El absentismo preocupa al sector de los cuidados en Asturias por su impacto sobre la atención a las personas mayores

El absentismo preocupa al sector de los cuidados en Asturias por su impacto sobre la atención a las personas mayores

Las organizaciones empresariales del sector advierten de que la ausencia de trabajadores agrava la falta de profesionales y dificulta mantener las plantillas durante el verano

Oviedo, 22 de agosto de 2026. Las organizaciones empresariales vinculadas al sector de los cuidados han alertado sobre el impacto que está teniendo el absentismo laboral en los servicios destinados a atender a las personas mayores en Asturias. La situación preocupa especialmente durante los meses de verano, cuando las dificultades para cubrir determinados puestos pueden aumentar debido a las vacaciones y a la menor disponibilidad de profesionales.

La Mesa Sociosanitaria de la Federación Asturiana de Empresarios ha advertido de que el absentismo constituye uno de los problemas que están dificultando el funcionamiento normal de determinados servicios de atención.

Las organizaciones del sector señalan que la tasa de absentismo laboral en Asturias alcanza el 9,1 por ciento de las horas pactadas, frente al 7,2 por ciento registrado como media nacional.

El problema adquiere una dimensión especialmente relevante cuando afecta a servicios destinados a personas dependientes o mayores.

En una residencia, un centro de atención o un servicio de cuidados, la ausencia de un trabajador no siempre puede compensarse de la misma manera que en otras actividades.

Los usuarios necesitan atención continua.

Las tareas relacionadas con la alimentación, la higiene, la movilidad, la medicación o el acompañamiento deben mantenerse independientemente de las dificultades que pueda tener la organización.

Por ese motivo, las ausencias laborales pueden generar una presión adicional sobre el resto de la plantilla.

Los trabajadores que permanecen en sus puestos pueden verse obligados a asumir una mayor carga de trabajo.

Esta situación puede aumentar el cansancio y la presión profesional, especialmente cuando se prolonga durante periodos de tiempo largos.

El sector de los cuidados afronta además un problema previo de falta de profesionales.

La demanda de atención a personas mayores ha aumentado en los últimos años como consecuencia del envejecimiento de la población.

Asturias es una de las comunidades autónomas con una población especialmente envejecida.

Esto significa que los servicios de atención a personas mayores tienen una importancia creciente.

Residencias, centros de día, servicios de ayuda a domicilio y otros recursos necesitan disponer de trabajadores suficientes para atender adecuadamente a los usuarios.

Cuando las plantillas están ajustadas y se producen ausencias, la capacidad de respuesta se reduce.

Las organizaciones empresariales han situado el absentismo como uno de los factores que contribuyen a agravar esa situación.

El problema no se limita a una cuestión económica.

La principal preocupación está relacionada con la calidad de la atención.

Las personas mayores que viven en residencias o necesitan cuidados profesionales dependen en buena medida de la disponibilidad de trabajadores.

Un servicio insuficientemente dotado puede generar dificultades organizativas y aumentar la presión sobre los profesionales.

El verano representa además un periodo especialmente complejo.

Las empresas tienen que organizar los turnos para garantizar las vacaciones de sus empleados al mismo tiempo que mantienen los servicios.

Si a las vacaciones se suman bajas o ausencias imprevistas, la organización de las plantillas se vuelve todavía más complicada.

La situación puede obligar a recurrir a contrataciones temporales o a reorganizar los turnos.

Sin embargo, encontrar profesionales disponibles no siempre resulta sencillo.

El sector lleva tiempo reclamando medidas que permitan atraer y retener trabajadores.

Las condiciones laborales, los salarios, la formación y las posibilidades de desarrollo profesional forman parte del debate.

El cuidado de las personas mayores requiere además profesionales con una preparación específica.

No se trata únicamente de cubrir un puesto de trabajo.

Las personas que trabajan en residencias y servicios de atención deben contar con conocimientos y habilidades adecuados para atender a usuarios que pueden presentar diferentes grados de dependencia.

La estabilidad de las plantillas resulta por ello especialmente importante.

Una plantilla estable permite también desarrollar relaciones de confianza entre trabajadores y usuarios.

En el caso de las personas mayores, conocer sus rutinas, necesidades y circunstancias personales puede facilitar una atención más individualizada.

La rotación excesiva de profesionales puede dificultar esa continuidad.

Por eso, las organizaciones del sector consideran necesario abordar el problema del absentismo junto con el de la falta de profesionales.

El objetivo no debería limitarse a reducir las ausencias.

También es necesario conocer sus causas.

Un nivel elevado de absentismo puede estar relacionado con diferentes factores, desde problemas de organización hasta condiciones laborales, cargas físicas y emocionales o dificultades para conciliar.

Analizar esas causas resulta fundamental para encontrar soluciones.

Las empresas y las administraciones tienen un papel importante en este proceso.

La mejora de las condiciones de trabajo, la prevención de riesgos laborales y la planificación adecuada de las plantillas pueden contribuir a reducir determinadas situaciones.

También resulta necesario avanzar en la profesionalización del sector y mejorar su reconocimiento social.

Los trabajadores de los cuidados desarrollan una labor esencial.

Atienden a personas que en muchos casos necesitan ayuda para realizar actividades básicas de la vida cotidiana.

Sin ellos, el sistema de atención a la dependencia no podría funcionar.

La situación denunciada por las organizaciones empresariales vuelve a poner de manifiesto la importancia de este trabajo.

El envejecimiento de la población hará que la demanda de cuidados continúe aumentando durante los próximos años.

Asturias necesitará, por tanto, disponer de suficientes profesionales para responder a esa realidad.

El absentismo se convierte en un problema añadido cuando las plantillas ya trabajan con dificultades para cubrir todas las necesidades.

El debate debe abordarse desde una perspectiva amplia.

Reducir las ausencias injustificadas es una cuestión diferente de atender adecuadamente las situaciones de enfermedad o incapacidad laboral.

Por ello, las medidas deberán diferenciar las causas y evitar generalizaciones.

Lo que parece claro es que el sector de los cuidados necesita estabilidad.

Las personas mayores requieren servicios continuados y profesionales suficientes.

La situación actual supone un desafío tanto para las empresas como para las administraciones y para el conjunto de la sociedad.

El envejecimiento demográfico no es un fenómeno temporal.

Será una de las grandes cuestiones sociales de Asturias durante las próximas décadas.

Garantizar una atención de calidad exigirá contar con profesionales suficientes y con condiciones laborales que permitan mantener las plantillas.

La alerta lanzada por las organizaciones empresariales coloca nuevamente el foco sobre un problema que afecta directamente a uno de los servicios sociales más importantes.

Detrás de las cifras de absentismo hay trabajadores, pero también personas mayores que necesitan recibir cuidados todos los días.

Por ello, abordar esta situación será fundamental para garantizar que el sistema pueda responder al aumento de las necesidades de atención.

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