Ni la lluvia pudo con el Carmen: Salinas volvió a llevar a su Patrona hasta el Cantábrico

Ni la lluvia pudo con el Carmen: Salinas volvió a llevar a su Patrona hasta el Cantábrico

La procesión recorrió las calles de la localidad y culminó en la playa con la tradicional bendición de las aguas, en una tarde marcada por los paraguas y la emoción

Ni la lluvia consiguió romper una de las tradiciones más esperadas del verano en Salinas. La localidad castrillonense celebró este jueves, 16 de julio, el día grande de la Virgen del Carmen y mantuvo la procesión de su Patrona hasta la playa, donde la imagen volvió a encontrarse con el mar Cantábrico.

El mal tiempo acompañó buena parte de la tarde y obligó a desplegar paraguas, impermeables y toda la paciencia que exige el clima asturiano. Sin embargo, la devoción pudo más. La comitiva salió adelante y completó el recorrido previsto, algo que no ocurrió en Avilés, donde se decidió cancelar la procesión y concentrar la celebración religiosa en la iglesia de San Antonio de Padua.

La jornada había comenzado por la mañana con la veneración de la imagen y la ofrenda floral, desarrolladas entre las nueve y las dos menos cuarto. A las doce y media, la Banda de Tambores de la Cofradía recorrió las calles de Salinas anunciando el día grande y poniendo sonido a unas horas en las que vecinos y visitantes se acercaron a la iglesia de Nuestra Señora del Carmen.

Los actos centrales se trasladaron a la tarde. A las siete comenzó la solemne eucaristía presidida por el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes. Una hora después, la imagen salió del templo para iniciar su recorrido por las calles de la localidad, acompañada por los portadores, la Banda de Tambores de la Cofradía y la Banda de Música de Infiesto.

La lluvia alteró la estampa, pero no el ceremonial. Bajo un cielo encapotado, la procesión avanzó hasta el paseo y descendió hacia el arenal, donde se produjo el momento más esperado: la llegada de la Virgen del Carmen a la orilla y la bendición de las aguas.

Salinas conserva una manera especialmente singular de rendir homenaje a la patrona de los marineros. Aquí la imagen no es embarcada para realizar una procesión marítima convencional. Son los propios portadores quienes introducen las andas en el Cantábrico y avanzan con la Virgen entre las olas, en un rito que cada año deja algunas de las imágenes más emocionantes de la celebración.

Las fotografías tomadas durante la tarde confirman que la Patrona alcanzó la playa y fue introducida en el mar pese a las precipitaciones. La lluvia, lejos de vaciar de significado el acto, terminó reforzando una escena profundamente asturiana: la Virgen frente al Cantábrico, los portadores resistiendo el empuje del agua y los fieles contemplando el ritual desde la arena y el paseo.

La bendición de las aguas puso el cierre al recorrido procesional y recordó el origen marinero de una devoción que, en Salinas, trasciende el ámbito estrictamente religioso. La celebración forma parte de la memoria colectiva de la localidad y reúne cada verano a generaciones enteras alrededor de la iglesia, la playa y el mar.

Este año no hubo sol ni una tarde apacible. Hubo lluvia, incertidumbre y un cielo poco dispuesto a colaborar. Pero la procesión salió, la Virgen llegó al Cantábrico y Salinas volvió a cumplir con su Patrona.

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