Asturias Mundial estrena el segundo capítulo de la serie documental “Nuestros Pueblos, Nuestra Historia”, un viaje visual al tiempo en que las comunidades astures levantaban sus aldeas fortificadas entre montañas, valles y costa
Asturias Mundial publica hoy el segundo capítulo de “Nuestros Pueblos, Nuestra Historia”, la serie documental con la que queremos recorrer, pueblo a pueblo y siglo a siglo, las raíces más profundas de Asturias. Después del primer episodio, dedicado a los orígenes más remotos de nuestra tierra, esta nueva entrega se adentra en uno de los símbolos más poderosos de nuestra memoria histórica: los castros astures.
Y este capítulo conviene verlo desde el principio. Porque no habla solo de piedras antiguas ni de restos arqueológicos. Habla de una forma de vida. De una Asturias dura, organizada, vigilante, capaz de convertir la montaña, la costa y los valles en territorio habitado, defendido y compartido.
VER AQUÍ EL CAPÍTULO 2: LOS CASTROS: CUANDO ASTURIAS LEVANTÓ SUS PRIMERAS FORTALEZAS
El documental nos lleva al tiempo en que las comunidades astures levantaban sus poblados en lugares altos y estratégicos. No era casualidad. Desde allí se veía venir el peligro, se controlaban los caminos, se protegían los recursos y se organizaba la vida cotidiana. Los castros eran hogar, refugio, fortaleza y frontera. Eran, de alguna manera, pequeños mundos levantados contra la intemperie.
En esas aldeas fortificadas, la piedra marcaba el perímetro de la comunidad. Dentro, la vida seguía su curso: el fuego, el trabajo, la metalurgia, el cuidado del ganado, las relaciones entre familias, la defensa del territorio y esa conciencia de pertenencia que, con el paso de los siglos, acabaría formando parte de la identidad asturiana.
Este segundo capítulo de “Nuestros Pueblos, Nuestra Historia” busca mirar los castros no como ruinas mudas, sino como escenarios vivos. Lugares donde hombres y mujeres aprendieron a sobrevivir en un paisaje exigente, a aprovechar los recursos de la tierra y a levantar comunidades resistentes en una época en la que vivir también significaba protegerse.
La serie documental de Asturias Mundial quiere precisamente eso: contar Asturias desde sus raíces, pero con un lenguaje visual actual, directo y emocionante. No se trata solo de recordar el pasado, sino de entender por qué ese pasado sigue latiendo en nuestros pueblos, en nuestros paisajes y en nuestra manera de mirar la tierra que habitamos.
Los castros son mucho más que restos arqueológicos. Son la huella de una Asturias anterior a los grandes reinos, anterior a muchas de las fronteras que hoy damos por hechas. Una Asturias de comunidades pequeñas, fuertes, adaptadas al terreno y profundamente conectadas con el paisaje.
Este capítulo invita a mirar de otra manera esas colinas, esos promontorios y esos lugares elevados que tantas veces pasan inadvertidos. Allí, donde hoy vemos silencio, hubo humo, trabajo, vigilancia, miedo, familia, comercio, rituales y vida. Mucha vida.
Con “Los Castros”, Asturias Mundial continúa su viaje por la historia profunda de nuestra tierra. Un viaje que no mira al pasado con nostalgia, sino con la ambición de recuperar una memoria que nos pertenece. Porque para saber hacia dónde vamos, a veces hay que subir a lo alto, mirar alrededor y recordar de dónde venimos.
