Ganaderos, técnicos e investigadores se reúnen desde este martes en Asturias para analizar cómo hacer más eficiente una raza especialmente vinculada a la calidad de la leche, la longevidad y la producción quesera
Gijón se convertirá esta semana en uno de los grandes puntos de encuentro europeos para la raza Parda, o Brown Swiss, con un congreso que va mucho más allá de una cita ganadera.
Del 22 al 25 de septiembre, criadores, técnicos e investigadores de distintos países analizarán en Asturias cómo puede responder esta raza a algunas de las grandes preguntas que pesan hoy sobre el campo: cómo producir mejor con menos costes, cómo adaptar las explotaciones a nuevas exigencias ambientales, cómo obtener más valor de la leche y cómo garantizar el futuro de las granjas.
El Congreso Europeo Brown Swiss está organizado por la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Vacuno Selecto de Raza Parda, ARAPAR, y la Federación Europea Brown Swiss. La organización habla de participación internacional de más de veinte países, mientras que la información difundida sobre el encuentro cita delegaciones de diez países concretos: Alemania, Austria, Eslovenia, España, Estados Unidos, Francia, Italia, Países Bajos, Rumanía y Suiza.
El lema elegido, «De raza respetada a elección estratégica», deja bastante claro por dónde pretende ir el debate.
No se trata solo de producir más leche
Uno de los puntos centrales será la genética.
El jueves 24, en el Recinto Ferial Luis Adaro, la jornada técnica dedicará un bloque completo a genética, mejora genética y selección, antes de abordar bienestar animal, sanidad, sostenibilidad y, por la tarde, mercado, economía y futuro de la producción Brown Swiss.
Pero el interés para Asturias está precisamente en lo que ocurre cuando esos conceptos salen del laboratorio y llegan a una explotación.
La selección genética no busca únicamente aumentar litros de leche. También puede influir en la longevidad de las vacas, la funcionalidad de las ubres, la resistencia, la facilidad de manejo y la composición de la leche.
ARAPAR destaca entre las características de la raza su longevidad, rusticidad, estabilidad productiva y buena adaptación al ordeño mecánico y robotizado, además de una leche con alto contenido en sólidos y características favorables para la transformación quesera.
Y ahí aparece una de las grandes oportunidades para Asturias.
La leche vale también por lo que puede convertirse en queso
En una comunidad donde el queso forma parte de la economía y de la identidad rural, el debate sobre la calidad de la leche tiene una dimensión especialmente interesante.
La programación incluye precisamente una jornada que llevará a los congresistas hasta Cabrales, con visita a una cueva de maduración, una explotación de Brown Swiss y una demostración de elaboración quesera.
También está prevista una reunión con representantes de las denominaciones de origen Cabrales y Gamonéu y una visita posterior a una explotación de referencia de la raza en Nava.
No es un detalle folclórico.
El rendimiento quesero depende en buena medida de la composición de la leche. Por eso, una vaca que aporte mayores contenidos de grasa y proteína o determinadas variantes de caseína puede tener un valor distinto para una explotación orientada a quesería que otra seleccionada únicamente por volumen.
Para las ganaderías asturianas, esa diferencia puede traducirse directamente en rentabilidad.
La pregunta clave: ¿puede ayudar a sobrevivir a una explotación?
El congreso llega en un momento en el que muchas granjas se enfrentan simultáneamente al aumento de costes, la necesidad de modernización, la falta de relevo generacional y mayores exigencias ambientales.
Por eso, la cuestión interesante no es si la Parda es una raza bonita, histórica o prestigiosa.
La verdadera pregunta es otra:
¿puede hacer una explotación más rentable y resistente?
La propia asociación presenta a la Brown Swiss como una raza capaz de mantener una producción estable en condiciones difíciles y con animales longevos y funcionales.
Si una vaca permanece más años en producción, presenta menos problemas funcionales o proporciona una leche más apta para determinados productos de mayor valor añadido, el impacto económico puede ser importante.
Pero esa ventaja debe demostrarse con números.
Ahí estará uno de los aspectos más interesantes del encuentro: conocer qué resultados reales están obteniendo las explotaciones europeas que han apostado por esta raza y hasta qué punto esos resultados pueden trasladarse a Asturias.
De Gijón a las propias ganaderías
La organización ha querido que el congreso no quede encerrado en un auditorio.
El viernes 25 está prevista una jornada de campo en la Ganadería La Fóntica, en San Martín de Anes, Siero, donde jueces y calificadores internacionales trabajarán directamente con 19 animales de la explotación.
El objetivo será analizar sobre el terreno cuestiones relacionadas con morfología, clasificación y valoración de los ejemplares.
Ese contacto directo con las ganaderías puede ser precisamente una de las partes más útiles del encuentro.
Porque una cosa son los índices genéticos y otra comprobar cómo se traducen después en animales que tienen que producir todos los días en una explotación real.
Asturias como escaparate europeo
El congreso también permitirá mostrar la evolución de la raza Parda española y el trabajo desarrollado por las explotaciones y asociaciones dedicadas a su mejora.
La cita asturiana servirá además como antesala del Congreso Mundial Brown Swiss de 2028, previsto en Lucerna, Suiza.
Durante cuatro días, Asturias será así una especie de laboratorio ganadero internacional.
Pero el verdadero interés llegará después.
Cuando terminen las ponencias, las visitas y las fotografías de grupo, quedará por saber si de Gijón salen nuevas herramientas genéticas, acuerdos entre asociaciones, criterios de selección o experiencias capaces de aplicarse en las explotaciones asturianas.
Porque ese será el examen de verdad.
No cuántos especialistas han venido a Asturias, sino si alguna de las ideas debatidas esta semana sirve para que una ganadería produzca mejor, reduzca costes, obtenga más valor por su leche y tenga más posibilidades de seguir abierta dentro de diez años.
