CCOO y UGT acuerdan una huelga general para principios de noviembre mientras Asturias mantiene viva la protesta iniciada en Oviedo. Sánchez tratará de llevar el conflicto al terreno electoral y responsabilizar del bloqueo de las medidas de vivienda a PP, Vox y Junts, aunque los movimientos de inquilinos también señalan directamente al Gobierno y al Principado.
La multitudinaria protesta por la vivienda que recorrió el centro de Oviedo este domingo ya tiene continuidad. CCOO y UGT han acordado convocar una huelga general de 24 horas este otoño, previsiblemente a principios de noviembre, para exigir salarios suficientes y medidas capaces de frenar una crisis de vivienda que las organizaciones sindicales consideran ya inseparable de las condiciones laborales.
La convocatoria todavía tendrá que ser ratificada formalmente por los máximos órganos de dirección de las dos centrales y falta por determinar el día concreto. La fecha se negociará con el Sindicato de Inquilinas y el resto de organizaciones sociales que llevan semanas preparando una movilización de alcance estatal.
En Asturias, sin embargo, el terreno está ya preparado.
Oviedo fue uno de los grandes avisos
Entre 15.000 personas, según la Policía, y cerca de 20.000 según los organizadores participaron el domingo en la manifestación por la vivienda celebrada en Oviedo pese a la lluvia. La marcha estuvo respaldada por CCOO, UGT, CNT, Corriente Sindical de Izquierda, Intersindical Asturiana y otras organizaciones, además del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Asturias y el Sindicato de Vivienda.
La movilización terminó en la plaza de la Escandalera, donde continúa la protesta iniciada días antes, y dejó claro que el problema de la vivienda ya no se percibe únicamente como una crisis propia de Madrid, Barcelona, Málaga o Baleares.
Los convocantes asturianos habían anunciado incluso antes de la manifestación que trabajaban ya en la construcción de una huelga general y calculaban que, tras la caída de los decretos estatales, unos 90.000 asturianos podrían quedarse sin la posibilidad de acogerse a las prórrogas previstas para determinados contratos de alquiler, además de advertir del riesgo de nuevos desahucios.
El alquiler también aprieta en Asturias
Los datos del mercado explican parte del malestar. El precio anunciado del alquiler alcanzó en septiembre una media de 10,9 euros por metro cuadrado en Asturias, un 9,3% más que un año antes.
En Oviedo llegó a 11,7 euros por metro cuadrado, máximo de la serie reciente y un 10,4% más que en septiembre de 2025. Gijón se situó también en 11,7 euros, mientras Avilés alcanzó 9,8.
La consecuencia es sencilla: una vivienda de 80 metros cuadrados anunciada al precio medio de Oviedo o Gijón ronda ya los 936 euros mensuales, antes de suministros y otros gastos.
Por eso Javier Fernández Lanero, secretario general de UGT Asturias, ha defendido que la vivienda se ha convertido en un «problema laboral de primer nivel». CCOO Asturias lleva días reclamando directamente una intervención del mercado y límites a los precios.
La huelga llega directamente a la campaña electoral
La dimensión política de la convocatoria es extraordinaria. Pedro Sánchez anunció este lunes elecciones generales anticipadas para el 29 de noviembre, después de que el Congreso tumbara los dos decretos sobre vivienda impulsados por el Gobierno.
Si se confirma el calendario avanzado por CCOO, la huelga podría celebrarse apenas unas semanas antes de las elecciones.
Eso coloca al PSOE ante una situación aparentemente contradictoria: un Gobierno progresista afrontará una huelga general de CCOO y UGT en plena carrera electoral.
Pero la contradicción puede ser políticamente menos incómoda de lo que parece.
El secretario general de CCOO, Unai Sordo, ha dejado una frase especialmente significativa: ha asegurado que «no es una huelga propiamente contra el Gobierno» y ha defendido algunas de las políticas económicas y laborales desarrolladas durante los gobiernos de Sánchez.
UGT también ha reconocido públicamente lo que considera el «inmenso legado laboral» de los gobiernos socialistas, destacando las reformas laborales, las pensiones y la subida del salario mínimo.
Cómo puede Sánchez convertir una huelga en un argumento electoral
Ahí aparece la oportunidad para el presidente.
Sánchez ya ha empezado a construir un relato según el cual el problema no reside únicamente en lo que haya hecho o dejado de hacer su Gobierno durante los últimos ocho años, sino en la imposibilidad de aprobar nuevas medidas por el bloqueo parlamentario.
En su intervención ante el Congreso responsabilizó directamente a PP y Junts del rechazo de los decretos y les acusó de anteponer los intereses de las élites inmobiliarias. Al anunciar las elecciones volvió a presentar el bloqueo parlamentario como una de las razones para pedir una «mayoría progresista mucho más amplia».
La huelga puede reforzar ese marco: mientras decenas de miles de personas salen a la calle reclamando soluciones, Sánchez puede presentar las elecciones como la vía para conseguir la mayoría necesaria para aprobarlas.
El PSOE dispone además de un adversario perfectamente identificable para ese relato: PP, Vox y Junts, los tres partidos que votaron contra los decretos de vivienda.
No es una hipótesis puramente teórica. Dentro del PSOE se considera que la vivienda puede convertirse en un terreno electoral más favorable que otros asuntos que han dominado la legislatura, y la estrategia pasa por recuperar a votantes progresistas desencantados precisamente a través de las políticas sociales y de vivienda.
Asturias ofrece al PSOE una fotografía especialmente útil
El escenario asturiano encaja casi perfectamente en esa estrategia.
La Federación Socialista Asturiana participó en la manifestación del domingo. Su secretario de Política Municipal, Álvaro Valle, responsabilizó expresamente a PP, Vox y Junts de haber bloqueado las medidas estatales sobre vivienda y de defender, a su juicio, los intereses de grandes propietarios y fondos de inversión.
El propio Gobierno asturiano puede intentar reproducir esa línea argumental: defender las políticas públicas de vivienda del Principado, presentar la futura ley asturiana como una ampliación de derechos y responsabilizar a la derecha del bloqueo de nuevas medidas.
Pero ahí comienza también el problema para el PSOE.
La protesta no pertenece al PSOE
Los movimientos que están impulsando la movilización han dejado claro que no quieren convertirse en una prolongación de la campaña electoral de Sánchez.
El Sindicato de Inquilinas ha advertido después del anuncio de las elecciones que su lucha «no va a esperar a ningún calendario electoral» y mantiene exigencias mucho más ambiciosas que las planteadas hasta ahora por el Gobierno, entre ellas contratos indefinidos, fuertes reducciones de los alquileres y medidas contra los fondos de inversión.
En Oviedo tampoco se protestó únicamente contra PP, Vox o Junts.
Durante la manifestación se escuchó repetidamente el lema «gobierne quien gobierne, la vivienda se defiende», y los sindicatos de vivienda responsabilizaron igualmente a los gobiernos que durante años han permitido la expansión del modelo inmobiliario actual.
También hubo críticas expresas a Vipasa y al Gobierno del Principado, pese a que Asturias está gobernada por una coalición de PSOE e IU.
Ese será el principal límite a cualquier intento de apropiación política de la huelga.
Una huelga con dos relatos enfrentados
La batalla que se abre ahora no será únicamente sindical.
Para CCOO y UGT, la reivindicación pretende unir vivienda, salarios, negociación colectiva y coste de la vida. Para los sindicatos de inquilinos, el objetivo es mucho más amplio: cuestionar un modelo inmobiliario que consideran basado en el rentismo y la especulación.
Para Sánchez, en cambio, la tentación electoral será evidente: transformar la movilización social en la prueba de que existe una mayoría ciudadana que reclama políticas de vivienda que el actual Parlamento ha bloqueado.
Y para PP y Vox el argumento será exactamente el contrario: presentar una huelga general celebrada bajo un Gobierno de Sánchez como la demostración de que las políticas de vivienda del Ejecutivo han fracasado.
Asturias será uno de los escenarios donde esa batalla se verá con mayor claridad. La protesta ya ha llenado las calles de Oviedo, las organizaciones asturianas participan en la preparación del paro y la vivienda ha entrado definitivamente en el centro de la agenda política.
La incógnita ya no es únicamente cuándo se celebrará la huelga.
La verdadera batalla será quién consigue explicar a los ciudadanos contra quién se hace.
