El fuego de Los Gallardos ha arrasado aproximadamente 6.600 hectáreas y mantiene fuera de sus casas a 1.405 personas. Las autopsias han concluido, pero ninguna víctima ha podido ser identificada todavía. Cuatro de los ocho heridos permanecen graves en Sevilla.
Actualizado a las 10.00 horas del sábado 11 de julio de 2026.
Almería ha atravesado otras 24 horas de angustia, fuego y búsqueda. La tragedia iniciada el jueves en Los Gallardos entra en su tercer día con un balance confirmado de 12 personas fallecidas, ocho heridas —cuatro de ellas graves— y 23 cuyo paradero todavía no ha podido ser comprobado. El incendio continúa activo y mantiene el nivel operativo 2, aunque la ausencia de viento durante la madrugada ha permitido que los frentes de llama apenas avanzasen.
La superficie afectada ha crecido hasta aproximadamente 6.600 hectáreas, según la estimación más reciente facilitada por la Junta de Andalucía. El perímetro, no obstante, sigue siendo provisional y deberá medirse con precisión cuando las condiciones permitan sobrevolar y recorrer la totalidad de la zona quemada. Un total de 1.405 vecinos han sido desalojados desde el comienzo de la emergencia.
Doce muertos, pero todavía ninguna identidad confirmada
La cifra de fallecidos se elevó durante la jornada del viernes de once a doce. Los trabajos de recuperación de los cuerpos fueron especialmente difíciles por la orografía de la Sierra de Cabrera-Bédar, formada por ramblas, barrancos, fuertes pendientes, caminos estrechos y viviendas aisladas a las que los vehículos pesados apenas pueden acceder.
El Instituto de Medicina Legal de Almería finalizó durante la tarde y la noche del viernes las autopsias de los doce cadáveres. El estado en el que fueron encontrados impide, por el momento, concretar oficialmente su identidad, edad, sexo o nacionalidad.
A las 19.30 horas del viernes, un helicóptero de la Guardia Civil trasladó a Madrid las muestras biológicas obtenidas durante las autopsias. Los especialistas del departamento de Biología del Servicio de Criminalística están realizando los análisis genéticos y comparándolos con muestras de ADN tomadas a familiares que se han desplazado hasta Almería.
Los investigadores trabajan con la previsión de que las primeras identificaciones puedan estar concluidas durante el domingo y sean remitidas al juez encargado de la instrucción. Solo entonces podrán comunicarse formalmente las identidades y autorizarse la entrega de los cuerpos a las familias.
Veintitrés personas sin localizar no significa veintitrés víctimas más
Las autoridades mantienen una cautela extrema con la cifra de desaparecidos. Hay 23 personas “no localizadas”, pero únicamente se han presentado siete denuncias formales de desaparición.
La diferencia no es menor. En una emergencia de esta magnitud puede haber vecinos que abandonaron precipitadamente sus viviendas, turistas que regresaron a sus lugares de origen, personas acogidas por familiares o ciudadanos que todavía no han comunicado dónde se encuentran. También es posible que alguna de las denuncias corresponda a personas que estén entre los doce fallecidos pendientes de identificación.
Por esa razón, las cifras no deben sumarse. No puede afirmarse que existan 35 víctimas potenciales ni que las 23 personas sin localizar hayan muerto. El Centro Integrado de Datos, activado conforme al protocolo nacional para emergencias con múltiples víctimas, centraliza ahora las denuncias, las identificaciones y la información procedente de hospitales, albergues y fuerzas de seguridad.
Cuatro heridos graves trasladados a la unidad de quemados de Sevilla
El incendio ha dejado además ocho heridos. Cuatro presentan lesiones de especial gravedad y fueron evacuados en helicóptero desde el Hospital Universitario Torrecárdenas de Almería hasta la unidad de grandes quemados del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla.
Los otros cuatro afectados presentan heridas de menor gravedad. Las autoridades no han difundido todavía información individualizada sobre su identidad ni sobre su evolución clínica.
Un viernes de rastreos, viento y nuevas evacuaciones
Durante el viernes, la Guardia Civil inició batidas en viviendas, cortijos, vehículos y caminos rurales alcanzados por el fuego. Los rastreos no permitieron localizar nuevas víctimas mortales, pero tampoco resolver el paradero de las personas que siguen siendo buscadas.
La evolución del incendio fue desigual. Mientras el sector oriental mostró durante varias horas un comportamiento algo más favorable, la zona occidental y noroeste generó una preocupación creciente. El viento sostenido, con velocidades de entre 20 y 30 kilómetros por hora y rachas de hasta 40 o 50, empujó las llamas hacia terrenos abruptos y provocó reactivaciones dentro del perímetro.
El fuego se aproximó a El Marchal, regresó hacia el barranco de Alfaix y obligó a reconsiderar varias decisiones de seguridad. La autovía A-7 tuvo que ser cortada de nuevo después de haber sido abierta durante la madrugada del viernes.
La reactivación en el noroeste llevó a desalojar a unas 60 personas de El Chive, 15 de La Alameda y a habitantes de distintos cortijos de Bédar. También se ordenó la evacuación de viviendas diseminadas situadas al sur de Lubrín y de la pedanía de Los Castaños.
Los vecinos de Lubrín recibieron instrucciones de permanecer en sus casas y protegerse las vías respiratorias. En El Pocico, unas 80 personas continuaron confinadas durante la noche como medida preventiva. Al mismo tiempo, 250 residentes del entorno del barranco de Alfaix tuvieron que abandonar sus viviendas por el cambio de dirección de las llamas.
Garrucha y Mojácar, refugio para cientos de evacuados
Buena parte de los 1.405 desalojados ha pasado las últimas horas en hoteles, residencias, instalaciones municipales y alojamientos habilitados en Garrucha y Mojácar. En el albergue de Vista Alegre, en Garrucha, se ha instalado un Centro de Atención a Familiares para ofrecer información, apoyo psicológico y asistencia a quienes buscan a sus allegados.
Vecinos, establecimientos turísticos, asociaciones y voluntarios se han movilizado para proporcionar agua, comida, ropa, medicamentos y alojamiento. Algunas familias abandonaron sus casas con apenas unos minutos de margen, llevándose únicamente la documentación, sus animales y lo que pudieron cargar en el coche.
El regreso a las viviendas todavía no ha sido autorizado de forma general. Antes será necesario comprobar la seguridad de los accesos, la estabilidad de las estructuras, el estado de las instalaciones eléctricas y la ausencia de puntos calientes capaces de provocar nuevas reproducciones del incendio.
Una noche decisiva: 500 efectivos y las llamas sin avanzar
La madrugada del viernes al sábado ofreció la primera tregua importante desde que comenzó el incendio. La disminución del viento permitió que los frentes activos apenas avanzasen y que no fuera necesario ordenar nuevos desalojos.
El Plan Infoca calificó la evolución nocturna como “relativamente buena dentro de la gravedad y las dimensiones” del incendio. Durante toda la noche permanecieron desplegados alrededor de 500 efectivos para proteger núcleos habitados, reforzar el perímetro y evitar que las llamas atravesasen las líneas de defensa.
Los trabajos se concentraron especialmente en enfriar las zonas más activas, asegurar las carreteras, proteger las viviendas aisladas y construir cortafuegos con maquinaria pesada en los sectores donde la pendiente permitía trabajar.
Ocho aeronaves vuelven a combatir el fuego
Con las primeras luces del sábado se ha reanudado el trabajo de los medios aéreos. La incorporación se está realizando de manera escalonada: a las ocho de la mañana comenzaron a operar dos helicópteros y dos aviones de carga en tierra; posteriormente se añadieron nuevas aeronaves hasta alcanzar un despliegue previsto de ocho aparatos.
El dispositivo terrestre del Plan Infoca estaba formado esta mañana por 134 profesionales, ocho vehículos autobomba, un buldócer, una unidad médica y una unidad móvil de meteorología y transmisiones. A ellos se suman la Unidad Militar de Emergencias, Guardia Civil, bomberos, Protección Civil, sanitarios y medios aportados por el Ministerio para la Transición Ecológica.
La emergencia continúa en situación operativa 2, lo que significa que sigue siendo necesaria la incorporación de medios extraordinarios y recursos estatales para afrontar un incendio que aún no está controlado.
La A-7 vuelve a estar abierta, pero la emergencia continúa
La autovía A-7 ha quedado completamente reabierta durante la madrugada de este sábado. El tramo afectado, entre los kilómetros 709 y 714 en sentido Almería, había sido cortado por segunda vez el viernes cuando el viento empujó las llamas hacia el barranco de Alfaix.
La reapertura mejora notablemente las comunicaciones en el Levante almeriense, pero no significa que el incendio esté estabilizado. Los servicios de emergencia mantienen controles en carreteras secundarias y caminos rurales y reclaman que nadie intente entrar en las zonas evacuadas por iniciativa propia.
Las rutas improvisadas se convirtieron en trampas mortales
Las primeras reconstrucciones indican que varias víctimas murieron mientras intentaban abandonar la zona por carreteras secundarias, ramblas o pistas rurales. La densidad del humo, la pérdida de visibilidad y la rapidez del fuego hicieron que algunos conductores se desviaran de las rutas indicadas y quedaran atrapados en caminos sin salida.
En Bédar, un grupo formado por nueve personas decidió abandonar el lugar en el que se encontraba. Otra pareja les recomendó que permanecieran refugiados en una vivienda que finalmente no resultó afectada, pero el grupo continuó la huida y fue alcanzado por las llamas. Siete de sus integrantes murieron.
También se han encontrado cuerpos dentro de vehículos calcinados. Aunque responsables municipales y vecinos han señalado que entre los fallecidos podría haber residentes extranjeros que llevaban años viviendo en la comarca, el Centro Integrado de Datos ha advertido de que ninguna nacionalidad puede considerarse oficialmente confirmada hasta que concluyan las pruebas genéticas.
La caída de un cable eléctrico, principal hipótesis bajo investigación
La Guardia Civil mantiene abierta la investigación sobre el origen del incendio. La hipótesis principal apunta a la caída o rotura de un cable eléctrico entre dos postes junto a la carretera N-340A.
Los primeros agentes que llegaron a la zona observaron un cable cortado y fuego a ambos lados de la carretera. Los bomberos lograron actuar inicialmente desde la calzada, pero el viento empujó uno de los frentes hacia el norte. Según la reconstrucción ofrecida por la Junta, en aproximadamente dos horas las llamas recorrieron unos 15 kilómetros.
No obstante, todavía no existe una conclusión pericial definitiva. Endesa y Red Eléctrica han negado que el tendido pertenezca a sus redes y han señalado que la instalación estaba fuera de servicio o abandonada desde hacía años. Será la investigación técnica la que determine si el cable tenía tensión, quién era su propietario, cuál era su estado de conservación y si su caída fue realmente el detonante.
Tres días de luto y una de las mayores tragedias forestales del siglo
La Junta de Andalucía ha declarado tres días de luto oficial, desde las cero horas del viernes 10 hasta la medianoche del domingo 12 de julio. Durante este periodo, la bandera andaluza ondeará a media asta en los edificios públicos.
Con doce fallecidos confirmados, el incendio de Los Gallardos supera provisionalmente las once víctimas del fuego de Riba de Saelices, en Guadalajara, ocurrido en 2005, y se convierte en el incendio forestal más mortífero registrado en España durante el siglo XXI.
La tregua no equivale al final del peligro
La mejora registrada durante la noche permite afrontar el sábado con algo más de esperanza, pero el incendio sigue activo, mantiene varios sectores calientes y continúa sometido a una meteorología cambiante. Las temperaturas elevadas, la baja humedad y una posible recuperación del viento pueden reactivar las llamas en cuestión de minutos.
Las prioridades permanecen inalterables: localizar a las personas que siguen sin aparecer, identificar a los doce fallecidos, evitar nuevas víctimas, proteger los núcleos habitados y consolidar un perímetro que todavía se extiende por miles de hectáreas.
Después llegará la evaluación de las viviendas destruidas, los daños en explotaciones agrícolas y ganaderas, las responsabilidades sobre el origen del fuego y las decisiones adoptadas durante las evacuaciones. Por ahora, Almería continúa pendiente del viento, de los laboratorios de la Guardia Civil y de cada llamada que pueda reducir la lista de personas sin localizar.
