La aerolínea, con domicilio social en el Aeropuerto de Asturias, busca protección mientras renegocia su deuda con la banca y la SEPI. Los vuelos continúan con normalidad y no se ha anunciado por ahora ningún recorte concreto de las conexiones asturianas
Volotea atraviesa uno de los momentos más delicados desde su nacimiento. La aerolínea se ha acogido al denominado preconcurso de acreedores para ganar tiempo y protección mientras negocia una profunda reestructuración de su deuda con bancos, inversores y la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).
La decisión tiene una relevancia especial para Asturias. No se trata simplemente de una compañía que opera en el Principado: Volotea tiene oficialmente su domicilio social en el Aeropuerto de Asturias, en Santiago del Monte, Castrillón, y el Principado constituye una de las piezas principales de su red española.
La primera consecuencia que deben conocer los viajeros, sin embargo, es tranquilizadora: Volotea continúa volando, sigue vendiendo billetes y el preconcurso no supone la cancelación automática de ningún vuelo. La compañía intenta precisamente utilizar este procedimiento para evitar llegar a una situación más grave y asegurar su viabilidad.
24 rutas y más de 1,1 millones de plazas: lo que Asturias tiene en juego
La dimensión de Volotea en Asturias explica la importancia del proceso.
Para 2026, la compañía había proyectado más de 1,1 millones de asientos desde el aeropuerto asturiano, un 35 % más que el año anterior, y una red de 24 conexiones nacionales e internacionales. Además, la base asturiana cuenta con unos 160 trabajadores y este año completó la sustitución de sus tres Airbus A319 por tres Airbus A320 de mayor capacidad.
Desde Asturias, Volotea ha construido durante los últimos años una de las redes de conexiones más amplias del aeropuerto, con destinos nacionales y enlaces internacionales con ciudades como Lisboa, París, Bruselas, Milán, Roma, Oporto y Florencia.
Por eso la gran pregunta ya no es únicamente qué ocurrirá con las cuentas de la aerolínea, sino hasta qué punto el plan de reducción que prepara Volotea puede terminar afectando a la programación asturiana.
Por el momento no existe un anuncio de supresión de rutas desde Asturias ligado al preconcurso.
De 44 aviones a entre 30 y 35
Lo que sí está confirmado es que Volotea prepara una reducción importante de tamaño.
La compañía trabaja con sus acreedores en un plan que contempla pasar de una flota de 44 aviones a entre 30 y 35 aeronaves, fundamentalmente Airbus A320, además de ajustes de actividad y plantilla. La reducción global podría situarse en el entorno del 20 % al 25 %, aunque todavía no se ha detallado cómo se repartirá entre las distintas bases y mercados.
Ese es precisamente el punto que habrá que vigilar desde Asturias.
Una reducción de nueve a catorce aviones en el conjunto del grupo obligará necesariamente a Volotea a revisar parte de su programación europea. Lo que todavía no se sabe es qué rutas, frecuencias o bases asumirán esos ajustes.
Asturias parte, al menos, de una posición de peso dentro de la compañía: es una de sus principales bases españolas, dispone de tres A320 basados en el aeropuerto y Volotea había realizado durante 2026 una de sus mayores apuestas de crecimiento en el Principado.
El combustible abre un agujero de 150 millones
Volotea atribuye una parte fundamental de sus problemas financieros a la fuerte subida del coste del combustible, cuyo impacto adicional cifra en alrededor de 150 millones de euros.
La paradoja es que la aerolínea venía mejorando sus resultados puramente operativos. En 2025 alcanzó unos ingresos próximos a 818 millones de euros y un beneficio operativo —EBIT— de 47,4 millones, un 41 % superior al del ejercicio anterior. Sin embargo, los ajustes contables y financieros llevaron el resultado neto consolidado a unas pérdidas próximas a 64 millones de euros.
Para 2026, la propia compañía ha manejado una previsión de otros 33,3 millones de euros de pérdidas, aunque manteniendo positivos tanto el resultado de explotación como el Ebitda.
El deterioro de la liquidez ha terminado obligando a buscar una solución más profunda.
La SEPI tiene 200 millones en juego
Uno de los actores esenciales de la negociación es el Estado.
Volotea recibió durante la crisis provocada por la pandemia 200 millones de euros a través del fondo de apoyo gestionado por la SEPI, que continúa siendo su principal acreedor. Las informaciones publicadas en los últimos días sitúan en torno a 356 millones de euros la deuda financiera sometida a negociación, aunque otras magnitudes contables ofrecen cifras superiores al incluir obligaciones y pasivos de distinta naturaleza.
La distinción es importante: hablar simplemente de «la deuda de Volotea» puede llevar a comparar cifras que contabilizan conceptos diferentes.
La aerolínea trabaja ahora con la SEPI, las entidades financieras y sus inversores para modificar vencimientos, reforzar su capital y disponer de liquidez suficiente para continuar funcionando.
Su intención es alcanzar un acuerdo de reestructuración en los próximos meses.
¿Qué significa realmente estar en preconcurso?
El nombre puede provocar alarma, pero preconcurso no significa quiebra ni cierre de la empresa.
La legislación concursal permite a una compañía comunicar que ha iniciado negociaciones con sus acreedores para intentar alcanzar un plan de reestructuración antes de verse abocada a un concurso.
En otras palabras, Volotea está intentando ganar tiempo para ordenar sus cuentas y negociar una salida financiera que permita mantener la actividad.
Eso explica que, mientras se desarrolla el proceso, los aviones continúen operando, los billetes sigan comercializándose y las reservas existentes mantengan su validez.
Tengo un billete de Volotea desde Asturias: ¿debo preocuparme?
En estos momentos, no hay motivo para cancelar un viaje por el mero hecho del preconcurso.
Un billete comprado continúa siendo válido mientras el vuelo siga programado. El procedimiento financiero iniciado por Volotea no modifica por sí mismo las condiciones de la reserva.
Si posteriormente la compañía decidiera cancelar algún vuelo, entrarían en juego los derechos establecidos por la normativa europea.
Ante una cancelación, el pasajero puede optar, según las circunstancias, entre el reembolso del billete o un transporte alternativo hasta su destino, además de los derechos de asistencia y, cuando corresponda, compensación económica. El Reglamento europeo contempla que el reembolso se efectúe en un plazo de siete días.
Por tanto, para quien tenga actualmente un vuelo contratado con Volotea desde Asturias, la recomendación práctica es sencilla: mantener la reserva y comprobar periódicamente el estado del vuelo y las comunicaciones de la compañía.
Asturias, pendiente ahora de dónde llegará el ajuste
Volotea llegó a Asturias en 2012 y convirtió posteriormente el aeropuerto en una de las bases esenciales de su modelo de negocio. Incluso trasladó oficialmente su domicilio social a Santiago del Monte en 2017.
Solo unos meses antes de esta crisis financiera, la compañía presentaba precisamente 2026 como un año récord en el Principado: más rutas internacionales, más capacidad, tres Airbus A320 basados en Asturias y más de un millón de plazas ofertadas.
Ahora ese ambicioso crecimiento convive con un plan que pretende reducir considerablemente el tamaño global de la aerolínea.
El preconcurso no supone hoy la pérdida de ninguna de las 24 conexiones asturianas. Pero la futura reestructuración de una compañía que pretende pasar de 44 a entre 30 y 35 aviones convierte la programación desde Asturias en uno de los asuntos que habrá que seguir muy de cerca durante los próximos meses.
