Asturias inicia su apuesta por la inteligencia artificial para transformar la Administración y mejorar los servicios públicos

Asturias inicia su apuesta por la inteligencia artificial para transformar la Administración y mejorar los servicios públicos

Oviedo, 12 de agosto de 2026. El Gobierno del Principado de Asturias ha dado este miércoles un paso importante en su estrategia de transformación digital con la puesta en marcha de la Estrategia Nodal de Capacidades en Inteligencia Artificial de Asturias 2026-2031, denominada Encina. El Ejecutivo autonómico pretende convertir la inteligencia artificial en una herramienta para modernizar la Administración, reducir cargas burocráticas, mejorar la atención a la ciudadanía y reforzar la eficiencia de los servicios públicos.

La estrategia ha sido presentada por la vicepresidenta del Principado, Gimena Llamedo, en el marco de la Feria Internacional de Muestras de Asturias. El proyecto establece una hoja de ruta para los próximos cinco años y pretende situar a Asturias entre las comunidades españolas que desarrollan una política propia para incorporar la inteligencia artificial al sector público.

La iniciativa parte de una premisa clara: la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta de transformación profunda de la Administración, pero su incorporación debe realizarse bajo criterios de seguridad, transparencia y supervisión humana. El Principado pretende aprovechar las posibilidades de esta tecnología sin que la automatización implique una pérdida de derechos o de garantías para los ciudadanos.

Encina contempla la creación de capacidades propias dentro de la Administración asturiana. Esto significa que el objetivo no consiste simplemente en adquirir herramientas desarrolladas por empresas externas, sino en generar infraestructuras, conocimiento y talento que permitan al Principado comprender, supervisar y desarrollar soluciones basadas en inteligencia artificial.

Uno de los proyectos que forman parte de esta estrategia es Apolo, un futuro supercomputador público destinado a inteligencia artificial. La infraestructura pretende proporcionar capacidad de cálculo y recursos tecnológicos para desarrollar proyectos propios y reducir la dependencia de soluciones externas.

Otro de los proyectos destacados es CoVA, un asistente virtual diseñado para reforzar la atención en servicios sociales. Su aplicación estará especialmente relacionada con ámbitos como la dependencia y la soledad no deseada. La intención es utilizar la tecnología para facilitar el acceso a la información y mejorar la capacidad de respuesta de los servicios públicos.

La estrategia también contempla la creación de un sello denominado AsturIA Confiable. Este distintivo pretende identificar proyectos que cumplan los máximos estándares de seguridad y principios éticos en el uso de inteligencia artificial. El objetivo es generar confianza tanto entre los ciudadanos como entre las administraciones y empresas que participen en los proyectos.

La formación de los empleados públicos constituye otra de las grandes líneas del programa. El Principado prevé desarrollar el plan Plafor 2026-2034, destinado a mejorar las competencias digitales y relacionadas con la inteligencia artificial de trabajadores de la sanidad, la educación y la Administración general.

La formación resulta especialmente importante porque la transformación tecnológica no depende únicamente de disponer de nuevos sistemas informáticos. Los empleados públicos tendrán que aprender a utilizar estas herramientas, interpretar sus resultados y conocer también sus limitaciones.

Encina establece cuatro grandes líneas de actuación: servicios de inteligencia artificial para la Administración, seguridad y ciberprotección, gestión avanzada de los datos y creación de espacios destinados a experimentar y evaluar nuevas soluciones tecnológicas.

Entre los ámbitos en los que se prevé aplicar estas herramientas se encuentran la gestión documental, la tramitación de expedientes, la atención ciudadana y los servicios sociales. La intención es automatizar determinadas tareas repetitivas y permitir que los empleados públicos puedan dedicar más tiempo a funciones que requieren análisis, decisión o contacto directo con las personas.

El Gobierno asturiano insiste en que la inteligencia artificial no pretende sustituir a los trabajadores públicos. La estrategia plantea la tecnología como un instrumento destinado a aumentar las capacidades de los profesionales y mejorar los servicios que prestan.

La dimensión territorial es otro de los aspectos destacados. El Principado pretende que las ventajas de la inteligencia artificial no queden limitadas a Oviedo, Gijón o Avilés. La estrategia contempla mecanismos de colaboración con los ayuntamientos para facilitar el acceso a herramientas y capacidades tecnológicas también a los municipios pequeños y a las zonas rurales.

Este punto resulta especialmente relevante para Asturias debido a la dispersión territorial y a la existencia de numerosos concejos con recursos humanos y económicos limitados. El acceso a tecnologías avanzadas podría permitir a estas administraciones mejorar determinados servicios sin tener que desarrollar individualmente infraestructuras costosas.

La estrategia incluye además mecanismos de supervisión ética. El Comité de Supervisión Ética, Normativa y de Desarrollo de Innovación en Inteligencia Artificial, conocido como Sendia, tendrá un papel relevante en el seguimiento de las iniciativas y en la promoción de un uso responsable de estas tecnologías.

El objetivo final es que Asturias no sea únicamente una comunidad consumidora de inteligencia artificial, sino que pueda desarrollar capacidades propias. El Gobierno considera que disponer de conocimiento, infraestructuras y profesionales especializados puede generar nuevas oportunidades económicas y favorecer también el desarrollo de empresas vinculadas al sector tecnológico.

La aprobación de Encina llega en un momento en el que la inteligencia artificial está modificando rápidamente numerosos sectores económicos y sociales. La Administración pública no es ajena a este proceso y cada vez son más los gobiernos que estudian cómo utilizar estas herramientas para mejorar los servicios.

Asturias pretende anticiparse a ese cambio mediante una estrategia que se prolongará hasta 2031. El verdadero reto será trasladar los objetivos del documento a aplicaciones concretas y conseguir que la tecnología produzca mejoras visibles para los ciudadanos.

La nueva estrategia convierte así la inteligencia artificial en una de las apuestas tecnológicas más importantes del Principado para los próximos años. La Administración asturiana inicia una transformación cuyo éxito dependerá de su capacidad para combinar innovación y eficiencia con seguridad, transparencia y protección de los derechos de las personas.

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