La oferta crece por primera vez desde 2021 y alcanza las 13.694 viviendas, pero sigue un 41,5% por debajo de hace cuatro años. El alquiler medio ya se sitúa en 833 euros y cada piso recibe unas treinta solicitudes en apenas diez días
Algo se mueve en el mercado del alquiler en Asturias. Pero todavía demasiado poco.
Después de años encadenando descensos, la oferta de vivienda en alquiler ha registrado en el segundo trimestre de 2026 su primer crecimiento interanual desde 2021. El Principado contabiliza 13.694 viviendas disponibles, 172 más que hace un año, lo que supone un incremento del 1,27%.
El dato rompe una tendencia negativa que parecía no encontrar suelo.
Pero basta con mirar un poco más atrás para entender la dimensión real del problema.
A finales de 2022, Asturias contaba con 23.419 viviendas en alquiler. Cuatro años después hay 9.725 menos.
Es decir: aunque el mercado haya dejado momentáneamente de destruir oferta, todavía tendría que recuperar más de nueve mil viviendas para volver simplemente al punto en el que estaba en 2022.
La diferencia equivale a una caída acumulada del 41,5%.
Ese es el dato que realmente explica por qué encontrar hoy un piso en alquiler sigue siendo una carrera de obstáculos para miles de asturianos.
Treinta personas detrás de cada vivienda
El problema no es solo cuánto cuesta alquilar.
Es, muchas veces, conseguir siquiera llegar a hacerlo.
El Observatorio del Alquiler sitúa actualmente en 30 el número medio de interesados que recibe cada vivienda ofertada en Asturias durante sus primeros diez días en el mercado.
La cifra coloca al Principado en una situación de presión elevada.
No significa necesariamente que treinta familias compitan hasta el final por cada piso, pero sí ofrece una imagen bastante clara de la diferencia entre las viviendas disponibles y las personas que buscan una.
El propio Observatorio considera que un mercado próximo al equilibrio estaría alrededor de quince contactos por inmueble.
Asturias duplica esa referencia.
833 euros al mes
Mientras la oferta intenta dejar atrás el desplome, los precios siguen subiendo.
El alquiler medio se sitúa ya en 833 euros mensuales, frente a los 814 euros registrados en el primer trimestre del año.
Eso supone casi 10.000 euros al año solo en renta, antes de sumar suministros, comunidad, transporte o cualquier otro gasto doméstico.
El Principado se encuentra así dentro del grupo de territorios donde el alquiler medio ya se mueve entre los 800 y los 900 euros mensuales.
La diferencia respecto a hace apenas unos años resulta especialmente significativa porque los salarios no han seguido una trayectoria comparable.
Para muchas familias, el problema de la vivienda ha dejado de ser únicamente cuánto porcentaje de sus ingresos destinan al alquiler. El problema empieza antes: encontrar una vivienda disponible que puedan pagar.
El mercado perdió casi la mitad de su oferta
El pequeño incremento registrado ahora adquiere otra dimensión cuando se observa la serie histórica.
En 2022 había 23.419 viviendas disponibles para alquiler.
Ahora son 13.694.
La pérdida acumulada es de 9.725 inmuebles.
Dicho de otra manera, por cada diez viviendas que había disponibles entonces, hoy quedan aproximadamente seis.
Ese desplome explica buena parte de la tensión actual.
Con menos pisos disponibles y una demanda que no desaparece, cada vivienda nueva que sale al mercado concentra rápidamente decenas de interesados.
¿Cambio de tendencia o simple respiro?
Ahí está ahora la gran pregunta.
El crecimiento de 172 viviendas puede ser la primera señal de estabilización o simplemente una oscilación temporal.
De momento es demasiado pronto para hablar de recuperación.
El mercado sigue siendo estructuralmente deficitario y la escasez continúa siendo el principal desequilibrio del alquiler residencial.
En Asturias, además, la comparación con 2025 sigue siendo especialmente dura: durante aquel ejercicio la oferta se redujo alrededor de un 14% respecto al año anterior.
Recuperar 172 viviendas después de pérdidas de esa magnitud es una buena noticia estadística, pero todavía no cambia el escenario de fondo.
Un mercado que también está cambiando de forma
Existe además otro elemento que las estadísticas generales no siempre permiten apreciar con facilidad.
No toda vivienda que desaparece del alquiler residencial desaparece necesariamente del mercado inmobiliario.
Parte puede pasar al alquiler turístico, al alquiler de temporada, a habitaciones, a otros usos o simplemente quedar fuera del mercado.
Por eso, para saber si Asturias está recuperando realmente vivienda residencial estable será necesario cruzar estos datos con otros indicadores: contratos registrados, depósitos de fianzas, duración de los alquileres y evolución por concejos.
La realidad de Gijón, Oviedo, Avilés, Llanes o Ribadesella puede ser muy distinta.
Y ahí estará una de las claves de los próximos meses.
El dato positivo existe. El problema también
Por primera vez en varios años puede hablarse de una pequeña señal favorable.
La oferta deja de caer.
Pero no conviene confundir estabilización con normalización.
Asturias tiene hoy 13.694 viviendas disponibles en alquiler, frente a las 23.419 de finales de 2022.
Cada piso recibe una media de treinta interesados en apenas diez días.
Y el alquiler medio alcanza ya los 833 euros mensuales.
Así que el mercado puede haber cambiado ligeramente de dirección.
Pero todavía está muy lejos de regresar al punto de partida.
Porque el dato que mejor resume la situación no son las 172 viviendas recuperadas en un año.
Son las 9.725 que siguen faltando.
