El precio medio alcanza los 12,33 euros por metro cuadrado y arrendar una vivienda de 80 metros cuadrados supone cerca de 986 euros al mes
Oviedo, 16 de agosto de 2026. El acceso a la vivienda continúa siendo uno de los principales problemas sociales de Asturias y los últimos datos sobre el mercado del alquiler vuelven a poner el foco en la dificultad que tienen muchas familias y jóvenes para encontrar una vivienda a un precio asequible. Según los datos más recientes del Índice Inmobiliario Fotocasa, el precio del alquiler en el Principado se sitúa actualmente en 12,33 euros por metro cuadrado al mes, lo que significa que una vivienda de aproximadamente 80 metros cuadrados puede alcanzar un alquiler medio cercano a los 986 euros mensuales.
La cifra supone un cambio importante en un mercado que durante muchos años se caracterizó por ofrecer precios considerablemente inferiores a los de otras comunidades autónomas. Asturias continúa estando lejos de los niveles registrados en algunas de las grandes capitales españolas, pero la evolución experimentada durante los últimos años está aumentando la preocupación entre quienes necesitan alquilar.
Para una familia con ingresos medios, asumir un alquiler cercano a los mil euros mensuales representa una parte considerable del presupuesto. La situación resulta todavía más complicada para quienes tienen salarios bajos, contratos temporales o ingresos irregulares.
El problema afecta especialmente a los jóvenes.
La emancipación continúa siendo uno de los grandes desafíos sociales. Muchos jóvenes asturianos tienen dificultades para abandonar el domicilio familiar porque el coste de la vivienda representa una proporción demasiado elevada de sus ingresos.
La situación también afecta a quienes llegan a Asturias buscando trabajo.
El Principado intenta atraer nuevos residentes y combatir la pérdida de población en determinadas zonas, pero disponer de una vivienda adecuada constituye una condición fundamental para que una persona o una familia pueda establecerse de manera permanente.
El mercado tampoco presenta la misma realidad en todo el territorio.
Oviedo, Gijón y otros núcleos urbanos concentran una parte importante de la demanda. La disponibilidad de empleo, los servicios públicos, las universidades y las comunicaciones hacen que estas ciudades sean especialmente atractivas para quienes buscan vivienda.
En las zonas costeras se añade además la presión derivada de la actividad turística.
Durante el verano, la demanda de alojamiento aumenta considerablemente en localidades del litoral asturiano. El crecimiento del turismo ha convertido determinados municipios en lugares especialmente atractivos para propietarios e inversores.
Esta situación genera un debate sobre el equilibrio entre vivienda residencial y alojamiento turístico.
El turismo constituye una fuente importante de ingresos para Asturias, pero las administraciones tienen que garantizar también que los residentes dispongan de viviendas suficientes.
El problema no consiste únicamente en los precios.
La falta de oferta disponible también juega un papel fundamental. Una persona puede estar dispuesta a pagar un determinado alquiler y, sin embargo, encontrar muy pocas viviendas que se ajusten a sus necesidades.
La escasez de oferta aumenta la competencia entre los posibles inquilinos y puede contribuir a mantener los precios elevados.
La vivienda pública aparece en este contexto como una de las principales herramientas para facilitar el acceso a un hogar.
El Principado y los ayuntamientos disponen de diferentes programas destinados a ampliar el parque público, rehabilitar edificios y facilitar alquileres asequibles.
Sin embargo, el desarrollo de nuevas viviendas requiere tiempo.
Desde la planificación hasta la construcción pueden pasar varios años. Por ese motivo, la rehabilitación de edificios existentes y la incorporación al mercado de viviendas actualmente vacías también pueden desempeñar un papel importante.
Asturias cuenta con numerosos edificios antiguos que necesitan actuaciones de mejora.
La rehabilitación puede permitir recuperar viviendas para el mercado residencial y, al mismo tiempo, mejorar la eficiencia energética de los edificios.
Este aspecto adquiere especial importancia ante el aumento de los costes de energía.
Una vivienda con un buen aislamiento puede reducir considerablemente el gasto de sus habitantes.
El problema de la vivienda también está relacionado con el envejecimiento de la población asturiana.
Muchas personas mayores viven solas en viviendas que pueden presentar problemas de accesibilidad. La adaptación de estos hogares permitiría mejorar su calidad de vida y facilitar que continúen viviendo en su entorno habitual.
Al mismo tiempo, algunas viviendas grandes ocupadas por una sola persona podrían, mediante diferentes fórmulas, contribuir a aumentar la disponibilidad residencial.
La política de vivienda deberá tener en cuenta todas estas circunstancias.
No existe una única solución.
Construir viviendas nuevas, rehabilitar edificios, movilizar viviendas vacías, ampliar el parque público, facilitar el alquiler para jóvenes y establecer medidas que permitan compatibilizar turismo y residencia son actuaciones que pueden contribuir a mejorar la situación.
El dato conocido este domingo vuelve a situar la vivienda en el centro de la actualidad asturiana.
El hecho de que un piso de 80 metros cuadrados pueda suponer cerca de 986 euros mensuales demuestra que el problema ya no afecta únicamente a los colectivos con menos recursos.
También empieza a afectar a familias con ingresos medios que hasta hace pocos años podían acceder al mercado del alquiler con mayor facilidad.
El debate continuará durante los próximos meses y previsiblemente ocupará un lugar destacado en la agenda política y social del Principado.
La vivienda es además un elemento fundamental para afrontar otros problemas de Asturias, como el envejecimiento demográfico, la pérdida de población joven y la necesidad de atraer trabajadores.
Sin viviendas asequibles, cualquier política destinada a atraer población puede encontrar importantes dificultades.
Asturias necesita conseguir que sus ciudades sigan siendo habitables y que sus pueblos tengan capacidad para atraer nuevos residentes.
El reto consiste en lograr que el crecimiento del precio de la vivienda no termine convirtiéndose en una barrera para las familias.
Los últimos datos muestran que el mercado del alquiler ha cambiado y que la presión sobre los precios continúa.
Para miles de asturianos, encontrar una vivienda adecuada se ha convertido en una de las principales preocupaciones económicas.
La evolución del alquiler durante los próximos meses será, por tanto, uno de los indicadores que habrá que seguir con atención para conocer la situación real de las familias y de quienes buscan establecerse en el Principado.
