Un nacimiento entre sirenas y nervios en Avilés: policías ayudan a venir al mundo a un bebé en el rellano de una escalera

Un nacimiento entre sirenas y nervios en Avilés: policías ayudan a venir al mundo a un bebé en el rellano de una escalera

La madre estaba ya de parto cuando los agentes llegaron a un edificio de la calle Santa Apolonia. El pequeño nació con buena coloración y rompió a llorar enseguida, mientras policías nacionales y locales acompañaban a la mujer hasta la llegada de la UVI móvil

No hubo tiempo para llegar al hospital.

Ni siquiera para bajar las escaleras.

El pequeño decidió que su primera parada en este mundo iba a ser mucho más inesperada: el rellano de un edificio de Avilés, rodeado por su madre y por varios policías que, aquella noche, tuvieron que cambiar durante unos minutos su trabajo habitual por el de improvisados asistentes de parto.

Ocurrió el pasado día 10, poco después de las once de la noche, en un inmueble de la calle Santa Apolonia.

A las 23:03 horas, el CIMACC 091 recibió una llamada urgente. Una mujer estaba dando a luz en la escalera de su propio edificio. Cuando llegaron agentes de la Policía Nacional y de la Policía Local, el nacimiento ya era inevitable.

La cabeza del bebé ya era visible

Los policías encontraron a la mujer tumbada en un rellano situado antes del segundo piso.

El parto estaba completamente iniciado.

La cabeza del bebé ya era visible.

En aquel momento no había decisiones complicadas que tomar. Solo había que quedarse allí, acompañar a la madre y ayudarla en todo lo posible.

Y eso hicieron.

Los agentes permanecieron junto a ella durante el alumbramiento hasta que el niño terminó de nacer.

Sin una sala de partos.

Sin una camilla preparada.

Sin el ambiente controlado de un hospital.

Solo una escalera, una madre a punto de conocer a su hijo y varias personas intentando que todo saliera bien.

Y entonces se escuchó el llanto

Probablemente fue el sonido que todos estaban esperando.

El recién nacido, un niño, presentó buena coloración y comenzó a llorar inmediatamente.

Todo indicaba que se encontraba en buen estado general.

Aquel primer llanto debió de cambiar completamente el ambiente de aquel rellano.

De la urgencia.

Del miedo inevitable.

De la tensión de un parto que había comenzado demasiado deprisa y en el lugar menos esperado.

Al alivio de comprobar que el bebé respiraba, lloraba y parecía encontrarse bien.

Los policías se quedaron con madre e hijo

La intervención no terminó con el nacimiento.

Los agentes continuaron atendiendo tanto a la madre como al pequeño mientras aguardaban la llegada de los profesionales sanitarios.

Poco después llegó una UVI móvil.

Los sanitarios comprobaron el estado de ambos y decidieron trasladarlos al Hospital San Agustín de Avilés, donde madre e hijo recibieron asistencia médica. 

Una noche de servicio que difícilmente olvidarán

La mayoría de las llamadas que recibe la Policía a esas horas cuentan historias muy diferentes.

Accidentes.

Peleas.

Robos.

Situaciones de riesgo.

Aquella noche, sin embargo, una llamada al 091 terminó convirtiéndose en el comienzo de una vida.

Los policías que acudieron al edificio de Santa Apolonia probablemente salieron de servicio con una historia que difícilmente podrán olvidar.

Porque durante unos minutos no hubo uniformes distintos, competencias policiales ni protocolos complicados.

Había simplemente una mujer que necesitaba ayuda y un niño empeñado en nacer allí mismo.

El primer escenario de su vida: un portal de Avilés

Algún día alguien podrá contarle al pequeño cómo fue su nacimiento.

Que tuvo prisa.

Que no quiso esperar al hospital.

Que su madre dio a luz en el rellano de la escalera de casa.

Y que, cuando llegó al mundo, había junto a ella policías nacionales y locales intentando que todo saliera bien.

También podrán contarle algo todavía más sencillo:

que nada más nacer lloró con fuerza.

Y que aquel llanto, en mitad de una escalera de Avilés, fue probablemente el sonido más bonito de toda la noche.

Dejar un comentario

captcha