México pisa fuerte, Brasil enseña los colmillos y Sudáfrica firma la noche más hermosa del Mundial

México pisa fuerte, Brasil enseña los colmillos y Sudáfrica firma la noche más hermosa del Mundial

La última jornada dejó líderes confirmados, favoritos creciendo y una de esas historias que convierten una fase de grupos en relato: Bafana Bafana, descartada tras el debut, ya está en dieciseisavos

El Mundial volvió a hacer lo que mejor sabe hacer: ordenar el planeta durante unas horas alrededor de un balón y luego desordenarlo todo con una sorpresa. En las últimas 24 horas se cerraron los grupos A, B y C con seis partidos, tres líderes de grupo muy claros —México, Suiza y Brasil—, una confirmación africana de muchísimo peso —Marruecos— y una historia para guardar: Sudáfrica derrotó a Corea del Sur y se clasificó por primera vez en su historia para una eliminatoria mundialista. No es una línea de marcador; es una pequeña revolución futbolística.

México ya no juega como anfitrión: juega como amenaza

México cerró la fase de grupos con un 3-0 ante Chequia, pleno de nueve puntos y la portería intacta. El equipo de Javier Aguirre no necesitaba ganar para clasificarse, pero ganó como si quisiera mandar un aviso a todo el torneo: aquí no hay fiesta de bienvenida, hay candidatura seria. Mateo Chávez abrió el marcador en el segundo tiempo, Julián Quiñones amplió la ventaja y Álvaro Fidalgo firmó el tercero en el descuento.

El dato que más pesa no es solo el pleno. Es la sensación de control. México se convierte en uno de los pocos equipos que han acabado la fase de grupos sin encajar y logró su mayor victoria mundialista desde 1970, con una mezcla muy interesante de veteranía y descaro. La imagen emocional de la noche fue Guillermo Ochoa, que apareció en su 154ª internacionalidad, ovacionado y convertido casi en símbolo viviente de una generación mexicana que quiere, por fin, saltar la barrera psicológica de los cuartos.

Y hubo otro nombre con aroma a futuro: Gilberto Mora, titular con solo 17 años, señalado por Reuters y The Guardian como uno de los detalles más llamativos del partido. No estamos ante el típico joven al que sacan para la foto; México le dio escenario en una noche mundialista y el chico respondió con personalidad. Eso, en un Mundial, cotiza como oro.

Sudáfrica: de equipo desahuciado a milagro con botas

La gran noticia sentimental de la jornada fue Sudáfrica. Bafana Bafana venía de perder 2-0 contra México en el estreno y parecía condenada a hacer de comparsa. Pero el Mundial, cuando se pone dramaturgo, no hay Netflix que lo supere. Sudáfrica ganó 1-0 a Corea del Sur en Monterrey y alcanzó por primera vez una ronda eliminatoria mundialista.

El héroe fue Thapelo Maseko, autor del gol que cambió la historia de su selección. Corea tuvo más balón, pero Sudáfrica tuvo algo más importante: la jugada que separa a los equipos que “compiten bien” de los que pasan a la eternidad. La FIFA resumió el partido con una frase muy reveladora: Corea dominó la posesión, pero el golpe de Maseko selló un progreso histórico para Bafana Bafana.

El premio ya tiene forma: Sudáfrica jugará en dieciseisavos contra Canadá. Corea, en cambio, queda pendiente de la repesca emocional de los mejores terceros. Es decir: todavía respira, pero con respiración asistida y mirando de reojo a todos los demás grupos.

Brasil gana como Brasil cuando Brasil decide ser Brasil

Brasil necesitaba confirmar que lo suyo no era solo cartel. Y lo hizo con un 3-0 ante Escocia en Miami, con Vinicius Junior como figura principal. El delantero marcó dos goles: uno muy pronto, aprovechando un error defensivo escocés, y otro de cabeza antes del descanso. Matheus Cunha cerró la cuenta en torno a la hora de partido.

La victoria deja a Brasil como líder del Grupo C y clasificada para los dieciseisavos, por delante de Marruecos gracias a la diferencia de goles, ya que ambos terminaron con siete puntos. El detalle añadido, de esos que agrandan el titular, fue el regreso de Neymar después de una larga ausencia. No fue solo un resultado; fue una postal de Brasil recuperando amenaza, brillo y jerarquía.

Escocia, por su parte, queda en ese territorio incómodo del tercer clasificado que todavía puede vivir, pero ya no decide su vida. Lo suyo fue una noche demasiado blanda para un partido demasiado grande: errores atrás, poca pegada y una primera parte que ante Brasil equivale a presentarse en una tormenta con un paraguas de papel.

Marruecos sufre, remonta y confirma que lo de 2022 no fue casualidad

Marruecos ganó 4-2 a Haití, pero no fue un paseo; fue una montaña rusa. Haití se adelantó con un autogol marroquí y volvió a golpear después por medio de Wilson Isidor, pero Marruecos respondió dos veces con Achraf Hakimi e Ismael Saibari antes de rematar el partido con goles tardíos de Soufiane Rahimi y el joven Gessime Yassine.

La lectura es doble. Por un lado, Marruecos vuelve a demostrar carácter competitivo: sabe sufrir, sabe levantarse y tiene recursos desde el banquillo. Por otro, encajar dos goles ante una Haití ya eliminada es una advertencia. Si quiere volver a ser esa selección incómoda, colmilluda y casi imposible de descifrar, tendrá que ajustar mucho más atrás.

Haití se despide sin puntos, pero no sin dignidad. Reuters destaca el orgullo del seleccionador Sébastien Migné y la despedida emocional de Johny Placide en el regreso haitiano a un Mundial después de 52 años. Hay eliminaciones que son un fracaso y otras que son una forma de volver al mapa. La de Haití se parece más a lo segundo.

Suiza gana el grupo y Canadá descubre que perder también puede valer

En el Grupo B, Suiza venció 2-1 a Canadá en Vancouver y terminó como primera de grupo con siete puntos. Rubén Vargas marcó justo después del descanso y Johan Manzambi, de solo 20 años, hizo el segundo once minutos más tarde. Canadá reaccionó con un gol de Promise David en el minuto 76, pero no encontró el empate pese al empuje final y a varias intervenciones de Gregor Kobel.

Lo curioso es que la derrota no hunde a Canadá. Al contrario: los canadienses también pasan a la siguiente ronda, aunque como segundos. En términos narrativos, Suiza se va con empaque de equipo serio, de esos que no llenan tertulias pero sí van dejando cadáveres competitivos por el camino. Canadá, anfitriona parcial del torneo, sobrevive y mantiene viva la conexión emocional con su público.

Bosnia gana, pero se queda con cara de “demasiado tarde”

Bosnia y Herzegovina hizo lo que tenía que hacer: ganó 3-1 a Catar. El problema es que lo hizo cuando el margen ya era casi un hilillo. Según la Cadena SER, Alajbegovic abrió el marcador, un autogol de Abunada puso el 2-0, Al Haydos recortó para Catar y Mahmic cerró el 3-1 en la segunda parte. Bosnia terminó con cuatro puntos, empatada con Canadá, pero fuera del segundo puesto por diferencia de goles.

Catar queda eliminado con un solo punto, mientras Bosnia se marcha con la frustración de haber despertado tarde. Esta es una de las crueldades del Mundial ampliado: hay más partidos, más combinaciones y más ventanas de supervivencia, pero cuando fallas al principio, cada error se convierte en una piedra en la mochila.

La fotografía de la jornada

La jornada deja tres titulares potentes. México no solo avanza: impone respeto. Brasil empieza a parecer Brasil, que es una frase que da miedo incluso escrita en minúsculas. Y Sudáfrica se lleva la historia humana del día, esa clase de victoria que explica por qué el Mundial sigue siendo un artefacto emocional único, capaz de convertir a un equipo descartado en protagonista mundial en apenas noventa minutos.

Además, el torneo entra en una fase preciosa: ya no hay margen para el maquillaje. Los grupos empiezan a cerrarse, los mejores terceros hacen cuentas con calculadora y ansiedad, y las selecciones grandes empiezan a mirar el cuadro como quien mira una carretera de montaña: parece clara desde lejos, pero cada curva puede dejarte fuera.

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