La XII Recreación del Alistamiento recupera los preparativos de la empresa hacia La Florida, con Pablo Castañón al frente de una comitiva que ha llevado teatro, música y memoria marinera al casco histórico. Hoy domingo culmina con danzas renacentistas y una ofrenda al Adelantado
Antes de cruzar el Atlántico había que conseguir madera, reunir provisiones, encontrar marineros y convencer a familias enteras de que emprendieran una vida a miles de kilómetros de casa. Esa historia, la de una expedición que comenzaba a organizarse en las calles de Avilés, ha vuelto a cobrar vida este fin de semana. Pedro Menéndez regresa a su villa y, con él, los oficios y las personas que hicieron posible su empresa hacia La Florida.
La XII Recreación del Alistamiento, organizada por la Asociación Pedro Menéndez, convierte durante tres jornadas el casco histórico en un escenario itinerante. El viernes llegaron las primeras peticiones al cabildo y a los madereros; el sábado continuaron los preparativos, incluso bajo la lluvia. Hoy, domingo 4 de octubre, la programación alcanza su última jornada, con salida prevista a las 12.00 desde la calle Jovellanos y una muestra de bailes renacentistas en la plaza de Pedro Menéndez.
Un pergamino ante el Ayuntamiento
El actor Pablo Castañón, encargado de interpretar al marino, encabezó el viernes una comitiva de más de treinta integrantes de la asociación vestidos de época. Su llegada a la plaza de España recuperó, mediante la representación teatral, un momento decisivo: la necesidad de hacer público el alistamiento y reunir a quienes participarían en la expedición.
La concejala de Cultura, Yolanda Alonso, recibió al personaje y atendió su petición de autorizar los bandos. La convocatoria debía alcanzar a mareantes, soldados y familias dispuestas a poblar las tierras americanas. El intercambio del pergamino trasladó al espacio municipal actual una escena inspirada en las relaciones entre el Adelantado y las autoridades de su tiempo.
La recreación toma como referencia los preparativos de 1565, cuando Menéndez buscaba reunir hombres, religiosos y recursos para su empresa. El relato del alistamiento habla de 500 hombres y doce frailes, además de otros clérigos: una convocatoria que permite comprender la dimensión de una operación que necesitaba mucho más que tripulantes capaces de manejar un barco.
En torno al marino aparece una comunidad. Cada personaje representa una tarea necesaria para preparar la travesía y sostener después un asentamiento al otro lado del océano.
El Carbayedo, donde la aventura necesita madera
Después de la recepción, la comitiva continuó al ritmo del tambor hacia el Carbayedo. Bajo el hórreo, la representación puso el foco en los serradores y en la madera que debía servir para construir las naves.
La escena incorporó las dificultades prácticas de aquella empresa. Conseguir los materiales era solo una parte del trabajo: también había que trasladarlos hasta Sabugo. A la petición de madera se sumó la de vestuario a una costurera, mientras un antiguo soldado introducía en el diálogo los peligros del destino americano.
Son detalles que acercan la expedición al público actual. Detrás de los títulos, los mapas y las fechas hay transporte, herramientas, tejidos, alimentos y decisiones familiares. La recreación permite reconocer esa cadena de trabajos y devolver protagonismo a quienes normalmente quedan fuera de las grandes biografías.
El propio diseño de las jornadas sigue esa idea. Los encuentros con carpinteros y madereros se sitúan en el Carbayedo; la marinería tiene su referencia en la antigua mesa de mareantes de Sabugo; los mercaderes, en la calle del Sol. Las plazas y calles funcionan como lugares donde explicar la relación entre la villa y el mar.
El sábado, los preparativos siguieron pese al orbayu
La segunda jornada dio continuidad al reclutamiento con la búsqueda de avituallamiento y la representación del encargo de Felipe II. La lluvia acompañó las actuaciones, que siguieron adelante con público dispuesto a presenciar el recorrido.
La programación anunciada para el sábado incluía la lectura del bando en la plaza de España y el paso por la plaza de los Hermanos Orbón, con la participación de Golpe de Mar, de Santillana del Mar, antes de continuar hacia el encuentro con los mareantes. La jornada desarrolló así otra parte de los preparativos: reunir a quienes conocían el mar y podían convertir el proyecto en una expedición.
Hoy, danza renacentista y homenaje al marino
El programa de este domingo prevé la concentración en Jovellanos a las 12.00 y un recorrido por La Ferrería, El Sol, La Fruta, San Bernardo, La Cámara y Rui Pérez hasta la plaza de Pedro Menéndez.
Allí se celebra el III Festival de Danza Renacentista «De la Corte al Folclore», con una muestra a pie de calle anunciada para las 12.30. Participan El Adelantado de Avilés, Comandefe de Pimiango, San Juan Bailón de Cangas del Narcea y Costureras Reales de Medina del Campo, junto a Simielga la Saya, el Centro de Danza Teresa Tessier, Golpe de Mar y Teatro del Suroccidente.
El cierre previsto reúne la Danza Prima y una ofrenda ante la estatua de Pedro Menéndez. A las 14.30, una comida de hermandad renacentista en La Grapa dará paso a la entrega de recuerdos y la clausura. Como actividad complementaria, el Museo de la Historia Urbana mantiene hasta el 15 de octubre una exposición de muñecas con indumentaria inspirada en la moda renacentista.
La conexión con La Florida que sigue viva 461 años después
El destino de aquellos preparativos fue San Agustín, fundada por Pedro Menéndez el 8 de septiembre de 1565. La ciudad conserva el reconocimiento de ser el asentamiento de origen europeo habitado de forma continuada más antiguo de lo que hoy es Estados Unidos. Ese vínculo explica que el nombre de Avilés tenga una presencia propia en la historia de La Florida.
También forma parte de esa memoria la comida compartida con los indígenas de Seloy tras la misa de acción de gracias de la fundación. El Servicio de Parques Nacionales estadounidense recuerda que aquel encuentro ocurrió 56 años antes del celebrado en Plymouth en 1621, aunque no fue el origen de la actual festividad nacional de Acción de Gracias.
Este fin de semana, la asociación devuelve esa historia a la escala de una calle y de una conversación: el marino que solicita ayuda, el artesano que debe resolver un encargo, el mareante que escucha un bando. Avilés recupera así su lugar en los preparativos de una expedición cuyo recuerdo permanece a ambos lados del Atlántico.
