Colombres, capital de la Asturias que cruzó el océano: memoria, nacionalidad y un inesperado recado a Messi

Colombres, capital de la Asturias que cruzó el océano: memoria, nacionalidad y un inesperado recado a Messi

El VIII Encuentro Hispano-Americano reúne a más de 150 personas en la Quinta Guadalupe, reivindica el peso de la diáspora ante la batalla política por la «Ley de Nietos» y convierte la polémica final del Mundial en una llamada al respeto entre pueblos hermanos

Hubo un tiempo en el que marcharse de Asturias no significaba preparar una maleta, reservar un vuelo y prometer que se volvería por Navidad. Significaba embarcarse durante semanas, dejar atrás una familia, cruzar un océano y confiar en que al otro lado hubiera trabajo, fortuna o, sencillamente, una vida posible.

Miles de asturianos lo hicieron. Se fueron, como recordó este miércoles Francisco Rodríguez, presidente de la Fundación Archivo de Indianos-Museo de la Emigración, «a la ventura». No de aventuras, puntualizó con intención, sino empujados por una tierra que muchas veces no podía alimentar ni ofrecer futuro a todos sus hijos.

Más de un siglo después, descendientes de aquellos emigrantes, empresarios, representantes institucionales y asturianos repartidos por distintos países de América volvieron a encontrarse en Colombres. Más de 150 personas participaron en el VIII Encuentro Hispano-Americano, celebrado en la Quinta Guadalupe, uno de los grandes símbolos de la emigración asturiana.

La jornada tuvo discursos, reivindicaciones, recuerdos, música y hasta una inesperada derivación futbolística. Pero, por encima de todo, dejó una idea de fondo: la Asturias exterior ya no quiere ser contemplada únicamente como una fotografía antigua de quienes se marcharon. Aspira a intervenir en el presente y en el futuro de la comunidad.

Una historia escrita con despedidas

La emigración asturiana a América fue mucho más que una suma de historias particulares. Cerca de 350.000 personas abandonaron el Principado entre mediados del siglo XIX y el primer tercio del XX. La cifra equivalía aproximadamente a la mitad de la población asturiana de aquella época. Cuba y Argentina fueron los principales destinos y alrededor de 100.000 de quienes emigraron fueron mujeres, cerca del 30% del total.

Estos datos ayudan a dimensionar un éxodo que transformó familias, concejos y paisajes enteros.

Muchos emigrantes nunca regresaron. Otros volvieron con dinero y levantaron escuelas, hospitales, casinos, carreteras, lavaderos, fuentes y las grandes casonas indianas que todavía distinguen buena parte del oriente y el occidente asturianos. Incluso quienes no hicieron fortuna mantuvieron correspondencia, enviaron remesas y organizaron sociedades de ayuda mutua que sostuvieron comunidades enteras a ambos lados del Atlántico.

La Quinta Guadalupe resume como pocos lugares ese viaje de ida y vuelta. Fue construida en 1906 por Íñigo Noriega Laso, nacido en Colombres en 1853 y emigrado a México con apenas catorce años. Noriega llegó a convertirse en uno de los empresarios españoles más poderosos del México de finales del XIX y principios del XX, con intereses en haciendas, minas, fábricas textiles, ferrocarriles y navegación. Desde 1987, la quinta alberga la Fundación Archivo de Indianos, creada para recuperar, ordenar y estudiar la documentación de la emigración española y asturiana hacia América.

Por eso, celebrar allí un encuentro de la diáspora no es una simple elección de escenario. Es reunir a los descendientes de quienes cruzaron el océano dentro de una casa construida, precisamente, con el resultado de uno de aquellos viajes.

El océano que separa y une

Francisco Rodríguez abrió la jornada reivindicando la necesidad de «refrescar la memoria» de los emigrantes y de mantener vivo el vínculo entre los pueblos hispanohablantes.

En su intervención recurrió a una imagen sugerente: el Atlántico como una divisoria física que, sin embargo, termina haciéndose transitable a través de la memoria, la lengua y los afectos. Habló de una Hispanidad «dispersa, pero resplandeciente» y defendió que el respeto debe funcionar en ambas direcciones, tanto para quienes permanecieron aquí como para quienes construyeron su vida al otro lado del océano.

El discurso avanzaba por los territorios de la historia y la emoción hasta que Rodríguez introdujo un giro que nadie esperaba. Jugó con los distintos significados de la palabra «encuentro»: el Encuentro Hispano-Americano que se celebraba en Colombres y el mucho menos cordial encuentro futbolístico disputado días antes entre España y Argentina.

La final del Mundial terminó con España proclamándose campeona tras vencer por 1-0 en la prórroga, gracias a un gol de Ferran Torres en el minuto 106. Tras el partido se produjeron enfrentamientos entre futbolistas y miembros de ambos equipos, mientras una parte de la selección argentina permanecía de espaldas durante la celebración española.

Rodríguez aprovechó aquel episodio para lanzar un «cariñoso tirón de orejas» a algunos integrantes del equipo argentino. «Es mucho más reconfortante y estético dar la cara y no la espalda», afirmó, antes de personalizar su decepción en Leo Messi, al que reprochó no haber actuado, en su opinión, como un representante deportivo a la altura de un país hermano.

La crítica tenía una carga simbólica evidente: Argentina no es un país cualquiera para Asturias. Es el territorio que alberga actualmente la mayor colectividad asturiana del mundo fuera de España.

La FIFA investiga los incidentes, pero no a Messi

La polémica futbolística no se reduce a una impresión personal del presidente del Archivo de Indianos. La FIFA abrió procedimientos disciplinarios por los incidentes posteriores a la final.

Los argentinos Nahuel Molina y Leandro Paredes y el integrante del cuerpo técnico Roberto Ayala están investigados por posibles agresiones. También se abrieron expedientes por conducta antideportiva a Molina, Thiago Almada y al español Gavi. La Asociación del Fútbol Argentino afronta además actuaciones por posibles incumplimientos disciplinarios ocurridos durante distintos encuentros del campeonato.

Messi, conviene precisarlo, no aparece entre los jugadores expedientados por el organismo internacional. El reproche formulado desde Colombres debe entenderse, por tanto, como una valoración personal sobre su actitud en la ceremonia, no como una acusación respaldada por un procedimiento disciplinario.

El episodio adquirió un punto de ironía institucional cuando Teresa Sanjurjo, directora de la Fundación Princesa de Asturias, saludó afectuosamente a Rodríguez tras su intervención. Messi es, precisamente, el Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2026.

El jurado le concedió el galardón por una trayectoria que reúne 47 títulos y por su impacto deportivo y social, destacando su talento, su constancia y su labor solidaria. Está previsto que el futbolista argentino reciba el premio en octubre en Oviedo.

En unos pocos minutos, la Quinta Guadalupe concentró así todas las contradicciones del deporte: rivalidad y admiración, reproche y reconocimiento, pasión nacional y voluntad de reconciliación.

La verdadera batalla: quién tiene derecho a recuperar la nacionalidad

El fútbol puso la anécdota. La política aportó la discusión de mayor calado.

El presidente del Principado, Adrián Barbón, aprovechó el encuentro para defender el acceso a la nacionalidad española de los descendientes de emigrantes y exiliados. Lo hizo en pleno enfrentamiento nacional por la llamada «Ley de Nietos», nombre popular de la disposición adicional octava de la Ley de Memoria Democrática.

La norma abrió el derecho de opción a la nacionalidad a determinados descendientes de españoles que la perdieron o renunciaron a ella como consecuencia del exilio. También incluyó a los hijos nacidos en el extranjero de mujeres españolas que perdieron su nacionalidad al casarse con ciudadanos de otros países antes de la Constitución de 1978 y a hijos mayores de edad de quienes recuperaron la nacionalidad mediante esta legislación o la Ley de Memoria Histórica de 2007.

El plazo para registrar nuevas solicitudes terminó el 21 de octubre de 2025, después de una prórroga de un año. Sin embargo, continúa la tramitación de una acumulación extraordinaria de expedientes. Unas 2,5 millones de personas solicitaron acogerse al procedimiento y, a finales de junio de 2026, alrededor de 306.500 ya habían completado su inscripción.

No todas las solicitudes equivalen a nacionalidades concedidas. Tampoco toda nacionalidad concedida se convierte automáticamente en un nuevo voto. Para participar en las elecciones es necesario figurar en el Censo Electoral de Residentes Ausentes, el CERA.

Esa diferencia resulta fundamental en una controversia en la que las cifras suelen mezclarse como si fueran intercambiables.

De la reparación histórica a la sospecha electoral

El Partido Popular ha acusado al Gobierno de utilizar el procedimiento para ampliar el censo exterior y ha reclamado mayor transparencia y controles. Alberto Núñez Feijóo sostiene que la instrucción administrativa que desarrolló la norma extendió sus efectos más allá de lo aprobado expresamente por las Cortes y ha advertido sobre el impacto que podría tener la incorporación de millones de nuevos ciudadanos a los servicios públicos y al censo electoral.

Vox ha ido más lejos y ha solicitado auditar las altas en el CERA, suspender temporalmente determinadas inscripciones y limitar el voto por correo desde el extranjero mientras, según su planteamiento, no se refuercen las garantías.

La Junta Electoral Central rechazó la posibilidad de paralizar el censo o dejar de aplicar las normas vigentes. Recordó que la Constitución reconoce el derecho de sufragio de los españoles residentes en el extranjero y señaló que la legalidad del procedimiento de nacionalidad debe discutirse ante el Tribunal Constitucional o la jurisdicción contencioso-administrativa, no ante la Administración electoral. Al mismo tiempo, pidió información adicional sobre los criterios utilizados para asignar a cada elector una provincia y un municipio.

Barbón respondió desde Colombres con dureza. Denunció una «ofensiva terrible» contra la norma y defendió que recuperar la nacionalidad constituye una reparación y «una cuestión de justicia» para quienes conservaron durante generaciones la cultura y la identidad de sus familias.

El debate, por tanto, no enfrenta únicamente dos interpretaciones jurídicas. También confronta dos maneras de contemplar la diáspora: como una prolongación legítima de España y de Asturias o como una incorporación masiva al cuerpo electoral que exige controles adicionales.

Argentina y México, las dos grandes Asturias americanas

La comunidad española residente en el extranjero alcanzó a comienzos de 2026 las 3.202.002 personas, un 5,1% más que un año antes. Cuatro de cada cinco nuevas inscripciones correspondieron a ciudadanos nacidos fuera de España, y Argentina, México y Estados Unidos fueron los países con mayores incrementos.

Argentina concentra la mayor colectividad asturiana fuera del país, con más de 31.000 personas y catorce centros asturianos. México reúne a más de 29.000.

Barbón recordó durante su intervención el viaje institucional realizado en abril a México, donde pudo comprobar cómo se mantienen las tradiciones, la cultura y la identificación con Asturias. Su siguiente destino será precisamente Argentina.

Los días 7 y 8 de octubre, Buenos Aires acogerá el V Congreso Mundial de Asturianía. Será la primera edición que se celebre fuera del Principado y reunirá a representantes de centros y comunidades asturianas de distintos países bajo el lema «AsturiES plural».

El presidente del Principado confirmó que asistirá para acompañar a la colectividad y reconocer el trabajo de quienes mantienen viva la conexión con Asturias desde América.

De la nostalgia a las oportunidades

El mensaje más ambicioso de Barbón consistió en pedir que los vínculos sentimentales se transformen en alianzas culturales, sociales y económicas.

Durante décadas, las políticas hacia la emigración se han centrado en conservar los centros asturianos, financiar actividades tradicionales y mantener el contacto con las generaciones que nacieron en Asturias. El gran reto es ahora conectar con hijos, nietos y bisnietos que hablan, trabajan y piensan desde realidades muy diferentes.

Muchos no han vivido nunca en el Principado, pero conservan apellidos, recuerdos familiares, gastronomía, música, símbolos y una voluntad de pertenencia que no siempre cabe en las definiciones administrativas.

El Gobierno asturiano quiere que esa red sirva también para establecer relaciones empresariales, atraer proyectos, favorecer el retorno, desarrollar intercambios universitarios y proyectar una imagen internacional de Asturias. «Hay una Asturias fuera de las fronteras de Asturias», resumió Barbón antes de pedir a la diáspora que participe activamente en la construcción del futuro de la comunidad.

Un brindis por quienes salvaron la memoria

El empresario asturmexicano Antonio Suárez, presidente de la Asociación de Amigos del Archivo de Indianos y propietario del grupo atunero, cerró la comida con el tradicional brindis. Recordó el esfuerzo de los emigrantes y descendientes que ayudaron a evitar la desaparición del Archivo cuando su continuidad estuvo amenazada.

Gerardo Fuertes, responsable territorial de una entidad financiera, reivindicó la cercanía entre países pese a la distancia física y puso en valor la conservación del legado documental de quienes emprendieron el viaje hacia América.

La convocatoria reunió a representantes de los principales ámbitos institucionales asturianos: Adrián Barbón y la vicepresidenta Gimena Llamedo por el Ejecutivo; Juan Cofiño, presidente de la Junta General; Jesús María Chamorro, presidente del Tribunal Superior de Justicia de Asturias; el líder del PP regional, Álvaro Queipo; y responsables de fundaciones, empresas y entidades vinculadas a la emigración.

Después de los discursos llegó la música. Miguel Ángel Revilla, invitado habitual de la cita, volvió a animarse a cantar. Esta vez contó con la compañía del músico cántabro Nando Agüeros. Una manera festiva de cerrar un encuentro que había hablado de exilio, sacrificio, identidad, nacionalidad, fútbol y futuro.

Una Asturias que ya no cabe en el mapa

Colombres volvió a demostrar que la historia de Asturias no termina en sus fronteras administrativas.

Continúa en Buenos Aires, Ciudad de México, La Habana, Santiago de Chile, Miami y en todos los lugares donde una familia conserva una fotografía, una carta, una receta o el recuerdo de aquel antepasado que un día tomó un barco.

El «tirón de orejas» a Messi proporcionó la frase más llamativa de la jornada. Pero el verdadero mensaje del VIII Encuentro Hispano-Americano fue mucho más profundo: Asturias no puede limitarse a honrar a quienes se marcharon. Tiene que decidir qué relación quiere mantener con sus descendientes.

Porque la memoria de la emigración no es únicamente una mirada hacia el pasado. También es una disputa sobre la ciudadanía, una oportunidad económica y cultural y una pregunta todavía abierta sobre quiénes forman parte de la Asturias del siglo XXI.

El Atlántico sigue en el mismo sitio. Lo que ha cambiado es la manera de cruzarlo.

Dejar un comentario

captcha