El fallecido, un vecino de Gijón de 86 años, conducía un Toyota RAV4 que accedió de forma antirreglamentaria a la calzada en dirección a Gijón. El otro conductor, que viajaba correctamente en un Hyundai Tucson, resultó herido grave
Un conductor de 86 años falleció este lunes, 27 de julio, tras circular en sentido contrario por la AS-II y colisionar frontalmente contra otro vehículo a la altura de Porceyo, en Gijón. El siniestro se produjo alrededor de las 14.50 horas, en el punto kilométrico 22 de la conocida como Autovía Industrial.
Según la información facilitada por la Guardia Civil, el fallecido, vecino de Gijón, conducía un Toyota RAV4 que se incorporó de forma antirreglamentaria a la calzada destinada a los vehículos que circulan hacia Gijón. Sin embargo, una vez dentro de la autovía, avanzó en dirección contraria al tráfico.
En esa misma plataforma circulaba correctamente hacia Gijón un Hyundai Tucson. Ambos vehículos acabaron chocando frontalmente, sin que por el momento se hayan precisado las circunstancias exactas en las que se produjo el impacto ni si alguno de los conductores tuvo margen para realizar una maniobra evasiva.
El conductor del Toyota falleció como consecuencia del accidente. El hombre que viajaba al volante del Hyundai sufrió heridas de carácter grave. No se ha difundido oficialmente información más detallada sobre su evolución clínica.
La investigación busca el punto exacto de entrada
La principal incógnita que trata ahora de resolver el equipo encargado de la investigación es dónde y cómo accedió el Toyota a la AS-II en sentido contrario.
Determinar el enlace utilizado permitirá calcular la distancia recorrida por el vehículo antes del choque y reconstruir con mayor precisión la secuencia del accidente. También resultará relevante comprobar si algún conductor alertó previamente de su presencia, si existen imágenes de cámaras próximas o si el vehículo fue detectado por alguno de los sistemas de vigilancia o gestión del tráfico.
El accidente ocurrió en el kilómetro 22, muy cerca del extremo gijonés de la autovía. La cartografía oficial utilizada para elaborar los mapas estratégicos de ruido estudia la AS-II entre los puntos kilométricos 0+000 y 23+120, en el itinerario entre Oviedo y Gijón.
Esta localización sitúa el choque en uno de los últimos tramos antes de la entrada en Gijón, pero no permite concluir que el vehículo se incorporase en un enlace próximo. La distancia recorrida continuará siendo una incógnita hasta que la Guardia Civil complete la reconstrucción.
Sin conclusiones sobre las causas
Por el momento, no existe ninguna conclusión oficial que permita atribuir la entrada en sentido contrario a una desorientación, una indisposición médica, un error de interpretación de las señales o cualquier otra circunstancia.
La edad del conductor tampoco explica por sí sola lo ocurrido. Será la investigación, apoyada previsiblemente en las huellas de los vehículos, las cámaras disponibles, las llamadas de otros usuarios y el análisis de los accesos, la que determine la secuencia completa.
Tampoco resulta adecuado utilizar el término «kamikaze», ya que habitualmente implica una conducta deliberada. En este caso no existe ningún dato que permita sostener que el conductor actuase de manera intencionada.
Un tipo de accidente poco frecuente, pero extremadamente peligroso
La circulación en sentido contrario representa una proporción reducida de los siniestros, pero tiene un riesgo especialmente elevado debido a la posibilidad de que se produzcan colisiones frontales a gran velocidad. La Dirección General de Tráfico señala que esta conducta constituye la causa directa de aproximadamente el 1% de los fallecimientos en accidentes de tráfico.
Cuando los centros de gestión reciben el aviso de un vehículo que circula en dirección contraria, el procedimiento habitual incluye alertar a las patrullas, localizarlo y advertir al resto de usuarios mediante paneles de mensaje variable cuando la carretera dispone de ellos. En un caso registrado en la SE-30, la DGT empleó estos paneles para avisar en tiempo real mientras los agentes trataban de interceptar el vehículo.
Entre las medidas preventivas recomendadas por la Estrategia de Seguridad Vial figura también la separación física de los sentidos de circulación en los ramales de acceso a autopistas y autovías. El objetivo es dificultar que un conductor pueda incorporarse accidentalmente al tronco principal en dirección contraria.
La señalización y los accesos, bajo examen
La investigación del accidente deberá centrarse inicialmente en la conducta y el recorrido del vehículo. No obstante, una vez localizado el punto de entrada, será posible comprobar el estado de la señalización vertical y horizontal, la visibilidad de las señales de dirección prohibida y la configuración del enlace utilizado.
Ese análisis permitirá determinar si se trató exclusivamente de un error individual o si resulta aconsejable reforzar algún acceso mediante nuevas señales, marcas viales, elementos de separación, iluminación, cámaras o sistemas automáticos capaces de detectar vehículos que avanzan en dirección contraria.
Hasta que se conozcan esas conclusiones, cualquier explicación sobre la causa del accidente sería prematura. Lo confirmado es que un vehículo entró en la calzada equivocada, circuló en dirección opuesta al tráfico y acabó chocando frontalmente contra otro conductor que avanzaba correctamente hacia Gijón.
La Guardia Civil mantiene abierta la investigación para reconstruir el recorrido y esclarecer cómo pudo producirse la incorporación.
