La Universidad de Oviedo se convierte en el primer centro colaborador de la OMS en España especializado en desastres y emergencias. Durante cuatro años diseñará protocolos de triaje, mejorará la recogida de datos sobre el terreno, preparará equipos médicos y elaborará recomendaciones que podrán aplicarse en países de Europa y del resto del mundo
Cuando un terremoto arrasa una ciudad, una inundación deja miles de personas aisladas o una gran catástrofe obliga a atender centenares de heridos en cuestión de horas, algunas de las herramientas que utilicen los servicios sanitarios podrían haberse diseñado en Asturias.
La Organización Mundial de la Salud ha elegido al Departamento de Medicina de la Universidad de Oviedo como nuevo centro colaborador especializado en salud en desastres y atención de emergencias, convirtiéndolo en el primero de estas características en España.
El nombramiento tendrá una vigencia inicial de cuatro años renovables y sitúa a la Universidad asturiana dentro de una red internacional que trabaja directamente con la OMS para mejorar la capacidad de respuesta de los sistemas sanitarios ante situaciones extremas. No conlleva financiación directa de la organización y obligará al centro a presentar cada año un informe sobre el trabajo desarrollado.
Pero detrás del sello institucional hay algo bastante más importante.
Oviedo pasa a convertirse en uno de los lugares desde los que se estudiará cómo debe organizarse la asistencia sanitaria cuando prácticamente todo lo demás ha dejado de funcionar.
Qué hacer cuando llegan cien heridos a la vez
Una de las tareas centrales del nuevo centro será desarrollar y mejorar los protocolos de triaje.
El concepto puede sonar técnico, pero resulta decisivo durante una catástrofe.
Cuando llegan simultáneamente decenas o centenares de víctimas, los equipos sanitarios tienen que determinar rápidamente quién necesita atención inmediata, quién puede esperar y qué recursos deben destinarse a cada paciente.
Una mala organización en esos primeros minutos puede multiplicar las consecuencias de un desastre.
La Universidad de Oviedo trabajará precisamente en el desarrollo de herramientas que ayuden a los profesionales a tomar esas decisiones, junto con sistemas que permitan recopilar mejor la información directamente sobre el terreno.
Preparar a un país antes de que ocurra la catástrofe
La misión, sin embargo, empieza mucho antes de que llegue la emergencia.
El nuevo centro deberá contribuir a que los sistemas sanitarios nacionales sepan qué hacer antes, durante y después de un desastre.
Durante los próximos cuatro años colaborará con la OMS en el diseño de políticas sanitarias, formulará recomendaciones basadas en evidencia científica y ayudará a adaptar modelos de organización de las emergencias a las necesidades de distintos países.
Una de las prioridades acordadas con la Oficina Regional de la OMS para Europa será precisamente elaborar recomendaciones para mejorar los sistemas de emergencias europeos y adaptar modelos específicos para aquellos países considerados prioritarios por sus circunstancias.
Es decir, lo que se investigue en Oviedo no está pensado únicamente para Asturias ni para España.
Está concebido para poder aplicarse fuera.
Equipos capaces de coger una mochila y marcharse a otro país
Otra de las áreas de trabajo conecta directamente con los Equipos Médicos de Emergencia de la OMS.
Son grupos formados por profesionales sanitarios preparados para desplegarse rápidamente en su propio territorio o desplazarse a otro país cuando se produce una crisis de gran magnitud.
Con ellos, el centro asturiano trabajará en la creación de herramientas para mejorar la recogida de datos durante las emergencias, establecer las competencias mínimas que debe tener el personal desplegado y desarrollar instrumentos que faciliten tanto el triaje como la toma de decisiones clínicas.
Y la preparación no será únicamente sobre el papel.
La formación incorporará simuladores y realidad virtual para reproducir escenarios críticos y entrenar a los sanitarios antes de que tengan que enfrentarse a una situación real.
La OMS no acepta candidaturas: elige a quién quiere incorporar
Hay otro elemento que da una dimensión especial al reconocimiento.
Una institución no puede simplemente solicitar convertirse en centro colaborador de la OMS.
No existe una convocatoria abierta a la que presentarse.
Es la propia Organización Mundial de la Salud la que identifica y selecciona instituciones con las que ya existe una relación de colaboración y cuya trayectoria científica, docente o asistencial considera suficientemente sólida.
En el caso de Asturias, la OMS ha valorado un ecosistema que va bastante más allá de la propia Universidad.
Alrededor del Departamento de Medicina trabajan el Servicio de Salud del Principado de Asturias, el Servicio de Emergencias, la Consejería de Salud y el Instituto de Investigación Sanitaria del Principado, entre otros organismos.
Por eso el director del nuevo centro, Rafael Castro, insiste en que el reconocimiento no pertenece exclusivamente a una persona ni siquiera a un departamento.
Es, según explica, el resultado de lo que Asturias lleva años construyendo entre universidad, sanidad y emergencias.
Más de 120 publicaciones y un máster internacional detrás del nombramiento
La designación tampoco surge de la nada.
La OMS ha tenido en cuenta la producción científica generada desde Asturias en este ámbito, con más de 120 publicaciones indexadas, además del número de tesis doctorales desarrolladas.
A ello se suma uno de los proyectos académicos más importantes relacionados con la medicina de emergencias: el máster Erasmus Mundus, coordinado conjuntamente por la Universidad de Oviedo, el Karolinska Institutet de Suecia y la Universidad de Nicosia, en Chipre.
Ese trabajo previo es precisamente el que ahora da el salto desde la investigación universitaria a la cooperación directa con la principal organización sanitaria internacional.
Un médico del SAMU-Asturias dirigirá el centro
Al frente de esta nueva estructura estará Rafael Castro, médico en activo del SAMU-Asturias y coordinador del máster Erasmus Mundus.
Su perfil resume bastante bien el modelo que ha valorado la OMS: investigación, docencia y asistencia sanitaria real trabajando juntas.
Castro ha explicado de manera especialmente gráfica cuál será el objetivo:
conseguir que los servicios sanitarios de cualquier país estén preparados cuando llegue un desastre.
Y ha introducido además un elemento que muchas veces queda oculto detrás de las imágenes internacionales de grandes despliegues humanitarios.
Cuando ocurre una catástrofe, los primeros en atender a las víctimas no suelen ser los equipos internacionales que llegan días después.
Son los médicos, enfermeros, centros de salud y servicios de emergencias del propio territorio afectado.
El objetivo es conseguir que esos profesionales estén preparados para responder incluso cuando sus propios hospitales, comunicaciones o infraestructuras pueden estar dañados.
Asturias entra en una red de más de 800 centros del mundo
La dimensión internacional del nombramiento se entiende mejor al observar la red de la que pasa a formar parte la Universidad de Oviedo.
En el mundo existen más de 800 centros colaboradores de la OMS repartidos por unos 80 países.
España ya cuenta con otros trece especializados en ámbitos diversos como tabaquismo, enfermedades tropicales o salud mental.
Pero el de Oviedo será el único del país especializado en emergencias y desastres y, además, el primer centro colaborador de la OMS situado en Asturias.
El Ministerio de Sanidad ya ha incorporado oficialmente al Departamento de Medicina de la Universidad de Oviedo al listado español de centros colaboradores, después de que la OMS consultase previamente el nombramiento con el Gobierno de España.
De Oviedo a cualquier punto del planeta
El rector de la Universidad de Oviedo, Ignacio Villaverde, considera que el nombramiento convierte a Asturias en un «referente internacional en la respuesta sanitaria en situaciones de emergencia».
Pero posiblemente la frase que mejor explica lo que acaba de ocurrir sea otra, pronunciada por Rafael Castro:
«Lo que investigamos y enseñamos en Oviedo va a servir para preparar a equipos de emergencias en otros países de Europa y del mundo».
Ahí está la verdadera dimensión de la noticia.
No se trata simplemente de colocar una placa de la OMS en un departamento universitario.
Durante los próximos cuatro años, desde Asturias se trabajará para responder a algunas de las preguntas más difíciles que puede afrontar cualquier sistema sanitario:
cómo organizar un hospital cuando llegan cientos de heridos, cómo decidir quién necesita ayuda primero, qué información recopilar cuando las comunicaciones fallan, cómo preparar equipos capaces de desplegarse en otro país y, sobre todo, cómo conseguir que los sanitarios que ya están en el lugar del desastre puedan salvar el mayor número posible de vidas.
Y, por primera vez en España, una parte de esas respuestas se buscará desde Oviedo.
