«Nuestros pueblos, nuestra historia» culmina su viaje por el pasado de Asturias con un sexto y último capítulo

«Nuestros pueblos, nuestra historia» culmina su viaje por el pasado de Asturias con un sexto y último capítulo

La serie documental de Asturias Mundial ha recorrido, a través de cinco entregas, miles de años de historia: desde los neandertales de El Sidrón y los primeros castros hasta Roma, las explotaciones de oro y el nacimiento del Reino de Asturias. Mañana llegará el desenlace: «El Reino de Asturias y el orgullo eterno de ser asturiano»

Asturias puede recorrerse por sus carreteras, sus pueblos y sus montañas. Pero también puede recorrerse a través de las huellas que han ido dejando quienes la habitaron antes que nosotros.

Eso es lo que ha propuesto «Nuestros pueblos, nuestra historia», la serie documental de Asturias Mundial que, a lo largo de sus cinco primeros capítulos, ha reconstruido los grandes momentos que dieron forma al territorio asturiano y al carácter de sus habitantes.

No ha sido solamente una sucesión de fechas, batallas y nombres. La serie ha buscado una forma cercana y visual de contar la historia: entrando en las cuevas, recorriendo los castros, atravesando las montañas, observando el avance de las legiones romanas y acompañando a quienes, siglos después, se reunieron en torno a Pelayo y Covadonga.

El resultado ha sido un viaje que comienza decenas de miles de años atrás y que mañana, lunes 3 de agosto, llegará a su conclusión con el estreno del sexto y último capítulo.

Antes de ese desenlace, repasamos las cinco entregas que han construido la historia.

Capítulo 1: «El Sidrón: cuando Asturias empezó en una cueva»

La serie comenzó en uno de los lugares más extraordinarios de la prehistoria europea: la cueva de El Sidrón.

Allí, mucho antes de que existieran Asturias, España o cualquiera de las fronteras actuales, habitaron grupos de neandertales que aprendieron a sobrevivir en un territorio duro, húmedo y montañoso.

El primer capítulo se adentró en su vida cotidiana, en la organización de sus pequeños grupos familiares, en el uso del fuego y en la fabricación de herramientas. Aquellos seres humanos no eran figuras torpes y primitivas, sino comunidades capaces de adaptarse, colaborar y transmitir conocimientos.

Desde El Sidrón, el documental avanzó hacia las primeras sociedades del Neolítico, la aparición de comunidades más estables y la construcción de monumentos megalíticos, como el dolmen de Merillés.

Era el comienzo de todo: la primera huella humana de una historia que todavía continúa.

Capítulo 2: «Los castros: cuando Asturias levantó sus primeras fortalezas»

El segundo episodio abandonó las cuevas para ascender hasta las colinas y las cumbres donde se levantaron los castros astures.

Aquellos asentamientos fortificados no eran simples refugios. Eran auténticas comunidades organizadas, protegidas por murallas, fosos y la propia dificultad del terreno.

Dentro de ellos se desarrollaba la vida cotidiana: se cultivaba, se criaba ganado, se trabajaban los metales y se construían viviendas adaptadas al clima y a las condiciones del territorio.

La serie mostró cómo fue naciendo una sociedad con un fuerte sentimiento comunitario, vinculada a la tierra y preparada para defenderla. Los castros de Somiedo, la Campa Torres y otros enclaves asturianos permitieron reconstruir un mundo anterior a Roma, poblado por comunidades que ya poseían sus propias estructuras, tradiciones y formas de organización.

Asturias comenzaba a adquirir una identidad territorial reconocible.

Capítulo 3: «Roma contra los astures: la tierra que no se doblegaba»

El tercer capítulo relató uno de los mayores enfrentamientos de la historia antigua de la península: las guerras astur-cántabras.

Roma había conquistado casi toda Hispania, pero el norte continuaba ofreciendo resistencia. Entre los años 29 y 19 antes de Cristo, el Imperio lanzó una enorme operación militar para someter definitivamente a los pueblos astures y cántabros.

El propio emperador Augusto dirigió parte de la campaña. Las legiones avanzaron por montañas, bosques y desfiladeros donde su superioridad militar resultaba menos decisiva.

Los astures conocían el terreno, se movían con rapidez y utilizaban la propia geografía como defensa. Los pasos estrechos, los bosques y las pendientes se convirtieron en parte de su estrategia.

El documental recreó aquel enfrentamiento desigual entre el mayor ejército del mundo antiguo y unas comunidades dispuestas a resistir hasta el límite. También recordó a los asturcones, los célebres caballos del norte, y el carácter que los cronistas romanos atribuyeron a los pueblos astures.

Roma acabó imponiéndose, pero la conquista no borró todo lo que existía anteriormente. La romanización fue un proceso de dominio, adaptación y mezcla cultural que transformó Asturias sin hacer desaparecer por completo sus raíces.

Capítulo 4: «El oro de Asturias: la montaña que Roma quiso romper»

Roma no desplegó aquel esfuerzo militar únicamente para ampliar sus fronteras. Bajo las montañas del occidente asturiano se encontraba uno de los recursos más codiciados del mundo antiguo: el oro.

El cuarto capítulo viajó hasta territorios como Cangas del Narcea, Navelgas, Salave y otras zonas donde todavía permanecen las cicatrices de las explotaciones romanas.

Para extraer el mineral, Roma construyó canales, desvió cursos de agua y modificó montañas enteras. Técnicas como la ruina montium permitían derrumbar grandes masas de terreno mediante la presión del agua acumulada en galerías y depósitos.

El paisaje se convirtió en una gigantesca infraestructura minera.

Pero aquel oro tuvo un coste humano y ambiental enorme. Las comunidades locales fueron sometidas a nuevas obligaciones, el territorio se transformó y se construyeron caminos destinados a transportar la riqueza hacia otros lugares del Imperio.

El episodio mostró también el legado de Roma: las vías de comunicación, el latín, las nuevas estructuras administrativas y la integración de Asturias en un sistema comercial mucho más amplio.

El capítulo concluía con el derrumbe del mundo romano, la débil presencia visigoda en el territorio y la invasión musulmana iniciada en el año 711. Mientras gran parte de la península caía, las montañas asturianas se preparaban para volver a convertirse en refugio.

Capítulo 5: «Los reinos del norte, el reino de los astures»

La quinta entrega llevó la narración hasta uno de los episodios fundamentales de la historia de Asturias: la aparición de Pelayo y la resistencia de Covadonga.

Tras la derrota del reino visigodo, el poder musulmán avanzó rápidamente por la península. Toledo, Mérida, Zaragoza y otras grandes ciudades fueron cayendo en muy pocos años.

Sin embargo, en las montañas del norte, un grupo de astures se reunió alrededor de Pelayo.

Covadonga se convirtió en el escenario de una victoria pequeña en términos militares, pero enorme por sus consecuencias históricas y simbólicas. Los pasos estrechos, la cueva y las montañas permitieron a los resistentes asturianos enfrentarse a una fuerza superior.

La victoria tradicionalmente situada en el año 722 marcó el nacimiento del Reino de Asturias y el comienzo de un proceso que, con el paso de los siglos, acabaría modificando la historia de toda la península.

El capítulo mostró también la dimensión religiosa de Covadonga, la presencia de la Santina, la Santa Cueva y la conversión de aquel paisaje en uno de los grandes símbolos espirituales y emocionales de Asturias.

Pelayo dejó de ser únicamente un jefe de la resistencia. Se convirtió en el primer eslabón de una nueva monarquía.

Mañana, el sexto y último capítulo

La historia llegará mañana a su desenlace con el estreno de:

«El Reino de Asturias y el orgullo eterno de ser asturiano»

El capítulo final comienza donde terminó el anterior.

Desde Pelayo hasta Alfonso III el Magno, casi dos siglos de reyes asturianos fueron consolidando una monarquía capaz de sobrevivir, organizarse y extender su influencia más allá de las montañas.

La figura central de esta última entrega será Alfonso II el Casto, el monarca que trasladó la capital a Oviedo y convirtió el antiguo territorio de resistencia en un reino con instituciones, organización política y una identidad reconocible.

El episodio recorrerá la construcción del núcleo político y religioso ovetense, la Cámara Santa y el extraordinario legado del prerrománico asturiano. San Julián de los Prados, Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo representan todavía hoy la fuerza cultural y artística que alcanzó aquella monarquía.

La narración llegará también hasta el descubrimiento tradicional del sepulcro del apóstol Santiago, la construcción de la primera basílica de Compostela y el nacimiento de uno de los caminos de peregrinación más importantes del mundo.

Pero el sexto capítulo no será solamente una historia de reyes, iglesias y batallas.

Será también una reflexión sobre la permanencia del carácter asturiano.

Desde los habitantes de El Sidrón hasta los constructores de dólmenes; desde los pobladores de los castros hasta quienes resistieron a Roma; desde Pelayo y Alfonso II hasta los mineros, marineros, emigrantes, escritores, empresarios y familias de la Asturias contemporánea.

La montaña, el mar, la lluvia fina, los prados y la sidra compartida forman parte de una manera de vivir y de entender el mundo.

Una identidad construida durante miles de años, marcada por la resistencia, la dignidad, el orgullo sin soberbia y la importancia del cariño y el respeto de los tuyos.

La serie completa, siempre disponible en Asturias Mundial

Quienes no hayan visto todavía alguno de los capítulos, o deseen recorrer la historia completa desde el principio, pueden acceder en cualquier momento a «Nuestros pueblos, nuestra historia» desde la portada de Asturias Mundial.

La serie se encuentra en su propia caja dentro del carrusel situado justo debajo de las noticias destacadas.

Desde allí se pueden recuperar las cinco primeras entregas y, a partir de mañana, disfrutar también del sexto y último capítulo.

Seis episodios. Miles de años de historia. Un mismo territorio.

Una serie para recordar de dónde venimos y comprender por qué Asturias sigue siendo Asturias.

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