Asturias crea empleo, pero su economía no despega: vuelve a ser la comunidad que menos crece

Asturias crea empleo, pero su economía no despega: vuelve a ser la comunidad que menos crece

El PIB asturiano avanzó un 2,2% interanual durante el segundo trimestre de 2026, cinco décimas menos que la media española, pese al aumento de la afiliación y la mejora de los servicios

Asturias tiene más personas trabajando, reduce el paro y alcanza cifras de afiliación que no se veían desde hace años. Sin embargo, su economía continúa avanzando más despacio que la del resto de España.

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, la AIReF, estima que el producto interior bruto asturiano creció un 2,2% interanual durante el segundo trimestre de 2026. Es el dato más bajo de todas las comunidades autónomas y queda cinco décimas por debajo del crecimiento del conjunto nacional, situado en el 2,7%. citeturn203431search0turn203431search1turn203431search2

El resultado vuelve a colocar al Principado en la última posición de la clasificación territorial y confirma que Asturias no está consiguiendo aprovechar con la misma intensidad que otros territorios el actual ciclo expansivo de la economía española.

No significa que la economía asturiana esté en recesión ni que esté destruyendo riqueza. Asturias crece. El problema es que lo hace menos, de manera persistente, mientras otras comunidades amplían progresivamente su ventaja.

Del 1,9% al 2,2%: Asturias mejora, pero sigue última

El dato del segundo trimestre supone una mejora respecto a los tres primeros meses de 2026, cuando la AIReF calculó para Asturias un crecimiento interanual del 1,9%.

La economía regional habría acelerado, por tanto, tres décimas entre ambos periodos. Pero la recuperación no ha sido suficiente para abandonar la última posición.

En el primer trimestre Asturias ya era la comunidad con menor crecimiento del PIB, por detrás del País Vasco, que avanzaba un 2,1%, y de Aragón y Navarra, con un 2,2%. citeturn290910search0turn290910search8

La situación tampoco parece responder únicamente a un mal trimestre aislado. La AIReF estimó que Asturias cerró 2025 con un crecimiento del 1,8%, también el más bajo de España. Galicia se situó entonces en el 1,9%, mientras que Aragón, Navarra y el País Vasco avanzaron un 2%. citeturn290910search3turn290910search9

La secuencia resulta significativa:

  • Asturias cerró 2025 como la comunidad que menos crecía.

  • Volvió a ocupar el último puesto en el primer trimestre de 2026.

  • Y permanece en esa misma posición durante el segundo trimestre.

Más que un tropiezo puntual, los datos apuntan hacia una dificultad estructural para seguir el ritmo de las regiones más dinámicas.

La paradoja asturiana: más trabajadores, pero menos crecimiento

La debilidad del PIB contrasta con la evolución del mercado laboral.

Asturias alcanzó a mediados de julio los 406.320 afiliados a la Seguridad Social, casi 4.000 más que al finalizar junio. La cifra se encuentra entre las más altas registradas por la comunidad en los últimos años. citeturn389472search1

A primera vista puede resultar contradictorio: si aumenta el número de trabajadores, ¿por qué la economía no crece con más fuerza?

La respuesta está en que empleo y PIB no siempre avanzan al mismo ritmo. La creación de puestos de trabajo eleva la actividad, pero el efecto sobre el crecimiento depende de qué empleos se crean, en qué sectores, durante cuántas horas y con qué nivel de productividad.

Una economía puede aumentar el número de afiliados y, al mismo tiempo, mantener un crecimiento moderado si buena parte de los nuevos empleos se concentra en actividades estacionales, servicios de bajo valor añadido, contratos parciales o sectores con una productividad inferior a la media.

Los servicios avanzan, aunque el empleo lo hace mucho menos

Los últimos indicadores disponibles muestran que la actividad de los servicios mantiene una evolución positiva en Asturias.

La cifra de negocios del sector servicios aumentó en mayo un 5,8% interanual. Sin embargo, el personal ocupado en esas mismas actividades solo creció un 1,1%. citeturn389472search2

Esta diferencia refleja que las ventas, la facturación y los precios pueden crecer con bastante más fuerza que el empleo real o que la producción medida en términos de volumen.

También obliga a manejar los datos con cuidado. Un aumento de la facturación no equivale necesariamente a un crecimiento similar de la riqueza generada, especialmente cuando parte de esa subida procede del encarecimiento de los productos y servicios.

El IPC de Asturias se situó en junio en el 2,7% interanual, después de subir siete décimas respecto al mes anterior. citeturn389472search2

Por eso, cuando se analiza el PIB real, la subida de precios debe descontarse. Una empresa puede facturar más euros que el año anterior sin haber producido o vendido una cantidad mucho mayor.

Una economía menos beneficiada por el turismo y el crecimiento demográfico

Una de las posibles explicaciones de la brecha con el conjunto del país se encuentra en la propia estructura económica de Asturias.

Durante los últimos años, buena parte del crecimiento español ha estado impulsado por los servicios, el turismo, el consumo y el aumento de la población activa. Las comunidades que más población reciben suelen contar con una demanda interna más fuerte: más personas consumiendo, buscando vivienda, trabajando y utilizando servicios.

Asturias participa de la recuperación turística y del buen comportamiento de los servicios, pero en menor medida que los grandes destinos del Mediterráneo o las regiones metropolitanas.

Algunas previsiones económicas han señalado precisamente que Asturias, Navarra, La Rioja, Cantabria y el País Vasco podrían crecer menos que la media durante 2026 por su menor dependencia del turismo y de la inmigración como motores inmediatos de actividad. citeturn290910search1

No se trata necesariamente de una debilidad absoluta. Una economía menos dependiente del turismo puede ser también más estable y diversificada. Pero, durante una etapa de fuerte expansión de los servicios y del consumo, esa composición limita la velocidad del crecimiento.

La industria pesa más, pero también es más vulnerable

Asturias conserva un peso industrial superior al de muchas otras comunidades. Ese componente puede impulsar con fuerza el PIB cuando aumentan la producción, las exportaciones y la demanda internacional.

Sin embargo, también expone a la región a problemas que no afectan con la misma intensidad a una economía principalmente turística o de servicios.

La industria asturiana depende en gran medida de los precios energéticos, la actividad siderúrgica, la demanda exterior y las decisiones de inversión de un número relativamente reducido de grandes compañías.

Cuando alguno de esos factores se frena, el impacto sobre la economía regional puede ser considerable.

Las dificultades de la industria electrointensiva, la incertidumbre internacional, la competencia exterior y el elevado coste de la energía condicionan la capacidad de Asturias para convertir su base industrial en un crecimiento sostenido.

Más empleo no siempre significa más productividad

El concepto clave para entender la diferencia es la productividad.

El PIB mide el valor de los bienes y servicios producidos. Si una comunidad aumenta el número de trabajadores, pero el valor generado por cada hora de trabajo apenas avanza, el crecimiento económico puede seguir siendo limitado.

La productividad depende de factores como la inversión empresarial, el tamaño de las compañías, la digitalización, la innovación, la formación, las infraestructuras y la especialización en actividades de mayor valor añadido.

Asturias cuenta con grandes empresas industriales, centros tecnológicos y proyectos vinculados a la energía, los datos, la defensa o la economía digital. Sin embargo, una parte importante de su tejido empresarial sigue formada por pequeñas compañías con menor capacidad para invertir, exportar o incorporar tecnología.

El reto no consiste únicamente en crear más puestos de trabajo, sino en conseguir que esos empleos estén vinculados a actividades capaces de generar más riqueza, mejores salarios y una mayor productividad.

El peso del empleo público

Otro elemento que debe tenerse en cuenta es el peso de las administraciones públicas y de los servicios vinculados al Estado del bienestar.

La sanidad, la educación, los servicios sociales y la Administración generan empleo estable y mantienen el consumo de miles de hogares. Son fundamentales para el funcionamiento de la comunidad y para la cohesión territorial.

No obstante, su capacidad para impulsar directamente la productividad, las exportaciones o la inversión privada es diferente de la que tienen la industria tecnológica, los servicios empresariales avanzados o las compañías exportadoras.

La AIReF calculaba que la remuneración de los empleados públicos representaría alrededor del 8,7% del PIB asturiano en 2026, un peso relevante dentro de la estructura económica regional. citeturn290910search28

Esto no convierte al empleo público en un problema, pero sí ayuda a explicar por qué un aumento de la ocupación puede no traducirse automáticamente en una expansión más intensa del PIB.

Un aviso para los próximos años

El dato del segundo trimestre no permite afirmar que Asturias se encuentre ante una crisis económica.

La región crece, aumenta la afiliación y mantiene indicadores positivos en sectores como los servicios. Pero la comparación territorial revela una pérdida de velocidad que ya se prolonga durante varios trimestres.

Además, algunas previsiones publicadas durante este año sitúan el crecimiento asturiano de 2026 alrededor del 1,9%, por debajo de la media española. citeturn290910search1

El Gobierno central elevó recientemente al 2,6% su previsión de crecimiento para el conjunto de España en 2026. citeturn290910search7

Si esa estimación se cumple y Asturias permanece cerca del 2%, la brecha volvería a ampliarse.

Qué necesita Asturias para dejar la última posición

La salida no pasa únicamente por crear empleo, sino por transformar el modelo productivo.

Asturias necesita atraer más inversión privada, aumentar el tamaño de sus empresas, reforzar las exportaciones, acelerar la digitalización y convertir los grandes proyectos anunciados en actividad económica real.

También deberá aprovechar mejor sectores en los que ya cuenta con ventajas: la industria avanzada, la energía, la logística, la defensa, la economía de los datos, la biotecnología, el turismo de calidad y los servicios tecnológicos.

El mercado laboral asturiano ofrece señales esperanzadoras. Hay más personas afiliadas y el desempleo se encuentra en niveles inferiores a los registrados durante buena parte de las últimas décadas.

Pero el último informe de la AIReF deja una conclusión difícil de ignorar: Asturias está creando empleo, aunque todavía no está consiguiendo transformar esa mejoría en un crecimiento económico comparable al del resto de España.

Una estimación, no el dato definitivo del INE

Las cifras publicadas por la AIReF deben interpretarse como una estimación adelantada.

El organismo calcula el PIB trimestral de cada comunidad mediante su metodología METCAP, después de que el Instituto Nacional de Estadística publique el avance del PIB español. El modelo combina indicadores económicos regionales para distribuir territorialmente el crecimiento nacional. citeturn203431search16

Por tanto, el 2,2% atribuido a Asturias no es todavía el dato definitivo de la Contabilidad Regional de España.

Podrá ser revisado cuando el INE publique información más completa. Pero, mientras tanto, constituye una de las referencias más actualizadas para conocer cómo está evolucionando la economía asturiana.

Y el mensaje que transmite es claro: Asturias avanza, pero continúa haciéndolo desde el último vagón del crecimiento autonómico.

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