El Azteca ruge, Francia avisa y Haaland rescata a Noruega en una noche de eliminatorias

El Azteca ruge, Francia avisa y Haaland rescata a Noruega en una noche de eliminatorias

Noruega sufrió para tumbar a Costa de Marfil, Francia arrasó a Suecia y México rompió su maldición ante Ecuador; hoy saltan Inglaterra, Bélgica y Estados Unidos antes del turno de España

El Mundial 2026 ya ha dejado atrás la fase de tanteo. Aquí no hay calculadora, ni diferencia de goles, ni discursos de “nos vale el empate”. En los dieciseisavos se gana o se hace la maleta. Y la jornada dejó tres mensajes claros: Francia va muy en serio, Noruega tiene a Haaland para noches feas y México, empujado por un Azteca encendido, ha decidido que este Mundial también quiere jugarlo con el corazón.

La primera emoción fuerte llegó con Noruega, que derrotó por 2-1 a Costa de Marfil en un partido mucho más sufrido de lo que dice el cartel. El conjunto africano compitió con orgullo, empató en la segunda parte y obligó a los noruegos a mirar al abismo. Pero cuando el partido pedía un futbolista de los que no se esconden, apareció Erling Haaland para marcar el gol decisivo en los últimos minutos y meter a Noruega en octavos, donde le espera Brasil. Costa de Marfil se marcha con la sensación amarga de haber estado cerca y con la explicación de su seleccionador, Emerse Faé, apuntando a la falta de experiencia de un grupo joven en una noche de máxima exigencia.

Después llegó Francia. Y Francia no negoció. Los de Deschamps —o mejor dicho, los de Mbappé cuando el partido empieza a oler a sentencia— derrotaron 3-0 a Suecia con una autoridad incontestable. Kylian Mbappé firmó un doblete y Bradley Barcola completó una victoria que deja a los franceses en octavos con una sensación peligrosa para todos los demás: la de equipo que aún no ha enseñado todo, pero ya mete miedo. Francia se enfrentará ahora a Paraguay, que venía de eliminar a Alemania en los penaltis. Ojito, porque ese cruce tiene pinta de trampa con el cartel de “favorito” demasiado grande.

La madrugada española dejó el otro gran titular: México venció 2-0 a Ecuador en el Estadio Azteca y rompió una espera de 40 años sin ganar un partido de eliminatoria directa en un Mundial. Julián Quiñones y Raúl Jiménez marcaron en la primera parte, tras un retraso de una hora por tormenta eléctrica, y el equipo mexicano defendió después con oficio, empuje y ese ruido de grada que en el Azteca parece que baja del cielo con ganas de pelea. México ya está en octavos y espera rival: Inglaterra o República Democrática del Congo.

La jornada también confirma que este nuevo formato de Mundial, con 48 selecciones y una ronda de dieciseisavos inédita, tiene un punto salvaje: más partidos, más cruces, más opciones para las sorpresas y menos margen para los grandes. Alemania ya está fuera, Países Bajos también, y cada noche empieza a tener pinta de juicio sumarísimo. El que pestañea, se queda mirando el Mundial por la tele del hotel.

Hoy, miércoles 1 de julio, el menú llega cargado. A las 18:00, hora española, Inglaterra se enfrenta a la República Democrática del Congo en Atlanta. Los ingleses parten como favoritos, pero no han transmitido todavía una sensación de superioridad aplastante. A las 22:00 será el turno de Bélgica contra Senegal, duelo con aroma de partido incómodo para los europeos. Y ya de madrugada, a las 2:00 del jueves en España, Estados Unidos se medirá a Bosnia y Herzegovina en Santa Clara, con el empuje de jugar en casa y la presión de no fallar ante su público.

Y en Asturias —como en el resto de España— el ojo empieza ya a girar hacia mañana. La selección española entra en escena el jueves 2 de julio, a las 21:00, ante Austria. Es un cruce exigente, de esos que no permiten salir a medio gas. España llega con etiqueta de candidata, pero en este Mundial las etiquetas duran lo que tarda un delantero en cazar un rechace. Lo estamos viendo día a día: aquí nadie está a salvo.

El Mundial avanza, los favoritos se van encontrando con la verdad y cada noche empieza a dejar una víctima ilustre o un héroe inesperado. Francia sonríe, México ruge, Noruega respira y el resto mira el cuadro con la incomodidad de quien sabe que, a partir de ahora, cada partido puede ser el último.

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