Asturias apuesta por la economía social como vía para generar empleo y riqueza

Asturias apuesta por la economía social como vía para generar empleo y riqueza

El Principado destaca el papel de cooperativas, sociedades laborales y otras entidades en la creación de actividad económica vinculada al territorio

Oviedo, 21 de agosto de 2026. La economía social se ha convertido en uno de los ámbitos sobre los que Asturias quiere poner el foco dentro de sus estrategias de crecimiento y generación de empleo. El Principado ha defendido durante estos días la capacidad de este modelo empresarial para crear riqueza, generar puestos de trabajo y mantener actividad económica vinculada al territorio, especialmente en aquellas zonas donde las empresas tradicionales tienen mayores dificultades para asentarse.

La economía social engloba diferentes formas de organización empresarial en las que el componente económico convive con objetivos sociales y de participación.

Las cooperativas constituyen uno de sus ejemplos más conocidos, aunque también forman parte de este ámbito las sociedades laborales, determinadas entidades de inserción y otras organizaciones que desarrollan actividades económicas bajo principios diferentes de los de una empresa convencional.

El interés por este modelo ha aumentado durante los últimos años.

Las transformaciones económicas y demográficas han obligado a buscar nuevas formas de mantener empleo en zonas rurales y municipios pequeños.

Asturias presenta en este ámbito unas características particulares.

La comunidad cuenta con grandes núcleos urbanos, pero también con numerosos municipios de pequeño tamaño.

En algunas zonas, la pérdida de población constituye uno de los principales desafíos.

Cuando desaparecen empresas y servicios, los habitantes tienen más dificultades para permanecer.

La economía social puede desempeñar un papel importante en este contexto.

Una cooperativa puede surgir para mantener una actividad que de otra manera desaparecería.

Un grupo de trabajadores puede asumir la gestión de una empresa y convertirla en una sociedad laboral.

Un proyecto relacionado con los cuidados puede generar empleo y, al mismo tiempo, responder a una necesidad social.

Esa combinación entre actividad económica y utilidad social es una de las características principales del modelo.

Los cuidados de larga duración constituyen precisamente uno de los ámbitos que están adquiriendo mayor importancia.

El envejecimiento de la población aumenta la demanda de servicios destinados a personas mayores y dependientes.

Asturias es una de las comunidades con una estructura demográfica más envejecida de España.

Esto genera una necesidad creciente de profesionales y servicios especializados.

La economía social puede contribuir a cubrir parte de esa demanda.

Las empresas y entidades especializadas en cuidados pueden crear puestos de trabajo en los propios municipios.

Eso evita que toda la actividad económica se concentre en las grandes ciudades.

También permite desarrollar servicios más próximos a las personas.

La proximidad resulta especialmente importante en el ámbito de los cuidados.

Las personas mayores necesitan atención que tenga en cuenta sus circunstancias personales y familiares.

Las soluciones no pueden ser exactamente iguales en una gran ciudad que en un pequeño municipio rural.

La economía social puede facilitar proyectos adaptados al territorio.

El Principado ha señalado la capacidad de este modelo para generar riqueza y empleo.

La cuestión ahora es cómo conseguir que ese potencial se traduzca en proyectos estables.

Uno de los problemas habituales de las pequeñas empresas es el acceso a financiación.

Los proyectos de economía social también necesitan recursos para comenzar y crecer.

Las ayudas públicas pueden desempeñar un papel importante durante las primeras etapas.

Pero la consolidación depende posteriormente de la capacidad de cada proyecto para generar ingresos y mantener una actividad sostenible.

La formación también resulta fundamental.

Gestionar una empresa requiere conocimientos administrativos, financieros y comerciales.

Una cooperativa necesita además organizar adecuadamente la participación de sus socios.

La toma de decisiones colectiva puede ser una ventaja, pero también requiere mecanismos de organización.

La profesionalización resulta esencial para garantizar la continuidad.

Otro de los aspectos destacados es la capacidad de la economía social para generar empleo estable.

La participación de los trabajadores en la propiedad o en la gestión puede contribuir a crear una mayor vinculación con el proyecto.

Los empleados no son únicamente trabajadores.

En determinados modelos también participan en las decisiones.

Eso puede favorecer un compromiso mayor con la empresa.

La economía social tiene además una dimensión relacionada con la igualdad.

Determinados proyectos están orientados a facilitar la incorporación laboral de personas que tienen más dificultades para acceder al mercado de trabajo.

Personas con discapacidad, desempleados de larga duración o colectivos en riesgo de exclusión pueden encontrar en estas iniciativas una vía de acceso al empleo.

De esta manera, la actividad económica cumple también una función social.

Asturias necesita generar oportunidades laborales para las nuevas generaciones.

Muchos jóvenes abandonan los municipios pequeños cuando no encuentran posibilidades de empleo.

La creación de proyectos empresariales en el territorio puede contribuir a cambiar esa tendencia.

No es una solución única al problema demográfico, pero sí una de las herramientas que pueden formar parte de una estrategia más amplia.

La digitalización abre además nuevas posibilidades.

Algunas actividades ya no necesitan estar físicamente ubicadas en una gran ciudad.

Los trabajadores pueden desarrollar determinados servicios desde municipios rurales si disponen de buenas conexiones digitales.

Esto permite combinar empleo y residencia.

La economía social puede aprovechar esa transformación.

El turismo, la agricultura, la alimentación, los servicios sociales, la cultura y las nuevas tecnologías son algunos de los sectores donde pueden desarrollarse proyectos.

La diversificación resulta especialmente importante.

Un territorio no puede depender únicamente de una actividad económica.

La combinación de diferentes sectores reduce la vulnerabilidad ante las crisis.

Asturias cuenta con una larga tradición cooperativa en determinados ámbitos.

El sector agroalimentario constituye uno de los ejemplos.

Las cooperativas han permitido durante décadas que pequeños productores puedan unirse para comercializar productos, adquirir materiales o mejorar su capacidad de negociación.

Esa experiencia puede servir como referencia para nuevos proyectos.

La economía social también puede desempeñar un papel en la transición energética y ambiental.

Las comunidades energéticas, determinados proyectos de gestión forestal y otras iniciativas vinculadas a la sostenibilidad pueden organizarse mediante modelos participativos.

La transición ecológica genera nuevas oportunidades.

Asturias afronta una transformación importante de su estructura económica.

El cambio del modelo energético y la evolución de la industria obligan a buscar nuevas actividades capaces de generar empleo.

La economía social puede formar parte de esa transformación.

El objetivo no consiste en sustituir a las grandes empresas.

Los diferentes modelos pueden convivir.

Las grandes industrias aportan capacidad inversora y empleo, mientras que las pequeñas empresas y entidades sociales pueden aportar proximidad, flexibilidad y capacidad para desarrollar proyectos adaptados a necesidades concretas.

El reto para Asturias será crear un ecosistema que permita que todos estos actores colaboren.

Las administraciones públicas pueden facilitar financiación, formación y asesoramiento.

Las organizaciones empresariales pueden aportar experiencia.

Las universidades y centros de formación pueden contribuir con conocimiento.

Y los propios emprendedores y trabajadores deben convertir esas oportunidades en proyectos reales.

La economía social no constituye una solución mágica para todos los problemas económicos.

Pero sí representa una alternativa con capacidad para generar actividad y empleo en ámbitos donde otros modelos pueden encontrar mayores dificultades.

Para Asturias, especialmente en un momento en el que el reto demográfico continúa siendo una preocupación, mantener empresas y puestos de trabajo en el territorio es fundamental.

Cada proyecto que consigue consolidarse significa también una oportunidad para que una persona pueda permanecer en su municipio.

Y, en última instancia, significa mantener viva la actividad económica y social de los pueblos y ciudades.

La apuesta por la economía social supone así mirar al futuro desde una perspectiva diferente.

No se trata únicamente de producir más.

También se trata de conseguir que la riqueza y el empleo tengan un impacto positivo sobre el territorio.

Asturias afronta importantes transformaciones económicas.

La economía social puede ser una de las herramientas que ayuden a que ese cambio genere oportunidades para más personas y para más municipios.

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