El hombre, de nacionalidad extranjera y habla inglesa, sufrió un traumatismo en un miembro superior y dificultades respiratorias y tuvo que ser evacuado en helicóptero hasta el HUCA
Cabrales, 17 de agosto de 2026. Un montañero de 62 años resultó herido este lunes tras sufrir una caída de aproximadamente 15 metros mientras se encontraba en la canal de Jidiellu, en el concejo de Cabrales, dentro del macizo oriental de los Picos de Europa. El accidente obligó a movilizar al Grupo de Rescate de Bomberos de Asturias, que tuvo que utilizar el helicóptero medicalizado del Servicio de Emergencias del Principado de Asturias para acceder hasta el lugar y evacuar posteriormente al afectado.
El montañero se encontraba a unos 1.600 metros de altitud cuando se produjo el accidente. Según la información facilitada por los servicios de emergencia, el hombre, de nacionalidad extranjera y de habla inglesa, había sufrido una caída y presentaba una lesión en el hombro, además de dificultades para respirar. La situación llevó a activar un dispositivo de rescate que, dadas las características del terreno y la altura a la que se encontraba el afectado, tuvo que desarrollarse por vía aérea.
El aviso llegó al Centro de Coordinación de Emergencias del 112 Asturias a las 8.48 horas. La llamada alertaba de la presencia de un montañero herido en la canal de Jidiellu y señalaba que había sufrido una caída y presentaba problemas en un hombro. Las personas que dieron la voz de alarma indicaron también que el afectado tenía dificultades respiratorias.
Ante la naturaleza del accidente, la Sala del 112 del Servicio de Emergencias del Principado de Asturias activó al Grupo de Rescate de Bomberos de Asturias, que se desplazó hasta la zona a bordo del helicóptero medicalizado. El aviso fue comunicado igualmente al Servicio de Atención Médica Urgente, con el objetivo de coordinar la asistencia sanitaria necesaria.
La intervención presentaba dificultades añadidas por la ubicación del accidente. La canal de Jidiellu se encuentra en una zona de montaña caracterizada por fuertes pendientes, desniveles y un terreno que puede complicar considerablemente los desplazamientos terrestres. En este tipo de situaciones, la utilización del helicóptero permite reducir los tiempos de acceso y facilita la evacuación de personas heridas desde lugares en los que una ambulancia no podría llegar directamente.
Una vez localizado el montañero, la médica-rescatadora que formaba parte del equipo de Bomberos de Asturias procedió a atenderlo en el propio lugar del accidente. La primera valoración médica determinó que presentaba un traumatismo en un miembro superior. La lesión quedaba pendiente de una evaluación más completa en el hospital, donde podrían realizarse las pruebas necesarias para conocer con mayor precisión su alcance.
La dificultad para respirar fue otro de los factores que hicieron necesario actuar con rapidez.
Después de recibir asistencia en la montaña, los efectivos de rescate prepararon la evacuación. Debido a las características del terreno, el herido no podía ser trasladado simplemente hasta un punto accesible por carretera. Fue necesario realizar una operación de grúa desde el helicóptero, una maniobra que permite izar a una persona desde una zona de difícil acceso y trasladarla directamente a la aeronave.
A las 10.49 horas, el equipo de rescate comunicó que iba a proceder al izado del montañero. La operación se realizó junto a la médica-rescatadora, que acompañó al afectado durante la evacuación para garantizar que pudiera recibir asistencia durante el traslado.
Una vez completada la maniobra, el helicóptero emprendió el traslado hacia Oviedo. El destino fue el Hospital Universitario Central de Asturias, donde el montañero quedó a disposición de los profesionales sanitarios para continuar con la valoración y el tratamiento de las lesiones sufridas.
El operativo regresó posteriormente a su base en La Morgal una vez finalizada la intervención.
El accidente vuelve a poner de relieve las dificultades y los riesgos asociados a las actividades de montaña, especialmente en zonas de gran desnivel como los Picos de Europa. Durante los meses de verano, estas áreas reciben un elevado número de senderistas, excursionistas y montañeros que aprovechan las buenas condiciones meteorológicas para realizar rutas.
Los Picos de Europa constituyen uno de los principales atractivos naturales de Asturias y son uno de los espacios de montaña más visitados del norte de España. La belleza de sus paisajes y la variedad de sus rutas atraen cada temporada a numerosos aficionados a la montaña. Sin embargo, las condiciones aparentemente favorables del verano no eliminan los riesgos.
Las rutas de montaña pueden presentar tramos especialmente complicados, con pendientes pronunciadas, terreno irregular y zonas en las que una pérdida de equilibrio puede provocar una caída de varios metros. La preparación previa resulta fundamental para reducir las posibilidades de sufrir un accidente.
Los especialistas en montaña recomiendan adaptar siempre la ruta a la experiencia y a la condición física de cada persona. También es importante consultar la previsión meteorológica antes de iniciar la actividad, llevar agua suficiente y disponer del material adecuado.
La planificación adquiere todavía mayor importancia cuando se trata de recorridos de alta montaña.
En zonas como los Picos de Europa, las condiciones pueden cambiar rápidamente. La niebla puede reducir considerablemente la visibilidad y dificultar la orientación, mientras que la lluvia puede convertir determinados tramos en superficies resbaladizas. Incluso en jornadas de buen tiempo, las diferencias de temperatura entre los valles y las zonas de mayor altitud pueden ser importantes.
Otro aspecto fundamental es comunicar a familiares o acompañantes la ruta que se pretende realizar. En caso de accidente o desaparición, disponer de información sobre el recorrido previsto puede facilitar considerablemente el trabajo de los equipos de emergencia.
El rescate realizado este lunes demuestra además la importancia de contar con medios especializados para intervenir en lugares de difícil acceso. La actuación conjunta del 112 Asturias, Bomberos de Asturias, el equipo médico y el helicóptero medicalizado permitió localizar al herido, prestarle asistencia y trasladarlo al hospital en un periodo relativamente corto pese a encontrarse a 1.600 metros de altitud.
Los rescates de montaña requieren una preparación específica y una coordinación permanente. Cada intervención presenta unas circunstancias diferentes y los equipos deben valorar cuestiones como la meteorología, la orografía, la situación del herido y las posibilidades de acceso.
En este caso, la operación de grúa permitió superar las dificultades del terreno y evacuar al montañero directamente desde la zona en la que se encontraba.
Por el momento, la primera valoración sanitaria apunta a un traumatismo en un miembro superior, aunque la gravedad definitiva de las lesiones debía determinarse después de las pruebas médicas correspondientes. El traslado al HUCA permitió que el afectado continuara recibiendo atención especializada.
El accidente se suma a otros incidentes registrados durante este verano en las montañas asturianas, una circunstancia que recuerda la necesidad de extremar las precauciones durante las actividades al aire libre.
La montaña ofrece algunas de las experiencias naturales más atractivas de Asturias, pero también exige respeto y preparación. La dificultad de determinadas rutas no siempre resulta evidente para quienes no conocen el terreno, y una pequeña caída puede convertirse en un accidente de consideración.
La recomendación de los servicios de emergencia es clara: planificar las rutas, evitar asumir riesgos innecesarios, llevar equipamiento adecuado y avisar ante cualquier situación que pueda poner en peligro la integridad de los excursionistas.
El rescate de este lunes terminó con el traslado del montañero al hospital, después de una intervención que requirió la utilización de medios aéreos y una compleja operación de grúa. Ahora serán los profesionales sanitarios quienes determinen la evolución de las lesiones sufridas por el hombre.
El suceso vuelve a recordar que detrás de cada rescate en los Picos de Europa existe un importante dispositivo humano y técnico preparado para actuar cuando una jornada de montaña se convierte inesperadamente en una emergencia.
