Barbón reivindica el voto exterior en Buenos Aires a 53 días de las generales y con 2027 ya en el horizonte

Barbón reivindica el voto exterior en Buenos Aires a 53 días de las generales y con 2027 ya en el horizonte

El presidente utiliza la apertura del V Congreso Mundial de Asturianía para defender la Ley de Nietos, reclamar que todos los españoles del exterior puedan votar y prometer una Asturias «con las puertas abiertas». El discurso es institucional, pero llega solo dos días después de la convocatoria electoral y tras confirmar que optará a un tercer mandato

Adrián Barbón ha viajado a Buenos Aires para hablar de emigración, identidad asturiana, retorno y futuro.

Pero este miércoles ha hablado también de algo inevitablemente político:

de votos.

El presidente del Principado ha aprovechado la inauguración del V Congreso Mundial de Asturianía, el primero que se celebra fuera de España, para defender expresamente que todas las personas que hayan adquirido la nacionalidad española puedan ejercer plenamente sus derechos políticos.

«Soy partidario de que todas las personas con nacionalidad española puedan votar», ha afirmado ante representantes de la diáspora reunidos en la capital argentina.

La declaración tendría ya interés político en cualquier momento.

Pero el calendario la convierte en algo más.

España acaba de entrar oficialmente en periodo electoral. Pedro Sánchez anunció el lunes 5 de octubre la convocatoria de elecciones generales para el 29 de noviembre y el decreto de disolución de Congreso y Senado entró en vigor al día siguiente. La campaña oficial no comenzará hasta el 13 de noviembre, pero el país se encuentra ya inmerso en plena precampaña. 

Y Barbón tampoco habla únicamente como presidente autonómico.

Es secretario general de la FSA-PSOE y confirmó el pasado 12 de septiembre su intención de volver a encabezar al socialismo asturiano en las elecciones autonómicas de 2027 para intentar conseguir un tercer mandato al frente del Principado. 

Todo ello proporciona al discurso de Buenos Aires una dimensión política que la nota oficial del Gobierno autonómico prácticamente no menciona.

Argentina no es un escenario cualquiera

Tampoco lo es el país elegido.

Argentina alberga la mayor comunidad asturiana del exterior y cuenta con catorce centros asturianos, la red más extensa fuera de España.

El propio Gobierno del Principado ha manejado durante este año cifras que sitúan en decenas de miles a las personas vinculadas a Asturias residentes en Argentina.

Es, por tanto, uno de los lugares del mundo donde cualquier mensaje político dirigido a los españoles residentes en el extranjero alcanza una audiencia especialmente significativa.

Barbón lo sabe.

Y su discurso ha colocado precisamente los derechos políticos en uno de sus puntos centrales.

«Todas las personas con nacionalidad española puedan votar»

El presidente ha defendido sin ambigüedades que quienes posean la nacionalidad española puedan ejercer el derecho de sufragio.

Lo ha relacionado directamente con la conocida como Ley de Nietos, incluida en la Ley de Memoria Democrática, que ha permitido adquirir la nacionalidad española a numerosos descendientes de emigrantes y exiliados.

Para Barbón, se trata de una cuestión de reparación histórica.

Ha vinculado expresamente su posición con quienes tuvieron que abandonar España como consecuencia de la dictadura franquista y ha defendido que el reconocimiento de la nacionalidad debe ir acompañado del ejercicio efectivo de los derechos ciudadanos.

Ese planteamiento tiene un respaldo jurídico evidente: adquirir la nacionalidad española significa adquirir los derechos y deberes que corresponden a cualquier ciudadano español, incluido el derecho de sufragio cuando se cumplen los requisitos censales correspondientes.

Pero también posee una inevitable consecuencia electoral.

Los nuevos españoles son también potenciales nuevos electores.

Más de 1,2 millones de solicitudes

La dimensión de la Ley de Nietos es considerablemente mayor de lo que podría parecer desde Asturias.

Según los datos del Ministerio de Asuntos Exteriores, hasta el 31 de mayo de 2026 las oficinas consulares españolas habían recibido 1.225.188 solicitudes vinculadas a este procedimiento.

A esa fecha se habían aprobado 571.761 expedientes y realizado 333.696 inscripciones consulares.

Argentina ha tenido un protagonismo extraordinario desde el comienzo.

En los primeros años de aplicación de la ley, los cinco consulados generales españoles existentes en el país concentraban aproximadamente el 40% de las solicitudes registradas entonces en la red consular. 

El volumen ayuda a comprender por qué hablar de nacionalidad y derecho al voto en Buenos Aires posee una relevancia política adicional.

Pero la Ley de Nietos ya no admite nuevas solicitudes

Existe, no obstante, una precisión importante.

El plazo para presentar nuevas solicitudes al amparo de la Ley de Memoria Democrática terminó el 22 de octubre de 2025.

Desde entonces no pueden iniciarse nuevos procedimientos por esta vía.

Lo que continúa es la gigantesca tarea consular de tramitar las solicitudes que se presentaron dentro de plazo.

En Buenos Aires siguen existiendo miles de expedientes y citas pendientes, hasta el punto de que el Consulado mantiene todavía calendarios de habilitación para solicitantes que iniciaron sus trámites años atrás. 

Por eso, cuando Barbón reclama ahora culminar los reconocimientos de nacionalidad, no está anunciando una nueva apertura de la Ley de Nietos.

Está defendiendo que se resuelva el atasco existente.

De la nostalgia a la política

El presidente ha utilizado además una idea que está convirtiéndose en uno de los ejes de su discurso sobre la emigración.

La diáspora, sostiene, no debe contemplarse únicamente como un recuerdo sentimental de quienes abandonaron Asturias.

«La Asturias exterior no es memoria de un ayer, sino parte activa, protagonista del presente y del futuro de nuestra tierra», ha proclamado.

Y ha pedido superar la división entre quienes viven dentro y fuera del Principado.

«Si aspiramos a que las personas emigrantes contribuyan al futuro del Principado, hagámosles partícipes de nuestro porvenir».

La frase contiene precisamente el cambio que Barbón quiere introducir.

Ya no se trata únicamente de mantener casas de Asturias, organizar encuentros culturales o conservar tradiciones.

Se trata de incorporar a la diáspora a las decisiones económicas, sociales y también políticas de la comunidad.

«Asturias abraza, no excluye»

El discurso ha estado construido alrededor de mensajes muy reconocibles políticamente.

«Asturias abraza, no excluye».

«Las puertas de Asturias están y estarán siempre abiertas de par en par para el retorno».

«Más que guardianes del pasado, sois y debéis ser constructores del futuro».

Son mensajes perfectamente compatibles con un congreso institucional dedicado a la emigración.

Pero también poseen todos los ingredientes de una narrativa política: pertenencia, derechos, reparación histórica, retorno, inclusión y participación.

Y llegan en un momento particularmente sensible.

Dos elecciones ya están en el horizonte

La primera está a la vuelta de la esquina.

España votará el 29 de noviembre.

Desde el martes las Cortes Generales están disueltas y el calendario electoral se encuentra oficialmente en marcha.

La segunda cita afecta directamente a Barbón.

Las elecciones asturianas deberán celebrarse, salvo circunstancias excepcionales, el cuarto domingo de mayo de 2027, tal y como establece el Estatuto de Autonomía y la legislación electoral asturiana. 

Barbón ya ha anunciado que quiere volver a presentarse.

Por tanto, cualquier discurso sobre participación política de los asturianos residentes en el extranjero adquiere también una lectura autonómica.

Los asturianos del exterior también tienen derechos políticos en el Principado

No es únicamente una reivindicación retórica.

El propio Estatuto de Autonomía establece que los ciudadanos españoles residentes en el extranjero que hayan tenido su última vecindad administrativa en Asturias pueden disfrutar de los derechos políticos reconocidos por el Estatuto cuando cumplan las correspondientes condiciones.

Y contempla también esa posibilidad para sus descendientes inscritos como españoles cuando así lo soliciten en los términos fijados por la legislación estatal. 

Por tanto, parte de esa nueva ciudadanía española vinculada a la emigración puede incorporarse también al censo electoral exterior relacionado con Asturias.

La conexión entre emigración y política ya no es teórica.

No solo el PSOE mira hacia la diáspora

Sería injusto, sin embargo, presentar la visita como si únicamente Barbón hubiera descubierto de repente el interés electoral de los asturianos que viven fuera.

El presidente del PP de Asturias, Álvaro Queipo, también ha viajado estos días a Sudamérica.

Su agenda incluye Chile y Argentina, encuentros con colectivos de emigrantes y su participación precisamente en el mismo V Congreso Mundial de Asturianía de Buenos Aires. 

La atención sobre la Asturias exterior es, por tanto, transversal.

Y probablemente aumentará a medida que se acerquen las urnas.

Un viaje institucional que inevitablemente entra en terreno político

El viaje de Barbón estaba programado antes de que Pedro Sánchez decidiera adelantar las elecciones.

El propio presidente asturiano había anunciado ya en julio que acudiría en octubre a Argentina para participar en el Congreso Mundial de Asturianía. 

Ese dato es importante.

Impide presentar rigurosamente el desplazamiento como un viaje organizado a raíz de la convocatoria electoral.

No lo fue.

Pero el contexto ha cambiado mientras Barbón estaba en Sudamérica.

El presidente salió de Asturias para realizar un viaje institucional.

Y durante ese viaje España ha entrado oficialmente en elecciones.

Por eso un discurso pronunciado ante miles de potenciales ciudadanos y electores españoles, defendiendo la nacionalidad, el derecho al voto y la participación política de la diáspora, adquiere inevitablemente otra lectura.

No hace falta llamarlo mitin.

No lo es.

Pero tampoco tiene sentido ignorar que, a 53 días de unas elecciones generales y con Barbón ya mirando a las autonómicas de 2027, cada palabra sobre ciudadanía y voto tiene un significado político que va bastante más allá de la nostalgia de la emigración.

De los centros asturianos a las urnas

Durante décadas, la relación institucional con la emigración se construyó fundamentalmente alrededor de la cultura.

Gaitas.

Folclore.

Casas regionales.

Encuentros.

Memoria familiar.

Barbón propone ahora explícitamente otra cosa.

Que esa Asturias exterior participe en la economía, en la sociedad y también en la política del Principado.

El planteamiento puede defenderse como una ampliación lógica de derechos para ciudadanos españoles residentes fuera.

Sus adversarios podrán interpretar el momento elegido y el contenido como una aproximación a un electorado especialmente sensible a cuestiones como la Ley de Nietos, la memoria democrática y las políticas de retorno.

Ambas lecturas formarán parte previsiblemente del debate de los próximos meses.

Porque el V Congreso Mundial de Asturianía ha comenzado hablando de emigración.

Pero, con las elecciones generales recién convocadas y las asturianas aproximándose, Buenos Aires también se ha convertido durante unas horas en escenario de la política española y asturiana.

Dejar un comentario

captcha