El festival abrió sus puertas bajo el agua y cerró la primera jornada sin incidencias graves conocidas. El terreno húmedo, los accesos y la salida de miles de asistentes vuelven a ser hoy los grandes desafíos, en una noche encabezada por María Becerra, JC Reyes y Yung Beef
La primera prueba ya está superada. Alrededor de 30.000 personas atravesaron este jueves las puertas del Boombastic en La Morgal para asistir al estreno de una edición especialmente simbólica: «The Last Dance», la anunciada despedida del festival de Asturias en su formato actual.
El público respondió, pero el verano asturiano también quiso tener su cuota de protagonismo. La lluvia acompañó la apertura del recinto, obligó a desplegar chubasqueros y convirtió algunas zonas de hierba en un terreno cada vez más blando. Conforme avanzó la noche aparecieron el barro, el calzado empapado y las dificultades propias de mover a decenas de miles de personas por una superficie castigada por el agua.
No fue, sin embargo, el desastre que algunos temían. La programación salió adelante, los escenarios mantuvieron su actividad y, hasta el momento de elaborar esta información, no se había comunicado ningún incidente grave que alterase el desarrollo general de la jornada. Falta todavía el balance oficial de asistencias sanitarias, intervenciones policiales y tráfico, por lo que conviene no confundir la ausencia de grandes problemas visibles con un balance definitivo.
El verdadero examen continuará este viernes. El suelo ya no parte de cero, sino mojado y deteriorado; la afluencia volverá a ser multitudinaria y la previsión mantiene la posibilidad de nuevas precipitaciones. El Boombastic afronta así una segunda noche en la que la música será protagonista, pero en la que la organización, los accesos y el transporte serán casi tan importantes como el cartel.
Una apertura pasada por agua
Las puertas del recinto se abrieron a las 17.30 horas. A esa hora, miles de jóvenes esperaban ya para acceder a La Morgal bajo una lluvia que obligó a improvisar protecciones y a acelerar los controles en la medida de lo posible.
La organización había advertido previamente de que los paraguas no podían introducirse en el recinto y había recomendado acudir con chubasquero. La decisión tiene una explicación de seguridad —un paraguas abierto entre una gran concentración de personas puede provocar accidentes y dificultar la visibilidad—, pero dejó una consecuencia evidente: quien llegó sin ropa impermeable comenzó la jornada completamente mojado.
A medida que aumentaba la afluencia, las zonas de paso más transitadas fueron mostrando los efectos del agua. La hierba húmeda terminó transformándose en barro en determinados puntos, especialmente alrededor de los escenarios, las barras y los caminos de comunicación entre los diez espacios temáticos.
No parece el mejor festival para estrenar zapatillas. Para la jornada de este viernes, el calzado impermeable, las botas de suela con agarre y una muda seca en el coche o el alojamiento pueden resultar mucho más útiles que cualquier complemento estético.
Saiko, Luck Ra, Chanel y Juan Magán sostienen la primera noche
La lluvia no impidió que el público se concentrase ante los escenarios principales. Luck Ra consiguió una de las primeras grandes reuniones de la jornada, antes de que Saiko asumiese uno de los momentos centrales de la noche.
Marlena, Grecas, Chanel, Juan Magán y Funzo completaron algunos de los conciertos con mayor capacidad de convocatoria. El público fue desplazándose entre los distintos «mundos» del recinto, una de las principales novedades de esta edición, que divide el festival en diez escenarios y ambientes diferentes.
Ese formato permitió repartir parte de la asistencia, aunque también multiplicó los desplazamientos interiores sobre un terreno cada vez más húmedo. La experiencia de la primera noche deja una lección para quienes acudan hoy: intentar ver actuaciones consecutivas en escenarios alejados obliga a caminar más de lo que puede parecer al consultar el programa.
Conviene elegir prioridades y asumir que, en un recinto de estas dimensiones y con miles de personas circulando al mismo tiempo, llegar de un extremo a otro puede llevar bastante más de lo previsto.
Los accesos resistieron, pero la hora de llegada es decisiva
La llegada escalonada permitió absorber buena parte del tráfico, aunque en los momentos de mayor concentración se produjeron retenciones y esperas en los accesos al entorno de La Morgal.
El problema no es únicamente alcanzar Llanera. Después hay que localizar el estacionamiento, recorrer a pie la distancia hasta la entrada, pasar los controles de seguridad y, en el caso de las entradas de día, realizar el canje correspondiente.
La organización recuerda que las entradas son nominales y deben llevar el nombre de la persona que las utiliza. También pueden presentarse en el teléfono móvil, pero tiene que mostrarse el documento original: una captura de pantalla o una fotografía del código puede ser rechazada. Quienes tengan la pantalla rota o en malas condiciones deberían llevar la entrada impresa.
Las entradas de día no pueden prevalidarse. Sus titulares deben efectuar el canje directamente en el recinto, un proceso que puede añadir tiempo a la espera. Por eso, llegar cuando esté a punto de comenzar el concierto más esperado es una apuesta arriesgada.
La recomendación para este viernes es clara: anticipar la llegada y evitar la franja en la que se concentran quienes terminan su jornada laboral y quienes pretenden acceder justo antes de las actuaciones principales.
El coche no siempre es la solución más rápida
El festival dispone de aparcamientos reservados, pero las plazas son limitadas y se asignan por orden de llegada. En los abonos diarios, una vez que el vehículo abandona el estacionamiento no puede volver a entrar con la misma reserva.
La alternativa son las lanzaderas regionales desde Oviedo, Gijón, Avilés y otras localidades asturianas. El billete de ida y vuelta parte de nueve euros y los horarios concretos figuran en el documento adquirido por cada viajero. El servicio de este viernes contempla la ida durante la jornada y el regreso el sábado.
Para quienes aún no hayan organizado el desplazamiento, el autobús reduce tres problemas: la búsqueda de aparcamiento, las retenciones en la salida y el riesgo de conducir después de haber consumido alcohol.
La dificultad puede llegar al final. Cuando decenas de miles de asistentes abandonan el recinto en un periodo relativamente corto, se forman colas en los aparcamientos, las zonas de recogida y los accesos viarios. Quienes utilicen una lanzadera deben localizar su parada antes de que termine la noche y no esperar al último momento para buscarla.
Hoy, María Becerra, JC Reyes y Yung Beef
La segunda jornada presenta uno de los carteles con mayor tirón de la edición. María Becerra figura como uno de los grandes reclamos de este viernes, acompañada por JC Reyes y Yung Beef.
También están programados Elena Rose, Lyanno, Kidd Voodoo, La Pantera, Íñigo Quintero, Hard GZ, Barry B, Kaydy Cain, Al Safir, Lorna, Fernanda Martins, Parkineos y Tussiwarriors, además de las sesiones y actividades distribuidas por los diez espacios del festival.
La amplitud del programa obliga a consultar la última actualización antes de entrar. En eventos con decenas de artistas pueden producirse cambios de escenario, ajustes horarios o cancelaciones, por lo que el cartel publicado hace semanas no siempre basta para organizar la noche. La distribución oficial de artistas por días puede consultarse en la publicación del Boombastic.
Las puertas volverán a abrir a las 17.30 horas y el recinto permanecerá operativo hasta el cierre de la programación. Llegar pronto permitirá reconocer los caminos, ubicar los escenarios y localizar barras, baños, puntos de agua y salidas antes de que se concentre la mayor cantidad de público.
La lluvia puede volver y el barro seguirá presente
La Agencia Estatal de Meteorología prevé para Llanera una jornada muy nubosa, con posibilidad de precipitaciones débiles y temperaturas aproximadamente comprendidas entre los 18 y los 24 grados. No se esperan fenómenos meteorológicos especialmente adversos, pero sí condiciones suficientes para mantener húmedo el terreno.
La diferencia respecto al jueves es importante: aunque hoy lloviese menos, el suelo ya ha recibido agua y ha soportado el paso de miles de personas. El barro puede aparecer con mayor rapidez y las zonas resbaladizas pueden multiplicarse.
El equipo razonable para esta noche incluye chubasquero, calzado cerrado con buen agarre, prendas que puedan ensuciarse y una bolsa impermeable para proteger el teléfono móvil, la batería externa y la documentación. Los paraguas no son una opción para entrar en el recinto.
Qué se puede llevar
Las normas permiten acceder con una botella de agua de un máximo de medio litro y una ración de comida por persona para consumo propio. No está permitido introducir alcohol.
La organización dispone de puestos de comida, incluidas opciones para personas celíacas y veganas. En todo el recinto se utiliza el sistema de pago mediante pulsera: el efectivo y la tarjeta no sustituyen al sistema «cashless» en las barras.
El saldo que no se consuma podrá reclamarse entre el 27 de julio y el 14 de agosto. Para hacerlo será necesario conservar la pulsera y su identificador de ocho caracteres. La información oficial del sistema establece un coste de gestión de 2,50 euros para la devolución, por lo que tirar la pulsera al abandonar el festival puede significar perder el dinero restante.
La seguridad también depende del público
Con 30.000 personas en una misma noche, una pequeña decisión puede evitar un problema serio. Es aconsejable acordar un punto de encuentro con el grupo por si falla la cobertura telefónica, llevar el móvil cargado, no bloquear las vías de evacuación y pedir ayuda de inmediato ante una caída, una intoxicación o una persona desorientada.
El barro aumenta el riesgo de resbalones y hace especialmente peligroso correr entre escenarios. También conviene vigilar vasos y pertenencias, evitar desplazarse en solitario por zonas apartadas y acudir al personal de seguridad o sanitario ante cualquier situación sospechosa.
El Boombastic superó su primera noche bajo la lluvia. Ahora debe demostrar que puede mantener el dispositivo durante otras dos jornadas, con un terreno cada vez más castigado y una concentración de público que volverá a poner a prueba la movilidad de Llanera.
La música ya ha comenzado. El desafío de este viernes consiste en que otras 30.000 personas puedan entrar, disfrutar y regresar sin que la fiesta termine convertida en un problema.
