El Parque Nacional permite de nuevo completar el recorrido entre Poncebos y Caín después de inspeccionar la zona. La apertura no significa que haya desaparecido el peligro: las autoridades recuerdan que la caída de piedras es un riesgo natural imposible de eliminar por completo
La Ruta del Cares vuelve a estar abierta. El Parque Nacional de los Picos de Europa ha levantado el cierre preventivo decretado el pasado viernes después de que los técnicos localizaran el punto exacto del que se desprendió el bloque de piedra que acabó alcanzando a dos senderistas.
La inspección ha permitido comprobar que la zona de origen no presenta, aparentemente, otros elementos que puedan desprenderse a corto plazo. Con esa valoración, la dirección del Parque ha autorizado la reapertura del itinerario completo entre Poncebos, en Cabrales, y Caín de Valdeón, en la provincia de León.
La palabra decisiva es «aparentemente». La reapertura permite volver a transitar por la senda, pero no equivale a una declaración de seguridad absoluta. El Cares discurre por un macizo calizo sometido de manera permanente a procesos naturales que pueden fragmentar y movilizar las rocas.
Dos mujeres heridas graves y un rescate condicionado por la niebla
El accidente ocurrió el viernes 31 de julio, a unos seis kilómetros de Caín, dentro del concejo de Cabrales. Dos mujeres, de 19 y 53 años, fueron alcanzadas por la caída de piedras mientras realizaban el recorrido.
El aviso llegó al Centro de Coordinación de Emergencias del 112 Asturias a las 10.41 horas. Inicialmente se informó de tres posibles afectados, aunque los equipos de rescate confirmaron posteriormente que las heridas eran dos personas. Ambas fueron evacuadas al Hospital Universitario Central de Asturias, en Oviedo, con pronóstico grave a la espera de nuevas pruebas y valoraciones médicas.
La meteorología complicó considerablemente la operación. El 112 Asturias solicitó apoyo aéreo a Castilla y León y Cantabria, pero ninguna de las aeronaves de las comunidades vecinas pudo acceder a la zona. Finalmente, el Grupo de Rescate de Bomberos de Asturias realizó las evacuaciones con el helicóptero medicalizado del Servicio de Emergencias del Principado.
Tras el accidente, el Parque Nacional ordenó el cierre total y preventivo de la Ruta del Cares mientras los técnicos inspeccionaban la pared y trataban de determinar el origen de la caída.
Por qué puede volver a caer una piedra aunque la ruta esté abierta
El Parque Nacional explica que los Picos de Europa constituyen un gran macizo calizo de formación kárstica. El agua se introduce en las fisuras, las raíces de las plantas presionan la roca y los cambios de temperatura favorecen la llamada gelifracción: el agua se congela, aumenta de volumen y va rompiendo progresivamente la piedra.
A estos procesos se suman el viento, las lluvias intensas y el movimiento de animales domésticos o salvajes por las laderas superiores. Una cabra, un rebeco o una res pueden desplazar un fragmento que termine cayendo desde una altura considerable.
Por eso, aunque se haya revisado el lugar concreto del accidente, resulta imposible inspeccionar o estabilizar todos los paredones que se levantan sobre el sendero. Algunos superan ampliamente los mil metros y generan de forma continua fragmentos de distintos tamaños. El peligro suele aumentar durante los episodios de lluvia o viento y en los días inmediatamente posteriores.
La decisión de recorrer la senda corresponde, por tanto, a cada visitante. La apertura administrativa confirma que no se aprecia un peligro inmediato en el punto inspeccionado, pero no elimina los riesgos propios de una ruta de montaña expuesta.
Once kilómetros de recorrido y veintidós si se regresa andando
El tramo habitual de la Ruta del Cares conecta Poncebos y Caín a lo largo de aproximadamente once kilómetros. Quienes regresen caminando hasta el punto de partida deberán completar algo más de 22 kilómetros, con un desnivel acumulado superior a 800 metros y una duración que normalmente supera las cinco horas.
Aunque gran parte del itinerario presenta un desnivel moderado, el camino está excavado directamente en la roca, tiene en algunos puntos una anchura aproximada de metro y medio y discurre junto a precipicios sin protección lateral. Los primeros kilómetros desde Poncebos concentran la subida más exigente.
No es una ruta técnicamente complicada, pero tampoco un paseo urbano con montañas bonitas alrededor. Exige una condición física razonable, calzado apropiado, protección solar, comida, agua suficiente y atención constante.
Agua: no conviene depender de las fuentes del recorrido
Uno de los errores más frecuentes es iniciar la marcha con poca agua confiando en abastecerse durante el trayecto. El Parque Nacional advierte de que solamente existen puntos de agua en Culiembro, en la vertiente asturiana, y en el entorno del Puente Bolín, ya cerca de Caín.
El caudal de Culiembro puede llegar a desaparecer y el agua de las fuentes situadas fuera de los pueblos está considerada «sanitariamente no controlada». Esto no significa necesariamente que no sea potable, pero no existe un análisis periódico que permita garantizar su consumo con seguridad. El riesgo puede aumentar en verano, especialmente en las zonas bajas donde se concentra el ganado.
La recomendación práctica es clara: llevar desde el inicio suficiente agua embotellada para toda la jornada y no beber directamente del canal ni del río.
Cómo acceder desde Poncebos y dónde dejar el coche
Durante el verano está activo el plan especial de transporte público para reducir las aglomeraciones en Poncebos. Los autobuses parten de Arenas de Cabrales y llegan hasta el comienzo de la Ruta del Cares, con servicios aproximadamente cada hora entre las 8.00 y las 13.00 y entre las 17.00 y las 19.00 horas.
En Arenas hay tres zonas de aparcamiento habilitadas para los usuarios de los autobuses. También está disponible el aparcamiento de Ovar, situado a unos 1,2 kilómetros de Poncebos y con alrededor de 146 plazas, aunque su capacidad es limitada y no garantiza encontrar sitio.
El estacionamiento próximo al funicular de Bulnes está reservado para residentes y para las maniobras y el embarque de los autobuses. El Principado recomienda adquirir los billetes con antelación y no intentar aparcar fuera de las zonas autorizadas. El plan especial permanecerá operativo hasta el 12 de octubre.
Además, hasta el 23 de agosto funciona un servicio de transporte desde Cangas de Onís hacia Poncebos y Caín, con conexiones de regreso. Esta alternativa permite completar la Ruta del Cares en un solo sentido sin necesidad de caminar otros once kilómetros para regresar al punto de partida.
Prudencia en los pasos estrechos
El Parque Nacional pide recorrer la senda sin correr y prestar especial atención al borde, a los desniveles del firme y a los cruces con otros grupos. Cuando dos personas se encuentren en un tramo estrecho y exista alguna duda, la recomendación es detenerse y facilitar el paso con tranquilidad.
Los niños deben caminar por el lado interior del sendero y siempre bajo la supervisión directa de una persona adulta. Turismo Asturias aconseja que sean mayores de doce años y, en caso de llevar menores de esa edad, que permanezcan cogidos de la mano.
Las bicicletas están prohibidas. Los perros deben permanecer sujetos durante todo el recorrido y no se permiten las correas extensibles. También conviene extremar la precaución al hacer fotografías: una imagen espectacular no compensa acercarse innecesariamente al precipicio.
Ruta abierta, pero montaña al fin y al cabo
La reapertura devuelve la normalidad a uno de los itinerarios más conocidos de los Picos de Europa y permite completar de nuevo el trayecto entre Asturias y León. Sin embargo, el accidente del viernes deja una advertencia que no debe diluirse con la apertura.
Los técnicos pueden revisar el lugar del desprendimiento, retirar materiales inestables y cerrar la senda cuando detectan un peligro concreto. Lo que no pueden hacer es convertir un desfiladero calizo de alta montaña en un espacio sin riesgos.
Antes de salir, resulta imprescindible consultar los avisos más recientes del Parque Nacional, revisar la previsión meteorológica y valorar honestamente la preparación física del grupo. La Ruta del Cares está abierta. La prudencia también debería estarlo.
