Asturias se queda sin sardina en plena temporada alta: la flota deberá cerrar la campaña este sábado

Asturias se queda sin sardina en plena temporada alta: la flota deberá cerrar la campaña este sábado

El Ministerio de Pesca da por agotada la cuota común del Cantábrico y noroeste, pese a haber incorporado otras mil toneladas procedentes de Portugal; el cierre afectará a barcos, lonjas, pescaderías y restaurantes durante uno de los momentos de mayor consumo del verano

La campaña de la sardina terminará abruptamente para buena parte de la flota asturiana en pleno verano. Los barcos de cerco y las embarcaciones que utilizan las artes tradicionales de racú y piobardeira deberán interrumpir la pesca dirigida de esta especie a partir de las 00.00 horas del sábado 1 de agosto.

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha decretado el cierre al considerar prácticamente agotada la cuota común asignada a la flota del Cantábrico y noroeste. La medida no afecta exclusivamente a Asturias, sino al conjunto de las embarcaciones autorizadas de Galicia, Cantabria y País Vasco que comparten la misma bolsa de capturas.

El final anticipado de la campaña llega, además, después de que España consiguiera incorporar otras mil toneladas mediante un intercambio de posibilidades de pesca con Portugal. De esa cantidad extraordinaria, 834 toneladas fueron destinadas a los barcos de cerco, racú y piobardeira del Cantábrico y noroeste. El refuerzo no ha sido suficiente para mantener abierta la pesquería durante agosto.

Una cuota agotada cuatro meses antes del límite teórico

La campaña había comenzado el pasado 23 de marzo y, sobre el papel, podía prolongarse hasta el 23 de diciembre, siempre que quedara sardina disponible. La normativa obliga a mantener una parada continuada de tres meses para favorecer la recuperación de la especie, pero permite adelantar el cierre cuando el consumo de la cuota lo exige.

La flota española comenzó 2026 con una asignación total de 16.848.490 kilos de sardina ibérica para las aguas atlánticas incluidas en las zonas pesqueras 8c y 9a. Esa cantidad supone una reducción del 2,79% respecto a la disponibilidad del año anterior.

El reparto inicial concedió 9.849 toneladas a los buques de cerco, racú y piobardeira del Cantábrico y noroeste. Sin embargo, una vez aplicados los ajustes derivados de los excesos de captura registrados durante 2025, la cantidad efectiva quedó reducida a 9.419 toneladas.

La llegada posterior de cuota portuguesa proporcionó algo de oxígeno a la campaña, pero no consiguió evitar su cierre en el momento de mayor actividad turística y hostelera del verano.

La sardina, una pesquería compartida por toda la cornisa cantábrica

La sardina ibérica no se distribuye mediante cuotas independientes para cada comunidad autónoma. Los barcos de Asturias compiten dentro de una bolsa común con las flotas de Galicia, Cantabria y País Vasco.

El 97,43% de la cuota española, una vez descontada la cantidad reservada a la flota gallega de xeito, se distribuye entre el Cantábrico y noroeste y el Golfo de Cádiz. El 60% corresponde a la flota septentrional y el 40% restante a la andaluza.

Este sistema provoca que el ritmo de capturas de las flotas más numerosas o activas condicione la duración de la campaña para todas las comunidades. Cuando se agota la bolsa común, deben cesar la pesca dirigida tanto los barcos que han consumido una gran cantidad como aquellos que hayan tenido una actividad menor.

El Ministerio trató de regular ese consumo imponiendo topes semanales y diarios. Desde el 1 de junio, los barcos de mayor tamaño o con al menos ocho tripulantes podían capturar hasta 10.000 kilos por semana, con un máximo de 5.000 kilos diarios. Para las embarcaciones más pequeñas, el límite semanal era de 7.500 kilos y el diario, de 3.750.

Las restricciones no han impedido que las existencias disponibles se consuman antes de agosto.

No todos los barcos tendrán que detenerse

El cierre afecta a la cuota común, pero contempla algunas excepciones.

Los buques que hayan comprado temporalmente posibilidades de pesca procedentes del Golfo de Cádiz podrán seguir capturando sardina hasta consumir la cantidad adquirida. Esos barcos dejan de participar en la bolsa común desde el momento en el que comienzan a utilizar su cuota individual transferida.

Esto significa que durante agosto todavía podría llegar sardina del Cantábrico a determinadas lonjas, aunque en cantidades previsiblemente mucho menores y procedente de un número limitado de embarcaciones.

También seguirán permitiéndose las capturas accidentales. Los barcos que se encuentren pescando otras especies pelágicas podrán desembarcar sardina cuando aparezca mezclada en las redes, pero su peso no podrá superar el 15% del resto de las capturas declaradas en cada descarga.

Lo que queda prohibido desde la medianoche del viernes al sábado es salir al mar con la sardina como especie objetivo.

Un golpe para las lonjas asturianas

El cierre tendrá consecuencias inmediatas en los principales puertos pesqueros asturianos. La sardina es una especie de gran rotación en las lonjas durante los meses de primavera y verano, especialmente cuando los bancos se aproximan a la costa y permiten capturas abundantes.

La reducción de desembarcos afectará a las subastas, a los ingresos de los armadores y tripulaciones y a la actividad de mayoristas, transportistas y empresas de distribución.

El impacto final dependerá de la cantidad de barcos asturianos que estuvieran participando en la campaña y del volumen descargado hasta el momento en cada lonja. El Ministerio publica el censo general de embarcaciones autorizadas, pero la resolución de cierre no detalla cuántas tienen puerto base en Asturias ni reparte territorialmente las capturas consumidas.

La ausencia de esos datos impide conocer todavía qué porcentaje de la cuota común ha sido capturado por la flota asturiana y cuánto volumen se ha desembarcado en puertos como Avilés, Gijón, Luarca, Puerto de Vega, Lastres o Ribadesella.

El precio en primera venta ya había subido

La menor disponibilidad de sardina se estaba reflejando este año en el precio de primera venta. Según los datos difundidos por el Ministerio, el valor medio se situó en torno a 1,50 euros por kilo.

Son quince céntimos más que en 2025 y aproximadamente cincuenta céntimos por encima de la media registrada en 2024. La subida representa un incremento cercano al 11% en un año y del 50% en comparación con hace dos campañas.

El cierre puede ejercer una presión adicional durante las próximas semanas, aunque el precio final dependerá de otros factores: las existencias congeladas, las importaciones, la sardina procedente de Portugal, las capturas realizadas por los barcos con cuota propia y la demanda de la hostelería.

No existe una traslación automática entre el precio de lonja y el que paga el consumidor. Al valor de primera venta deben añadirse los costes de transporte, manipulación, conservación, distribución y los márgenes comerciales.

Pescaderías y restaurantes, pendientes del suministro

La sardina ocupa un lugar destacado en la gastronomía veraniega asturiana. Durante julio y agosto aumenta su presencia en pescaderías, sidrerías, parrillas y restaurantes costeros.

El cierre coincide con semanas de elevada ocupación turística y con numerosas celebraciones populares. Si disminuye de forma notable la entrada de producto fresco local, los establecimientos tendrán que recurrir a sardina procedente de otras zonas, producto importado o pescado previamente congelado.

La industria conservera también deberá vigilar la evolución del suministro. Aunque las fábricas planifican sus compras con antelación y trabajan con producto de diferentes procedencias, una reducción de las capturas nacionales puede encarecer la materia prima y aumentar la dependencia exterior.

El consumidor, por tanto, no dejará necesariamente de encontrar sardinas, pero tendrá más dificultades para adquirir ejemplares frescos capturados por barcos asturianos.

Una especie sometida a una gestión especialmente restrictiva

La pesquería de sardina ibérica atraviesa desde hace años un proceso de recuperación. España y Portugal gestionan conjuntamente el recurso debido a que ambos países explotan la misma población biológica en las aguas atlánticas de la península.

La campaña está limitada a un máximo de nueve meses y condicionada a que quede cuota disponible. Además, el Ministerio puede ordenar cierres preventivos o definitivos cuando los datos de capturas indican que la cantidad asignada está próxima a agotarse.

España pretende negociar con Portugal un nuevo plan de gestión a partir de 2027 y revisar el porcentaje de reparto entre los dos países para adaptarlo al aprovechamiento real de sus respectivas flotas.

La decisión será importante para el futuro del cerco asturiano. Una cuota demasiado reducida limita la rentabilidad de los barcos; una presión pesquera excesiva, en cambio, puede comprometer la recuperación del recurso y provocar restricciones todavía más severas en campañas posteriores.

El verano continuará, pero sin pesca dirigida

A partir del sábado, los barcos afectados tendrán que orientar su actividad hacia otras especies para las que dispongan de posibilidades de pesca o permanecer amarrados si no encuentran una alternativa rentable.

El cierre no significa que la sardina desaparezca inmediatamente de los mercados asturianos. Durante unos días puede seguir vendiéndose producto capturado antes de la prohibición, sardina procedente de otras zonas o ejemplares desembarcados dentro de las excepciones previstas.

Sin embargo, sí pone fin a la campaña dirigida para la inmensa mayoría de la flota del Cantábrico y noroeste. Y lo hace en uno de los peores momentos posibles: cuando el consumo se dispara, los restaurantes llenan sus terrazas y la sardina alcanza su mayor protagonismo en las mesas del verano.

La cuota se ha terminado. Y, salvo nuevas transferencias o una modificación extraordinaria de las posibilidades de pesca, los barcos asturianos no podrán volver a perseguir los bancos de sardina durante el resto de la campaña.

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