Saint-Gobain abre la negociación del ERTE que llevará a Avilés hasta su nuevo horno: la fábrica parará el 16 de noviembre

Saint-Gobain abre la negociación del ERTE que llevará a Avilés hasta su nuevo horno: la fábrica parará el 16 de noviembre

La multinacional y los sindicatos empiezan a discutir cómo proteger a la plantilla durante los meses en los que se sustituirá el actual horno de vidrio por FurHyA, una inversión estratégica de alrededor de 120 millones que aspira a situar la planta asturiana entre las más avanzadas del mundo. La producción deberá esperar hasta el segundo semestre de 2027.

Saint-Gobain entra en una de las operaciones industriales más delicadas y trascendentes de las últimas décadas en Avilés.

La dirección de la compañía y los representantes de los trabajadores han iniciado la negociación del Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) que deberá cubrir la larga parada de la fábrica mientras se desmonta el actual horno de vidrio y se construye la nueva instalación híbrida y altamente electrificada del proyecto FurHyA.

El calendario ya tiene marcada una primera fecha decisiva: 16 de noviembre.

Ese día está previsto que el actual horno deje de producir. A partir de ahí comenzará una transición industrial de varios meses que debe culminar, si se cumplen las previsiones de la compañía, con la vuelta a la producción durante el segundo semestre de 2027.

El ERTE será ahora la pieza más sensible

El nuevo horno está confirmado. La inversión también. Lo que todavía falta por cerrar es cómo atravesará la plantilla esos meses sin producción ordinaria.

Empresa y sindicatos tienen que negociar ahora qué trabajadores estarán afectados por el ERTE, durante cuánto tiempo, con qué rotaciones y qué condiciones económicas acompañarán a la prestación por desempleo.

También será especialmente relevante conocer si existirán complementos salariales, programas de formación, periodos de actividad ligados a los trabajos de puesta en marcha y garantías específicas para la reincorporación cuando el nuevo horno comience a funcionar.

Por ahora, ninguno de esos elementos puede considerarse cerrado.

El expediente está en fase de negociación, no acordado.

La dimensión laboral no es menor. En la votación celebrada esta primavera sobre el nuevo convenio colectivo participaron 204 trabajadores sobre un censo de 243 empleados, aunque todavía no se ha concretado públicamente qué parte de esa plantilla entrará finalmente en el ERTE.

De una fábrica preocupada por su futuro a una inversión de 120 millones

La situación resulta especialmente significativa si se recuerda dónde estaba Saint-Gobain Avilés hace apenas unos meses.

A comienzos de año, representantes sindicales reclamaban inversiones que garantizaran la continuidad de la planta y advertían de que el horno actual se encontraba prácticamente al final de su vida útil. El futuro industrial del centro llegó a convertirse en una de las principales preocupaciones de la comarca.

La renovación del convenio colectivo permitió posteriormente desbloquear el compromiso inversor de la multinacional.

El acuerdo, respaldado en abril por el 60,3% del conjunto de la plantilla, incluyó el compromiso de instalar el nuevo horno, con un coste estimado entonces en alrededor de 120 millones de euros.

Cinco meses después, aquel compromiso se ha convertido en un calendario industrial concreto.

FurHyA: el nuevo corazón de Saint-Gobain en Avilés

La instalación que sustituirá al actual horno no será una reconstrucción convencional.

Saint-Gobain desarrolla el proyecto junto con AGC Glass Europe, uno de los grandes fabricantes mundiales de vidrio, después de la experiencia obtenida por ambas compañías con un horno piloto electrificado desarrollado en la República Checa.

El objetivo es aplicar esa tecnología a una escala mucho mayor en Avilés.

El nuevo horno híbrido podrá alcanzar aproximadamente un 75% de electrificación del proceso de fusión del vidrio, una proporción excepcional para una instalación industrial de estas dimensiones.

La compañía pretende así reducir radicalmente el consumo de combustibles fósiles y las emisiones asociadas a uno de los procesos industriales más intensivos en energía.

Las estimaciones difundidas para el proyecto apuntan a un ahorro de alrededor de 265 gigavatios hora de gas natural al año y a evitar unas 80.000 toneladas equivalentes de CO₂ anuales.

Avilés será banco de pruebas mundial

La importancia del proyecto trasciende por tanto a la propia fábrica.

Si FurHyA responde como está previsto, la tecnología utilizada en Avilés puede convertirse en referencia para la transformación de otras plantas de vidrio plano en Europa y en otros mercados.

Eso convierte a la factoría asturiana en algo más que una fábrica receptora de una inversión: la coloca como campo de pruebas industrial para la descarbonización de uno de los sectores que más dificultades encuentran para electrificar sus procesos.

Saint-Gobain sostiene que el nuevo horno alcanzará un grado de electrificación sin precedentes a esta escala y que permitirá situar a Avilés como referencia internacional en tecnologías de bajas emisiones.

Primero habrá que atravesar el invierno

Pero antes de llegar a ese escenario habrá que superar la parte más complicada.

Cuando el horno deje de funcionar el 16 de noviembre, Saint-Gobain entrará en un periodo excepcional: la principal instalación productiva estará parada mientras se prepara su sustitución y buena parte de la actividad habitual desaparecerá temporalmente.

Las obras principales del nuevo horno están previstas a partir de enero de 2027, mientras que el retorno de la producción se sitúa en la segunda mitad del año.

Durante esos meses convivirán en las instalaciones los trabajos de desmontaje, construcción y adaptación con la preparación técnica de la futura planta.

Precisamente por eso el ERTE que ahora empieza a negociarse será determinante.

El empleo, la prueba definitiva del proyecto

Para Avilés, la inversión tiene una lectura que va más allá de la tecnología.

Durante años, cada decisión de Saint-Gobain ha sido seguida con enorme atención en una comarca marcada por las reconversiones industriales, las reducciones de actividad y la batalla por mantener empleo industrial estable.

La desaparición de Sekurit y anteriores conflictos laborales siguen muy presentes en la memoria de la plantilla.

Por eso, aunque la construcción del nuevo horno despeja buena parte de las dudas sobre la continuidad industrial de Saint-Gobain Glass en Avilés, la negociación que comienza ahora tendrá que responder a una cuestión mucho más inmediata:

cómo conseguir que los trabajadores que apaguen el viejo horno puedan regresar cuando el nuevo empiece a producir.

La inversión dibuja el futuro.

El ERTE decidirá cómo se llega hasta él.

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