La Feria de Turismo Minero e Industrial reunirá del 30 de septiembre al 4 de octubre a turoperadores, periodistas, productores, cocineros y público general en uno de los grandes templos de la memoria minera asturiana. La cita crece en su décima edición con mercado gourmet, conciertos, exhibición de entibadores, visitas guiadas y actividades infantiles
Durante décadas, el Pozo Sotón fue sinónimo de carbón, turnos, jaulas, galerías y trabajo bajo tierra.
La próxima semana volverá a llenarse de gente.
Pero esta vez habrá cocineros, músicos, productores, turoperadores, periodistas, familias y niños jugando a los pies de los castilletes.
El histórico pozo de San Martín del Rey Aurelio acogerá del 30 de septiembre al 4 de octubre la décima edición de Fetumi, la Feria de Turismo Minero e Industrial, una cita que quiere demostrar que el patrimonio que dejó la minería puede convertirse también en cultura, turismo, gastronomía y actividad económica para las cuencas.
No será únicamente una feria profesional.
Ni solamente una fiesta popular.
Será las dos cosas.
Los primeros días estarán dedicados a intentar vender las cuencas mineras como destino turístico. El fin de semana, el Pozo Sotón abrirá sus puertas al público con una programación gratuita que incluye música en directo, gastronomía, exhibiciones mineras, talleres y visitas.
Y este año hay una razón adicional para celebrarlo:
Fetumi cumple diez ediciones.
De vender carbón a vender una experiencia
El cambio de concepto resulta llamativo.
El Pozo Sotón cerró como explotación minera en 2014 y ese mismo año fue declarado Bien de Interés Cultural. Un año después comenzó su reconversión turística.
Hoy es uno de los grandes referentes del turismo industrial asturiano.
La experiencia permite descender más de 500 metros bajo tierra, entrar en galerías reales y realizar algunas de las tareas que durante décadas formaron parte de la vida cotidiana de miles de mineros.
No es una recreación construida para turistas.
Es una mina real.
El complejo conserva más de 140 kilómetros de galerías y quienes realizan la visita interior pueden desplazarse en el antiguo tren minero, picar carbón o probar el barrenado acompañados por personal especializado.
Precisamente esa singularidad es uno de los grandes argumentos con los que Asturias intenta construir un producto turístico diferente.
Veinte turoperadores y periodistas recorrerán las cuencas
Antes de que lleguen las familias y los conciertos, Fetumi tendrá una primera parte mucho menos visible pero probablemente más importante desde el punto de vista económico.
Una veintena de turoperadores nacionales y periodistas especializados viajarán a las cuencas del Nalón y del Caudal.
Primero realizarán un recorrido de familiarización por el territorio y sus recursos turísticos.
Después participarán en un encuentro profesional B2B con empresas y entidades locales.
El objetivo es que quienes diseñan viajes, paquetes turísticos y experiencias conozcan de primera mano lo que pueden ofrecer las comarcas mineras y empiecen a incorporarlas a sus circuitos.
Fetumi reivindica además una singularidad importante: se presenta como el único certamen español monográfico sobre turismo industrial que incorpora un workshop profesional.
La apuesta es clara.
Convertir un patrimonio nacido alrededor del carbón en una razón para venir a Asturias.
El fin de semana, el pozo cambia completamente de aspecto
El sábado 3 y el domingo 4 de octubre llegará la parte más popular.
El entorno del Sotón se convertirá en un recinto de ocio y cultura abierto al público.
Habrá conciertos.
Habrá gastronomía.
Habrá actividades infantiles.
Y habrá una de las novedades más simbólicas de esta edición:
una exhibición de entibadores.
La entibación fue durante décadas una de las labores fundamentales dentro de las minas: asegurar techos y galerías para evitar derrumbes.
Incorporarla al programa supone algo más que una demostración técnica.
Es convertir un oficio desaparecido para buena parte de las nuevas generaciones en memoria viva.
Economato Gourmet: quesos, embutidos, miel, vino y hasta savia de abedul
La gastronomía tendrá un papel especialmente importante.
El Mercado Agroalimentario del Territorio Minero “Economato Gourmet” reunirá aproximadamente una veintena de productores vinculados a comarcas mineras.
Se podrán encontrar y degustar:
quesos, embutidos, mieles, vino de Cangas, repostería, cervezas artesanas, setas, fruta ecológica o savia de abedul.
La idea consiste en relacionar dos patrimonios que a primera vista parecen distintos.
El industrial y el gastronómico.
Productos actuales elaborados en territorios marcados durante décadas por la minería.
Dos cocineros llevarán las cuencas a los fogones
El programa contará además con dos showcookings.
Uno estará protagonizado por Diego Fraile, del restaurante Di-ferente, en El Entrego.
El otro correrá a cargo del cocinero mierense Marcos Cienfuegos, responsable de Bocamina.
Ambos trabajarán con producto asturiano.
A ellos se sumarán varios food trucks impulsados por emprendedores de las propias cuencas.
En otras palabras:
donde antes se bajaba el bocadillo al tajo, este fin de semana se cocinará gastronomía asturiana frente al castillete.
Música entre castilletes
La música será otro de los grandes atractivos.
El sábado actuará Girls to the Front.
El domingo será el turno de Silvidos y Gemidos.
También estarán Los Gaiteros del Carbón.
Pero uno de los momentos con mayor carga simbólica llegará con la presentación del videoclip de “Ochobre del 34”, a cargo de las pandereteras Compañeras de Asturias junto a la cantante Anabel Santiago.
La pieza parte de una canción tradicional vinculada a la Revolución de Octubre de 1934 y al papel de los mineros en aquellos acontecimientos.
La música servirá así para recuperar otra dimensión de la memoria minera: la social, la obrera y la histórica.
Los niños conocerán una minería que ya les queda muy lejos
Hay quizá una parte del programa que explica mejor que ninguna otra por qué existe Fetumi.
Los niños podrán jugar en hinchables instalados a los pies de los castilletes y participar en talleres relacionados con la minería.
Para muchos de ellos, especialmente los nacidos después del cierre de numerosas explotaciones, el carbón ya no forma parte de su vida cotidiana.
Es historia.
Algo que ocurrió a sus abuelos o bisabuelos.
El programa pretende que puedan descubrir qué significaban palabras como mina, pozo, galería o castillete en los mismos lugares donde esas palabras formaron parte de la vida diaria durante generaciones.
El CEMM abrirá sus puertas durante todo el día
También habrá visitas guiadas al Centro de Experiencias y Memoria de la Minería, instalado en la antigua casa de aseos y lampistería del Pozo Sotón.
El centro combina maquinaria, objetos históricos, documentación y tecnología interactiva para explicar la historia de Hunosa y de la minería asturiana.
No funciona simplemente como museo tradicional.
Pretende recrear experiencias y recuperar la memoria social asociada al carbón.
Sotón ya recibe cerca de 16.000 visitantes al año
La transformación turística del pozo empieza además a tener cifras relevantes.
En 2025, casi 16.000 personas pasaron por el complejo.
De ellas, 4.425 descendieron al interior, unas 2.000 realizaron la visita exterior, alrededor de 3.000 recorrieron el museo y otras 6.500 participaron en eventos celebrados en el recinto.
La propia Feria de Turismo Minero e Industrial reunió en su edición de 2025 a más de 2.400 personas.
Y este año el proyecto alcanzó otro hito:
el visitante número 25.000 descendió al interior del Pozo Sotón desde que comenzó la experiencia turística.
Una mina que ahora cuenta su propia historia
El escenario de la feria conserva más de un siglo de memoria minera.
El pozo fue durante décadas uno de los grandes símbolos de la explotación del carbón en el valle del Nalón.
Tras el cierre de la actividad extractiva, sus castilletes, galerías, edificios y maquinaria comenzaron una segunda vida.
Ya no sirven para sacar carbón.
Sirven para contar lo que significó sacarlo.
La gran apuesta: convertir memoria en futuro
Ahí está en realidad el sentido de Fetumi.
Las minas cerraron.
Miles de empleos desaparecieron.
Y una parte esencial de la economía de las cuencas dejó de existir.
La pregunta ahora es qué se hace con todo lo que quedó.
Castilletes.
Casas de máquinas.
Lampisterías.
Vías ferroviarias.
Galerías.
Poblados obreros.
Y una cultura minera construida durante más de un siglo.
Asturias está intentando transformar parte de ese legado en turismo industrial y cultural.
No puede sustituir por sí solo a la actividad económica que generaba el carbón.
Pero sí puede conservar patrimonio, atraer visitantes y generar nueva actividad alrededor de la memoria de las cuencas.
Durante cinco días, Fetumi volverá a poner esa transformación delante de los ojos.
Y quizá ninguna imagen la resuma mejor:
un pozo construido para bajar mineros a las entrañas de la tierra convertido ahora en un lugar al que llegan turistas para entender quiénes fueron aquellos mineros y cómo construyeron una parte esencial de la Asturias que conocemos hoy.
En las imágenes, de izquierda a derecha, el director de Gustatio, David Fernández-Prada, la primera teniente de alcalde de San Martín del Rey Aurelio, Cintia Ordoñez, el director de Comunicación y Relaciones Institucionales de HUNOSA, Gustavo Martínez Pañeda y el coordinador para HUNOSA de la sección de negocios de Fetumi, Paco Huertas.
