Anne Carson, la mujer que convirtió los mitos griegos en literatura revolucionaria, gana el Nobel seis años después de conquistar Asturias

Anne Carson, la mujer que convirtió los mitos griegos en literatura revolucionaria, gana el Nobel seis años después de conquistar Asturias

La escritora canadiense, de 76 años, recibe el Premio Nobel de Literatura 2026 por una obra que rompe las fronteras entre poesía, novela, ensayo y teatro. Profesora de lenguas clásicas, traductora de Safo y autora de libros tan singulares como Autobiografía de rojo y Nox, ha dedicado su vida a demostrar que las pasiones de los antiguos griegos siguen siendo las nuestras. La Fundación Princesa de Asturias reconoció su talento en 2020, cuando ya era una de las voces más originales de la literatura contemporánea. Su consagración en Estocolmo vuelve a situar a Oviedo en la historia de los grandes premios literarios internacionales.

Una mujer capaz de transformar un mito de la antigua Grecia en una historia de amor contemporánea, de escribir un libro sobre su hermano muerto con la forma de una caja de recuerdos y de convertir un ensayo sobre el matrimonio en veintinueve tangos acaba de conquistar el premio literario más importante del mundo.

Se llama Anne Carson, nació en Toronto hace 76 años y este jueves, 8 de octubre, ha sido distinguida con el Premio Nobel de Literatura 2026.

La Academia Sueca ha reconocido la singularidad de una trayectoria caracterizada por su audacia creativa y su capacidad para dialogar con la tradición clásica mientras inventa nuevas formas de expresión literaria. Se trata de una autora que no acepta las fronteras convencionales de los géneros: sus libros pueden comenzar como una investigación filológica, transformarse en una novela en verso y terminar convertidos en una reflexión sobre la memoria, el deseo o la pérdida.

La noticia tiene una resonancia especial en Asturias. El 18 de junio de 2020, seis años antes del Nobel, el jurado del Premio Princesa de Asturias de las Letras había reconocido precisamente esa originalidad. La Fundación ha celebrado hoy la concesión del galardón internacional, recordando que su trayectoria ya había recibido el respaldo de los premios asturianos.

Pero ¿quién es realmente Anne Carson? ¿Qué tiene su literatura para despertar tanta admiración? Y, sobre todo, ¿cómo ha conseguido que los personajes de Homero, Safo o Sófocles continúen hablando de los problemas y sentimientos de nuestro tiempo?

La adolescente que descubrió a Safo y cambió su destino

La historia literaria de Carson comienza con una escena aparentemente insignificante.

Siendo adolescente, encontró en una librería una edición bilingüe de los poemas de Safo, la escritora griega que vivió entre los siglos VII y VI antes de Cristo.

Una página mostraba la traducción inglesa. La otra, unos caracteres griegos que Anne no podía comprender.

Aquella escritura desconocida la fascinó.

La propia autora ha explicado que la belleza visual de aquel idioma, que entonces le resultaba indescifrable, despertó una curiosidad que acabaría orientando toda su vida.

Comenzó a estudiar griego antiguo y descubrió un universo literario en el que encontró preguntas que siguen acompañándonos miles de años después: ¿qué significa amar?, ¿por qué deseamos aquello que no podemos poseer?, ¿cómo soportamos una pérdida?, ¿qué relación existe entre la belleza y el dolor?

Carson no se acercó a los clásicos como quien visita un museo. Los convirtió en interlocutores vivos.

Esa relación con la Antigüedad terminaría siendo la característica más reconocible de su escritura.

Una estudiante poco convencional que abandonó dos veces la universidad

Su trayectoria académica tampoco fue precisamente rectilínea.

Nacida el 21 de junio de 1950, Carson comenzó sus estudios en la Universidad de Toronto, pero abandonó la institución en dos ocasiones.

Entre sus motivos figuraban las exigencias de determinados programas académicos, incluida la obligación de estudiar a John Milton, uno de los grandes nombres de la literatura inglesa.

Durante un tiempo trabajó en artes gráficas, una experiencia que, vista desde su obra posterior, resulta especialmente reveladora.

Porque Carson no solo escribe libros: también piensa en su forma física, en la disposición de las palabras, en los silencios que separan los fragmentos y en el significado de los espacios en blanco.

Finalmente completó su formación y obtuvo el doctorado en 1986 con una investigación sobre Safo.

Su carrera como profesora de lenguas y literatura clásicas la llevó a distintas universidades norteamericanas, entre ellas Princeton, McGill y Míchigan.

Durante décadas ha mantenido una doble identidad: investigadora rigurosa del mundo antiguo y escritora experimental dispuesta a cuestionar todas las convenciones literarias.

El secreto de su literatura: contar historias modernas con personajes de hace 2.500 años

Hay escritores que buscan argumentos en la actualidad y otros que se sumergen en el pasado.

Carson ha conseguido hacer ambas cosas simultáneamente.

Sus obras recuperan personajes y situaciones de la literatura griega para explorar sentimientos contemporáneos.

El deseo, los celos, el fracaso amoroso, la soledad, la identidad y la muerte aparecen constantemente en sus textos, pero casi nunca desde una perspectiva convencional.

En ocasiones escribe poesía. Otras veces utiliza diálogos, fragmentos ensayísticos, traducciones, imágenes o estructuras teatrales.

Para Carson, traducir a un poeta antiguo no significa simplemente trasladar sus palabras a otro idioma: significa encontrar una nueva manera de escuchar lo que todavía tiene que decirnos.

Esa libertad creadora ha convertido sus libros en obras difíciles de clasificar.

Y también explica por qué resulta tan complicado resumir su literatura sin perder parte de lo que la hace excepcional.

Autobiografía de rojo: cuando un monstruo griego aprende a enamorarse

Si hubiera que recomendar un solo libro para descubrir a Anne Carson, probablemente sería Autobiografía de rojo.

Publicado en 1998, es una de sus obras más conocidas y un ejemplo perfecto de su imaginación literaria.

La autora recupera a Gerión, un personaje monstruoso de la mitología griega relacionado con los trabajos de Hércules, y lo convierte en un adolescente sensible, solitario y enamorado.

El protagonista tiene alas rojas y vive en un mundo que combina elementos fantásticos con escenarios reconocibles de la vida moderna.

La relación amorosa entre Gerión y Heracles sirve para explorar la fragilidad emocional, la sexualidad y el descubrimiento de uno mismo.

Todo ello está escrito en verso, pero se lee también como una narración.

Carson convierte al monstruo de la mitología en alguien profundamente humano y utiliza una historia antigua para hablar de la dificultad contemporánea de amar.

La obra contribuyó decisivamente a consolidar su prestigio internacional.

Nox: el libro que parece una caja de recuerdos de su hermano muerto

Hay otra obra que permite comprender el lado más íntimo de Carson.

Se titula Nox, que significa «noche» en latín, y nació de la muerte de su hermano Michael.

La escritora había mantenido una relación intermitente con él durante años. Su fallecimiento la llevó a construir una obra que no se parece a un libro convencional.

Nox se presenta como un objeto desplegable que incorpora reproducciones de fotografías, cartas, anotaciones, documentos familiares y fragmentos de escritura.

En su interior, Carson trabaja también con un poema de Catulo dedicado a su propio hermano muerto.

Dos pérdidas separadas por más de dos mil años quedan así relacionadas.

No es simplemente un homenaje familiar. Es una exploración de la imposibilidad de conocer por completo a quienes amamos y de la dificultad de reconstruir una vida cuando solo quedan recuerdos dispersos.

Pocos libros expresan de una manera tan física la sensación de intentar conservar lo que el tiempo se ha llevado.

Una autora capaz de convertir un matrimonio en veintinueve tangos

La experimentación de Carson no se limita a los mitos.

En 2001 publicó La belleza del marido, una obra subtitulada Un ensayo narrativo en 29 tangos.

El libro aborda el amor, la infidelidad, el deseo y la ruptura matrimonial mediante una estructura que combina narración, poesía y reflexiones sobre la belleza.

El tango funciona como una referencia emocional: una danza en la que dos personas se acercan y se alejan, se necesitan y se enfrentan.

Con esta obra, Carson se convirtió en la primera mujer que ganó el prestigioso Premio T. S. Eliot de poesía.

Su prestigio continuó creciendo con libros como Hombres en sus horas libres, Decreación, Antigonick y Float, además de sus traducciones de autores clásicos.

En Si no, el invierno, por ejemplo, reunió fragmentos de la poesía de Safo respetando las interrupciones y los vacíos de los textos conservados.

Lo que falta también forma parte de la lectura.

En lugar de reconstruir artificialmente lo perdido, Carson permite que el lector perciba la ausencia.

Esta manera de escribir ha influido en generaciones de autores interesados en experimentar con los límites del lenguaje y las formas literarias.

El Nobel reconoce una obra que se resiste a cualquier etiqueta

La concesión del Premio Nobel reconoce la originalidad y audacia de una trayectoria que combina erudición y libertad artística.

No es una elección que responda al éxito comercial ni a la popularidad de una saga de novelas.

Carson pertenece a esa categoría de escritores cuya influencia literaria resulta mucho más amplia que su presencia en las listas de superventas.

Su obra exige curiosidad y, a menudo, disposición para aceptar que un libro no tiene por qué seguir un argumento tradicional.

Pero esa exigencia no significa que sus textos carezcan de emoción.

Al contrario: detrás de su aparente complejidad intelectual aparecen algunas de las experiencias humanas más universales: enamorarse, perder a alguien, sentirse diferente, recordar la infancia o intentar comprender la muerte.

La escritora se encontraba en Islandia cuando recibió la noticia del Nobel, una distinción que lleva aparejada una dotación de doce millones de coronas suecas.

También ha adquirido la ciudadanía islandesa, lo que añade otra dimensión a la biografía de una autora canadiense cuya vida intelectual ha trascendido numerosas fronteras.

Asturias la reconoció cuando todavía era una autora desconocida para muchos lectores

El Premio Princesa de Asturias de las Letras concedido a Carson en 2020 adquiere ahora un significado especial.

Aquel jurado reconoció su capacidad para relacionar las grandes tradiciones del mundo clásico con las preocupaciones contemporáneas.

La Fundación subrayó entonces la intensidad intelectual de sus textos y su manera de reivindicar las Humanidades como instrumento para comprender nuestro tiempo.

La decisión no estuvo marcada por la popularidad de la escritora entre el gran público español, sino por el reconocimiento internacional que ya había alcanzado entre críticos, especialistas y lectores de poesía.

El Nobel confirma ahora la relevancia de aquella elección.

No significa que los premios asturianos hayan descubierto a una autora ignorada internacionalmente —Carson ya había recibido importantes distinciones—, pero sí que Oviedo la incorporó a su historia de galardonados seis años antes de su consagración con el Nobel.

El vínculo permite recordar también la importancia que han adquirido los Premios Princesa de Asturias como escaparate internacional de trayectorias literarias, científicas, artísticas y sociales.

De Toronto a Estocolmo, pasando por Oviedo

La trayectoria de Anne Carson resulta singular incluso entre los grandes nombres de la literatura contemporánea.

Ha pasado buena parte de su vida estudiando lenguas muertas para demostrar que las historias antiguas continúan vivas.

Ha combinado la docencia universitaria con una escritura difícil de encasillar.

Ha transformado mitos griegos en novelas amorosas, poemas latinos en reflexiones sobre el duelo y experiencias personales en libros que rompen todas las convenciones editoriales.

Ha recibido premios como el T. S. Eliot, el Griffin Poetry Prize y el Princesa de Asturias de las Letras, además de prestigiosas becas Guggenheim y MacArthur.

Y ahora suma el Nobel de Literatura, cuya ceremonia de entrega se celebrará en Estocolmo el próximo diciembre.

A sus 76 años, no necesita demostrar que la poesía puede convivir con el ensayo, el teatro, la filosofía o la traducción. Toda su obra constituye una demostración de ello.

El reconocimiento de la Academia Sueca consagra a una autora que ha pasado décadas haciendo una pregunta aparentemente sencilla: ¿por qué deberíamos seguir escribiendo los libros de la misma manera que siempre?

Quizá lo más extraordinario de Carson sea que nunca ha aceptado una respuesta convencional.

Y tal vez por eso, seis años después de que Asturias reconociera su talento, el Nobel ha acabado premiando a una mujer que lleva toda una vida demostrando que la literatura todavía puede inventar formas nuevas de contar lo que sentimos.

Porque, en el fondo, Anne Carson ha conseguido algo que parece imposible: hacer que los antiguos griegos sigan hablando de nosotros como si hubieran escrito sus poemas esta misma mañana.

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