Dejó de acudir al HUCA y saltó la alarma: hallan muerto a un vecino de 47 años en un portal marcado por otro fallecimiento

Dejó de acudir al HUCA y saltó la alarma: hallan muerto a un vecino de 47 años en un portal marcado por otro fallecimiento

Los bomberos entraron por una ventana del edificio de Pablo Alonso Rato con ayuda de una autoescala. La Policía no aprecia signos de violencia. Es el segundo cadáver localizado en el inmueble en poco más de dos semanas, aunque no existe ninguna relación conocida entre ambos casos

No fue una llamada casual ni una sospecha provocada por ruidos extraños. Fue la ruptura repentina de una rutina.

El hombre de 47 años localizado muerto este lunes 20 de julio en una vivienda de La Corredoria acudía prácticamente todos los días al Hospital Universitario Central de Asturias para visitar a una familiar ingresada. Desde finales de la semana pasada había dejado de presentarse en el hospital. Tampoco contestaba al teléfono ni respondía a los mensajes.

Ese silencio, completamente anormal en alguien que mantenía una costumbre diaria, terminó encendiendo todas las alarmas.

Los bomberos entraron por una ventana

La sala del 091 solicitó la intervención de los Bomberos de Oviedo al mediodía. Ante la imposibilidad de acceder normalmente al domicilio, dos efectivos alcanzaron una de las ventanas de la vivienda utilizando una autoescala.

Dentro encontraron al hombre sin vida, tumbado en la cama. A partir de ese momento, la Policía Nacional se hizo cargo de la intervención, de la identificación y de las primeras diligencias para determinar cuándo y por qué se había producido el fallecimiento. Las hipótesis iniciales apuntan a una muerte por causas naturales y, por el momento, no se han encontrado elementos que hagan pensar en una muerte violenta.

La conclusión definitiva dependerá, en cualquier caso, del examen forense. La investigación deberá aclarar también cuánto tiempo llevaba fallecido cuando los bomberos consiguieron entrar en la vivienda.

Un rostro conocido en las calles de La Corredoria

El fallecido era una persona conocida en el barrio. Los vecinos estaban acostumbrados a verlo pasear acompañado de su perro, una de esas presencias cotidianas que acaban formando parte del paisaje de una zona aunque no todo el mundo conozca el nombre de quien pasa cada día.

Por eso su ausencia no solo llamó la atención de su entorno familiar. La noticia provocó una fuerte impresión entre los residentes del número 5 de la calle Pablo Alonso Rato: el edificio ya había vivido una intervención casi idéntica a principios de julio.

El mismo edificio, pero dos historias diferentes

Poco más de dos semanas antes, la Policía Nacional y los bomberos habían accedido al piso 4B del mismo inmueble después de que los vecinos llevasen tiempo percibiendo un olor muy fuerte.

Dentro encontraron el cadáver de una mujer de unos 65 años en avanzado estado de descomposición. Vivía sola en una de las viviendas públicas gestionadas por Vipasa y las primeras investigaciones tampoco hallaron señales de violencia. En aquel caso fueron los propios residentes quienes dieron la voz de alarma por el olor procedente del piso.

La coincidencia resulta inevitablemente inquietante para los vecinos, pero debe tratarse con cautela: no existe ningún dato que relacione ambas muertes. Las dos investigaciones apuntan inicialmente hacia fallecimientos naturales ocurridos en domicilios distintos y en circunstancias personales diferentes.

Un edificio que ya estaba bajo la mirada de Vipasa

El segundo fallecimiento se produce apenas cuatro días después de que el Gobierno de Asturias anunciara que Vipasa tenía prevista una revisión integral del grupo de viviendas públicas de La Corredoria.

La empresa pública explicó el pasado 16 de julio que la inspección forma parte de su programa para revisar los conjuntos residenciales más antiguos. El análisis prestará especial atención al estado de las zonas comunes, a las incidencias comunicadas por los inquilinos y a las actuaciones de conservación que sea necesario programar.

No hay ningún indicio que permita vincular el estado de conservación de las viviendas con los dos fallecimientos. La revisión de Vipasa había sido planificada con anterioridad y responde a las quejas y necesidades generales del parque público del barrio, no a las causas de estas muertes.

Sin embargo, la proximidad de los dos sucesos vuelve a situar el foco sobre algo que va mucho más allá de las paredes del edificio: la facilidad con la que una persona puede desaparecer de la vida cotidiana sin que nadie consiga entrar inmediatamente en su casa.

Asturias, una comunidad donde uno de cada tres hogares tiene un único residente

Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística calculan que el 34,3 % de los hogares asturianos está formado por una sola persona. Es una de las proporciones más elevadas de España y podría alcanzar el 37,7 % en 2041.

Vivir solo no equivale necesariamente a estar solo ni implica encontrarse en una situación de vulnerabilidad. Pero sí puede retrasar la detección de una caída, una enfermedad repentina o un fallecimiento cuando no existen contactos diarios, visitas frecuentes o mecanismos de aviso.

En este caso fue precisamente una costumbre —la visita diaria al HUCA— la que permitió detectar que algo no encajaba. En el fallecimiento anterior fueron el olor y la preocupación de los vecinos.

No hay que esperar 24 horas para avisar

Cuando una persona deja de responder, incumple de forma inexplicable sus rutinas o puede encontrarse en peligro, no es necesario esperar 24 horas para comunicarlo. El Centro Nacional de Desaparecidos insiste en que la denuncia y el aviso deben realizarse cuanto antes: cada hora puede resultar decisiva.

La Policía recomienda facilitar toda la información disponible: fotografía reciente, ropa que podría llevar, medicación, vehículo, lugares habituales, teléfono y cualquier cambio de comportamiento observado durante los días anteriores.

Oviedo dispone además de un servicio municipal de teleasistencia que permite mantener contacto las 24 horas del día y los 365 días del año con personas mayores, dependientes o que pueden encontrarse en situación de riesgo. El Ayuntamiento ofrece información sobre estos recursos sociales a través del teléfono gratuito 900 100 222.

Lo que todavía debe aclararse

La investigación deberá confirmar la causa concreta de la muerte del hombre de 47 años, establecer aproximadamente cuándo falleció y cerrar definitivamente cualquier otra hipótesis.

Hasta que llegue el informe forense, lo único confirmado es que no se han apreciado indicios de violencia y que nada vincula este fallecimiento con el de la mujer encontrada a comienzos de julio.

Para los vecinos, sin embargo, la explicación policial no elimina la impresión: en poco más de dos semanas, los bomberos han tenido que entrar dos veces en el mismo portal para descubrir que detrás de una puerta cerrada alguien había muerto sin poder pedir ayuda.

Dejar un comentario

captcha