España derriba a Bélgica con otro milagro de Merino y se cita con Francia en una semifinal monumental

España derriba a Bélgica con otro milagro de Merino y se cita con Francia en una semifinal monumental

La selección española venció por 2-1 después de dominar durante gran parte del encuentro, superar el primer gol encajado en todo el Mundial y encontrar de nuevo en el banquillo a su hombre providencial. Francia espera el martes en Dallas; la otra semifinal saldrá de los cruces Noruega-Inglaterra y Argentina-Suiza.

España ya está entre las cuatro mejores selecciones del mundo. Dieciséis años después de conquistar el título en Sudáfrica, la selección vuelve a unas semifinales mundialistas tras derrotar a Bélgica por 2-1 en Los Ángeles, en un partido que combinó dominio español, resistencia belga, lesiones decisivas y otra aparición casi sobrenatural de Mikel Merino.

El centrocampista navarro entró en el minuto 86 y necesitó menos de dos minutos para marcar el gol de la clasificación. Un remate lejano de Pau Cubarsí no fue atrapado por Senne Lammens, sustituto del lesionado Thibaut Courtois, y Merino apareció antes que nadie para enviar el rechace a la red en el minuto 88. España había vuelto a encontrar una salida cuando el partido parecía condenado a la prórroga.

Fabián abre el camino tras media hora de dominio

Luis de la Fuente sorprendió dejando inicialmente a Pedri en el banquillo y apostando por un centro del campo formado por Rodri, Dani Olmo y Fabián Ruiz. La elección buscaba aumentar la verticalidad y la llegada al área sin renunciar al control de la pelota.

La decisión funcionó. España se hizo dueña del encuentro desde el comienzo, obligó a Bélgica a protegerse cerca de Courtois y comenzó a encontrar espacios mediante las aceleraciones de Lamine Yamal y las incorporaciones de Pedro Porro.

En el minuto 30 llegó el premio. Lamine puso en marcha la jugada con un pase preciso hacia la llegada de Porro. El lateral alcanzó el área y cedió atrás; Olmo remató de primeras, Courtois rechazó y Fabián, atento en segunda línea, convirtió el rebote en el 1-0. No fue una acción aislada, sino la culminación de la superioridad que España había mostrado durante la primera media hora.

La selección movía el balón con paciencia, recuperaba pronto y apenas permitía a Bélgica cruzar la divisoria. Lamine amenazaba desde la derecha, Olmo aparecía entre líneas y Fabián ofrecía la llegada que De la Fuente había buscado con su inclusión en el once.

Bélgica encuentra el empate en su primera gran oportunidad

El partido cambió cuando Bélgica consiguió escapar de la presión española. Jérémy Doku aceleró la jugada, Kevin De Bruyne dio continuidad al ataque con un pase rápido y Timothy Castagne colocó un centro preciso desde la derecha. Charles De Ketelaere se anticipó a Cubarsí y cabeceó el balón lejos del alcance de Unai Simón.

Era el minuto 41. España había controlado casi todo, pero Bélgica había necesitado una sola acción bien construida para igualar el encuentro.

El 1-1 tuvo además un importante valor estadístico: fue el primer gol recibido por España durante todo el Mundial y puso fin a aproximadamente 650 minutos de imbatibilidad de Unai Simón. El dato resumía tanto la solidez española en el torneo como la eficacia belga para castigar su primer error relevante.

El descanso llegó en el peor momento para España. La selección pasó en pocos minutos de controlar aparentemente el acceso a semifinales a tener que reconstruir el partido desde el principio.

Un susto después del descanso y la reacción española

Bélgica salió mejor en la segunda parte. España perdió durante algunos minutos la precisión y el orden que había mostrado antes del empate, y Unai Simón tuvo que intervenir para evitar que Trossard aprovechara una situación peligrosa dentro del área.

De Bruyne y Doku comenzaron a aparecer con mayor frecuencia. En una de sus combinaciones, Maxim De Cuyper recibió con espacio y disparó al lateral de la red. Fue la advertencia más seria de que Bélgica no estaba dispuesta a limitarse a esperar la prórroga.

De la Fuente reaccionó introduciendo a Pedri y Ferran Torres por Fabián y Álex Baena. España recuperó el balón y comenzó a encerrar otra vez al rival. Lamine Yamal probó en varias ocasiones su disparo con la izquierda, pero Courtois respondió con seguridad. El guardameta también frustró a Oyarzabal y sostuvo a una Bélgica que cada vez defendía más cerca de su portería.

Las cifras reflejaron el desarrollo del encuentro: España terminó con 17 remates, frente a solo cinco de Bélgica, aunque durante muchos minutos le faltó transformar ese dominio en ocasiones limpias. La selección acumulaba ataques, pero Bélgica cortaba pases, cerraba el área y sobrevivía alrededor de Courtois.

La lesión de Courtois cambia el escenario

La resistencia belga sufrió un golpe enorme cuando Courtois tuvo que abandonar el campo lesionado. El portero salió entre lágrimas y fue sustituido por Senne Lammens. Poco después también tuvo que marcharse De Bruyne, mientras que Youri Tielemans ni siquiera había podido iniciar el partido debido a unas molestias de última hora.

Bélgica perdió así a su guardameta titular y a su gran organizador ofensivo en la fase decisiva del encuentro. España intensificó entonces el asedio, aunque el reloj avanzaba y la defensa belga continuaba despejando cada centro y cada intento de penetración.

La selección española necesitaba una acción diferente. No lograba entrar mediante combinaciones cortas, de modo que Cubarsí decidió probar desde fuera del área. Su disparo parecía controlable, pero Lammens no consiguió sujetarlo. El balón quedó suelto y Merino, recién incorporado, reaccionó con una rapidez extraordinaria para marcar el 2-1.

Merino, el especialista de los últimos minutos

La aparición del centrocampista vuelve a desafiar cualquier explicación razonable. Saltó al campo cuando el cronómetro marcaba 85 minutos y 32 segundos. Cuando Cubarsí disparó, el reloj mostraba 87 minutos y 27 segundos. Merino llevaba menos de dos minutos sobre el terreno de juego y prácticamente acababa de tocar su primer balón.

No era la primera vez. Ya había decidido en el minuto 119 los cuartos de final de la Eurocopa de 2024 frente a Alemania y había marcado en el descuento el gol que eliminó a Portugal en los octavos de este Mundial. Ahora volvía a aparecer para derribar a Bélgica.

El tanto le convirtió, según Reuters, en el primer futbolista que consigue marcar como suplente dos goles ganadores en eliminatorias de una misma Copa del Mundo. Lo que comenzó como una solución de emergencia se ha convertido en una de las grandes historias de España en el torneo.

Todavía quedaban siete minutos de prolongación. Bélgica lanzó balones al área, Lukaku buscó el empate y Laporte tuvo que corregir una acción comprometida tras un error de Unai Simón. España sufrió, pero resistió y confirmó su regreso a unas semifinales mundialistas por primera vez desde 2010.

Una España coral, sin depender de una única estrella

La victoria deja una conclusión importante: España no necesita que todos sus futbolistas más mediáticos alcancen su mejor versión simultáneamente. Lamine Yamal no marcó, Pedri comenzó como suplente y Oyarzabal no encontró el gol, pero Fabián abrió el partido, Cubarsí originó la jugada decisiva y Merino volvió a resolver desde el banquillo.

Ese reparto de responsabilidades es una de las mayores virtudes del equipo de De la Fuente. España tiene futbolistas capaces de decidir desde el inicio, pero también una segunda unidad que cambia los partidos. El seleccionador sustituyó a Pedri en el once por Fabián y terminó obteniendo un gol; más tarde introdujo a Merino y el navarro decidió la eliminatoria.

El equipo no fue perfecto. Concedió el empate en una acción en la que Cubarsí perdió la posición, atravesó unos minutos de desconexión después del descanso y volvió a necesitar un gol agónico. Pero mantuvo la iniciativa, no se descompuso y siguió buscando la victoria hasta encontrarla.

Francia, la prueba más dura posible

España se enfrentará a Francia el martes 14 de julio, a las 21.00 horas en la España peninsular, en el estadio de Arlington, junto a Dallas. La selección ya conoce el escenario: allí eliminó a Portugal en octavos con otro gol tardío de Merino.

El rival representa, probablemente, la prueba más exigente del torneo. Francia ha ganado sus seis partidos, marcó diez goles durante la fase de grupos y después eliminó a Suecia por 3-0, a Paraguay por 1-0 y a Marruecos por 2-0. El conjunto de Didier Deschamps alcanza su tercera semifinal mundialista consecutiva y vuelve a situarse a un solo partido de la final.

Kylian Mbappé llega con ocho goles en el campeonato. Contra Marruecos falló un penalti, pero posteriormente marcó el 1-0 y participó en la jugada del segundo tanto, anotado por Ousmane Dembélé. Francia cuenta además con Michael Olise, Désiré Doué y una enorme variedad de recursos ofensivos para castigar cualquier pérdida de balón.

Las claves del España-Francia

El gran desafío español será controlar las transiciones. Francia puede permanecer durante algunos minutos sin dominar la posesión y, aun así, decidir el encuentro en una carrera de Mbappé, una aparición de Dembélé o un pase de Olise.

España necesitará atacar sin partirse. Rodri será esencial para vigilar las pérdidas, mientras que los laterales deberán medir sus incorporaciones para no dejar espacios a la espalda. La velocidad francesa puede convertir un ataque español mal finalizado en una ocasión de gol al otro lado del campo en cuestión de segundos.

En ataque, la selección deberá mover a la defensa francesa y evitar que el partido se convierta exclusivamente en una sucesión de duelos físicos. La movilidad de Olmo, la amplitud de Lamine y Nico Williams y la llegada de Fabián o Pedri pueden obligar a Francia a defender más lejos de su área.

También será fundamental la eficacia. España necesitó 17 remates para marcar dos goles ante Bélgica. Frente a Francia probablemente disponga de menos oportunidades, y desperdiciarlas podría resultar fatal.

Una rivalidad que vuelve al escenario más grande

España y Francia se han enfrentado en 38 ocasiones. El balance favorece a la selección española, con 18 victorias, frente a 13 triunfos franceses y siete empates. El precedente reciente más recordado es la semifinal de la Eurocopa de 2024, ganada por España por 2-1 después de remontar el gol inicial de Kolo Muani.

Francia, sin embargo, también conserva recuerdos favorables. Ganó a España la final de la Liga de Naciones de 2021 y la eliminó del Mundial de 2006. El choque del martes no será solamente un duelo entre dos candidatas: enfrentará dos modelos distintos para comprender el fútbol.

España pretende controlar el partido mediante el balón, la presión y la ocupación de los espacios. Francia se siente cómoda tanto dominando como esperando, tiene más velocidad para correr y posee al goleador más determinante del campeonato.

La otra mitad del Mundial sigue abierta

Mientras España y Francia ya preparan su semifinal, la otra parte del cuadro todavía debe resolverse. Noruega se enfrentará a Inglaterra este sábado a las 23.00 horas, en un duelo marcado por el cara a cara entre Erling Haaland y Harry Kane. La selección noruega llega como gran revelación después de eliminar a Brasil, mientras Inglaterra sobrevivió a un complicado partido frente a México.

Después, durante la madrugada del domingo, Argentina se medirá a Suiza. La vigente campeona superó a Egipto por 3-2 en octavos, mientras los suizos eliminaron a Colombia en la tanda de penaltis después de un empate sin goles. Los ganadores de ambos encuentros disputarán la segunda semifinal el miércoles 15 de julio.

El cuadro dibuja así dos caminos muy distintos. En uno ya esperan España y Francia, dos campeonas del mundo y grandes favoritas. En el otro, Argentina tratará de defender su corona frente a la consistencia de Suiza y al vencedor del choque entre la potencia inglesa y la sorprendente Noruega.

A un partido de pelear por la segunda estrella

España ha regresado al lugar que llevaba dieciséis años buscando. Está a noventa minutos —o quizá a ciento veinte y una tanda de penaltis— de disputar la segunda final mundialista de su historia.

La victoria ante Bélgica confirma que este equipo sabe dominar, pero también sabe sufrir. Puede ganar mediante el juego de Lamine, la llegada de Fabián, la jerarquía de Rodri o las intervenciones de Unai Simón. Y cuando todo parece encaminarse hacia la prórroga, todavía le queda Merino.

Francia será otra historia: más rápida, más poderosa y más contundente. España no parte con margen para desconectarse ni para perdonar. Pero llegará a Dallas invicta, convencida y con una certeza que ya empieza a intimidar a sus rivales: mientras quede tiempo en el reloj, este equipo siempre parece encontrar a alguien dispuesto a decidir.

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