comer, la cazuela se friega. No me la dejéis “a remojo” tres días, que ya nos conocemos.

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