La riada golpea el suroccidente asturiano: viviendas anegadas, animales muertos y vehículos arrastrados

La riada golpea el suroccidente asturiano: viviendas anegadas, animales muertos y vehículos arrastrados

Llamera, en Cangas del Narcea, sufrió las consecuencias más graves de una tarde con más de 1.200 rayos sobre Asturias

Las tormentas descargaron este jueves 16 de julio con enorme violencia sobre diferentes puntos de Asturias, acompañadas de lluvias torrenciales, gran aparato eléctrico y fuertes rachas de viento. Aunque el episodio se dejó sentir en buena parte de la comunidad, el balance de daños más grave documentado hasta el momento se concentra en Llamera, una pequeña localidad del concejo de Cangas del Narcea, donde el desbordamiento de un río y un arroyo provocó una auténtica riada.

La Agencia Estatal de Meteorología había activado el aviso amarillo por tormentas en todo el Principado y elevó a naranja el nivel de riesgo por lluvias en el suroccidente, donde se contemplaban precipitaciones de hasta 30 litros por metro cuadrado en una sola hora. Para el resto de las zonas asturianas se preveían acumulaciones de unos 15 litros por metro cuadrado en una hora, además de posible granizo y rachas de viento muy fuertes.

Una lengua de agua, barro y piedras arrasa Llamera

La emergencia más grave comenzó a hacerse visible poco después de las tres y media de la tarde. El Centro de Coordinación de Emergencias recibió el aviso a las 15.38 horas, después de que una intensa tromba de agua provocase el desbordamiento simultáneo de un río y un arroyo en Llamera.

La corriente penetró en viviendas, cuadras, establos y otras construcciones agrícolas. El agua arrastró barro, piedras, ramas y todo tipo de materiales, bloqueando accesos y dejando varias fincas prácticamente incomunicadas. También se informó de vehículos desplazados por la fuerza de la riada.

La peor consecuencia fue la muerte de varios animales. Los equipos de emergencia tuvieron que trabajar para liberar ganado atrapado en alguna de las cuadras y comprobar si quedaban más reses aisladas bajo los escombros o en edificios inundados. La tormenta golpeó de lleno a explotaciones ganaderas de la zona, por lo que a los desperfectos en inmuebles y maquinaria habrá que sumar las pérdidas económicas derivadas de la muerte de animales y de los daños en las instalaciones.

Afortunadamente, no se registraron personas heridas ni vecinos aislados. El resultado podría haber sido mucho más grave debido a la rapidez con la que subió el nivel del agua y a la violencia con la que la corriente atravesó el pueblo.

Un amplio dispositivo de emergencias

Hasta Llamera se desplazaron alrededor de una decena de bomberos del Servicio de Emergencias del Principado de Asturias, además del jefe de la zona suroccidental. También se movilizaron drones, un vehículo de apoyo logístico y el Grupo de Rescate, acompañado por el helicóptero medicalizado.

Inicialmente se activó igualmente la Unidad Canina de Rescate, mientras se comprobaba si podía haber personas o animales atrapados. En la operación participaron o fueron alertados la Guardia Civil, la Policía Local, el Servicio de Atención Médica Urgente y la Confederación Hidrográfica del Cantábrico.

El Ayuntamiento de Cangas del Narcea movilizó maquinaria pesada para retirar piedras, barro y restos vegetales. Uno de los trabajos prioritarios fue reabrir los accesos a las viviendas y explotaciones ganaderas para permitir la entrada de los servicios de emergencia y evaluar la estabilidad de las construcciones afectadas.

Tineo y el suroccidente, bajo las células más intensas

Durante las primeras horas de la tarde, los radares meteorológicos situaron en el entorno de Tineo y el suroccidente asturiano las células de tormenta más intensas. La lluvia cayó de manera muy localizada: mientras en determinadas localidades se produjeron auténticas cortinas de agua, a pocos kilómetros las precipitaciones fueron mucho menos importantes.

Por el momento no ha trascendido en Tineo un balance de daños comparable al de Llamera. La principal consecuencia fue el riesgo generado por la intensidad de las precipitaciones, especialmente en carreteras secundarias, cauces pequeños, zonas de montaña y terrenos con fuerte pendiente.

Oviedo, bajo un aguacero repentino y truenos ensordecedores

La tormenta también atravesó el centro de Asturias. En Oviedo, alrededor de las tres de la tarde, el cielo se oscureció rápidamente y comenzó una intensa descarga de lluvia acompañada de truenos que numerosos vecinos describieron como auténticas explosiones.

La capital registró uno de los episodios de mayor intensidad eléctrica de la jornada, aunque no se ha comunicado un balance de daños personales o materiales graves. La tormenta complicó temporalmente los desplazamientos y redujo la visibilidad, pero sus consecuencias estuvieron muy lejos de la situación sufrida en Llamera.

Más de 1.200 rayos en apenas una hora

Uno de los datos que permite comprender la magnitud del episodio fue la extraordinaria actividad eléctrica. Según los registros difundidos durante la tarde, sobre Asturias llegaron a contabilizarse más de 1.200 rayos en una sola hora.

La mayor concentración se produjo en la mitad occidental, aunque los truenos y relámpagos se percibieron también en numerosos puntos del centro de la comunidad.

La Descarga, aplazada por seguridad

La tormenta tuvo también consecuencias en las celebraciones de Cangas del Narcea. El espectáculo pirotécnico de La Descarga, uno de los actos centrales de las fiestas del Carmen y la Magdalena, se mantuvo inicialmente en el programa mientras se evaluaba la evolución meteorológica.

Finalmente, el Ayuntamiento decidió aplazarlo ante la persistencia de las lluvias y los riesgos para los participantes y espectadores. La decisión evitó concentrar a miles de personas en un entorno condicionado por el temporal y por las emergencias que se estaban produciendo en el propio concejo. Entre las posibles fechas manejadas para su celebración figuraba el 21 de julio, aunque debía concretarse oficialmente.

Un balance todavía provisional

Las tormentas afectaron a numerosos puntos de Asturias, pero no dejaron el mismo grado de destrucción en todas las localidades. En buena parte de la comunidad predominaron la lluvia intensa, el aparato eléctrico y las incidencias puntuales. En Llamera, sin embargo, el fenómeno se convirtió en una emergencia grave, con viviendas y explotaciones inundadas, accesos destruidos, vehículos desplazados y animales muertos.

No se han registrado víctimas humanas, que es el dato más positivo de una jornada en la que la rapidez de la riada pudo haber provocado una tragedia. Queda ahora por determinar el coste económico de los daños, evaluar la seguridad de las construcciones y recuperar las explotaciones ganaderas afectadas.

También será necesario revisar los cauces y retirar los materiales acumulados para evitar que nuevas precipitaciones vuelvan a represar el agua. El balance definitivo dependerá de las inspecciones que se realicen durante las próximas horas, pero el episodio deja una advertencia clara: las tormentas estivales pueden descargar de forma extremadamente localizada y transformar, en cuestión de minutos, un pequeño arroyo en una corriente devastadora.

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