El Gobierno declara estratégica la central de La Pereda y busca acelerar su transformación energética en Mieres

El Gobierno declara estratégica la central de La Pereda y busca acelerar su transformación energética en Mieres

Mieres, 11 de agosto de 2026. La central térmica de La Pereda, en Mieres, vuelve a situarse en el centro de la actualidad energética asturiana después de que el Gobierno haya declarado estratégicas sus instalaciones de renovables y haya otorgado al proyecto una consideración que permitirá acelerar la tramitación administrativa pendiente.

La decisión afecta directamente a una instalación propiedad de Hunosa que lleva años inmersa en el proceso de transformación de su actividad. El objetivo es reconvertir la antigua central térmica para desarrollar un modelo basado en el aprovechamiento de biomasa y combustible sólido recuperado. El proyecto se presenta como una de las actuaciones relevantes dentro del proceso de transición energética de las comarcas mineras.

La declaración de proyecto energético preferente supone que las administraciones deberán prestar una atención prioritaria a los procedimientos necesarios para su desarrollo. Además, las autorizaciones pendientes pasan a tener consideración urgente por razones de interés público. La medida busca reducir los tiempos administrativos y facilitar que el proyecto pueda avanzar.

El Gobierno ha dejado claro, sin embargo, que la agilización de los procedimientos no implica una reducción de las exigencias ambientales. Las autorizaciones seguirán sometidas a los controles correspondientes y deberán cumplir con la normativa vigente. Este aspecto resulta especialmente relevante porque el proyecto ha atravesado dificultades judiciales y administrativas durante los últimos meses.

La transformación de La Pereda sufrió un importante revés cuando el Tribunal Superior de Justicia de Asturias anuló las autorizaciones ambientales que permitían avanzar en el proceso de conversión de la central. El fallo abrió un periodo de incertidumbre sobre el futuro de una instalación considerada estratégica para Hunosa y para la comarca del Caudal.

El proyecto de transformación representa una inversión de gran importancia. Hunosa había defendido que la conversión permitiría garantizar la viabilidad de la central durante años y mantener actividad y empleo en una zona que ha sufrido de manera especialmente intensa las consecuencias de la desaparición progresiva de la minería del carbón.

La decisión adoptada ahora por el Gobierno central vuelve a situar el proyecto en una posición de prioridad. El reconocimiento administrativo pretende facilitar la resolución de los trámites pendientes, aunque todavía será necesario completar los procedimientos ambientales y obtener las autorizaciones correspondientes.

La evolución de La Pereda tiene además una dimensión que trasciende Mieres. Asturias lleva años afrontando el desafío de convertir antiguos espacios vinculados a la minería y a la generación térmica en nuevos focos de actividad económica. La transición energética ha obligado a replantear el futuro de instalaciones que durante décadas formaron parte del paisaje industrial asturiano.

En ese contexto, La Pereda representa uno de los casos más significativos. La instalación mantiene una fuerte vinculación con la historia industrial de las cuencas mineras, pero al mismo tiempo se pretende convertirla en una infraestructura compatible con el nuevo modelo energético.

La biomasa ocupa un papel central en la propuesta. Frente al uso tradicional del carbón, el proyecto apuesta por combustibles alternativos que permitan mantener una actividad de generación energética dentro de un modelo diferente. La viabilidad económica y ambiental de esta transformación será uno de los elementos determinantes para su futuro.

La declaración de prioridad administrativa puede contribuir a despejar parte de la incertidumbre que ha rodeado el proyecto. Sin embargo, la medida no supone el final del proceso. La central todavía tendrá que superar las exigencias ambientales y técnicas establecidas por las distintas administraciones.

Para Mieres, la noticia tiene una dimensión económica y laboral evidente. La comarca busca consolidar nuevas actividades capaces de ocupar el espacio dejado por la minería y de ofrecer oportunidades de empleo industrial. En este sentido, el futuro de La Pereda se interpreta como una pieza más de una estrategia de transición que pretende conservar capacidades industriales en las cuencas.

El debate también afecta al modelo energético de Asturias. La región ha sido históricamente una potencia industrial vinculada al carbón, pero actualmente afronta el reto de combinar descarbonización, seguridad energética, actividad industrial y mantenimiento del empleo.

La declaración de La Pereda como proyecto energético preferente intenta avanzar precisamente en esa dirección. El Gobierno pretende acelerar el expediente sin eliminar los controles ambientales, mientras Hunosa necesita que el proyecto pueda superar cuanto antes los obstáculos administrativos que han frenado su desarrollo.

La central vuelve así a ocupar un lugar destacado en el mapa energético asturiano. Su futuro dependerá ahora de la capacidad de las administraciones y de la empresa pública para completar los procedimientos pendientes y demostrar que la transformación prevista puede convertirse en una alternativa viable para una instalación que simboliza, al mismo tiempo, el pasado industrial de Asturias y su difícil transición hacia un nuevo modelo energético.

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