La operación industrial que puede cambiar el futuro de Barros da un paso decisivo. Duro Felguera considera que los 10,658 millones planteados por el Principado representan un «equilibrio razonable» y abre la puerta a que Indra convierta las históricas instalaciones de Langreo en su segunda gran planta asturiana vinculada a la industria de defensa. El proyecto contempla al menos 100 nuevos empleos directos en Barros y el mantenimiento de otros 400 puestos vinculados a Indra Sistemas.
La operación industrial de Barros empieza a dejar de ser una declaración de intenciones para convertirse en un proyecto con cifras, plazos y protagonistas concretos.
Y, sobre todo, acaba de superar uno de los obstáculos que durante meses amenazó con frustrarla: el precio de las instalaciones.
Duro Felguera ha valorado positivamente el principio de acuerdo alcanzado con el Gobierno del Principado para la adquisición de los talleres de Barros, en Langreo, después de que la Sociedad Regional de Promoción del Principado de Asturias (SRP) haya autorizado iniciar las negociaciones para comprar el complejo por exactamente 10.658.000 euros.
La compañía considera que la propuesta representa un «equilibrio razonable» entre los intereses de todas las partes y que las condiciones son acordes con el valor de los activos y los intereses de sus accionistas.
Es una reacción empresarial especialmente importante porque acerca la solución a una negociación que llevaba meses bloqueada.
DE 6 A MÁS DE 15 MILLONES: EL PRECIO QUE AMENAZÓ CON ROMPER LA OPERACIÓN
Para entender la importancia del acuerdo hay que retroceder unos meses.
Indra había valorado inicialmente las instalaciones de Barros en aproximadamente 6 millones de euros.
Duro Felguera, por su parte, reclamaba inicialmente más de 15 millones.
La distancia era enorme.
Casi diez millones de euros separaban las posiciones de comprador y vendedor.
La falta de acuerdo llegó a poner en peligro el proyecto industrial y obligó al Gobierno del Principado a intervenir para intentar evitar que una inversión considerada estratégica terminase desarrollándose fuera de Asturias.
La solución diseñada ahora sitúa a la Administración autonómica en el centro de la operación.
No será Indra quien compre directamente Barros.
Será la Sociedad Regional de Promoción.
EL PRINCIPADO COMPRA; INDRA ALQUILA
El mecanismo planteado es relativamente sencillo.
La SRP comprará a Duro Felguera las instalaciones por 10,658 millones de euros.
El complejo pasará así a formar parte del patrimonio público.
Paralelamente, la sociedad pública negociará con Indra un contrato de arrendamiento con una duración mínima de 20 años.
Indra dispondrá de los espacios necesarios para desarrollar allí su actividad industrial y pagará una renta que deberá establecerse conforme a criterios de mercado.
La compañía asumirá además las inversiones necesarias para rehabilitar, acondicionar y equipar las instalaciones.
El objetivo es convertir Barros en una planta vinculada a la fabricación de vehículos blindados, componentes y productos para la industria de defensa.
Por tanto, el Principado no entrega gratuitamente las instalaciones a una empresa privada.
La Administración adquiere un activo industrial, lo incorpora al patrimonio de la SRP y posteriormente obtiene ingresos mediante su arrendamiento durante un periodo prolongado.
80.000 METROS CUADRADOS DE HISTORIA INDUSTRIAL
La dimensión del complejo ayuda a entender la importancia de la operación.
Barros dispone de cerca de 80.000 metros cuadrados, distribuidos entre diferentes edificaciones y áreas productivas.
Son instalaciones vinculadas durante décadas a la historia industrial de Langreo y de Duro Felguera.
Ahora podrían iniciar una segunda vida.
El objetivo es recuperar espacios actualmente infrautilizados y adaptarlos a una industria completamente diferente: fabricación avanzada relacionada con los grandes programas de defensa.
Además, las inversiones que realice Indra para modernizar las instalaciones podrían incrementar el valor del propio activo que quedará en manos públicas.
DURO FELGUERA SE RESERVA PARTE DE LA MAQUINARIA
La operación, sin embargo, no comprende absolutamente todo lo que actualmente existe dentro del complejo.
Duro Felguera ha aclarado que parte de la maquinaria queda fuera de la compraventa y continuará siendo propiedad de la compañía.
Es un matiz importante.
Los 10,658 millones corresponden a los activos incluidos en la operación acordada y no significan que Duro Felguera entregue la totalidad de los equipos existentes actualmente en Barros.
La compañía considera, en cualquier caso, que el acuerdo permite culminar una operación que siempre estuvo dispuesta a facilitar y destaca especialmente que permitirá generar nueva actividad industrial en Langreo.
30 MILLONES DE INVERSIÓN
Pero la verdadera dimensión de la noticia no está solamente en los casi 10,7 millones que desembolsaría la SRP.
Está en lo que pretende desarrollar Indra después.
La compañía presentó al Principado un Proyecto de Interés Estratégico Regional para desarrollar un gran polo industrial y tecnológico en Asturias.
El proyecto contempla una inversión global de aproximadamente 30 millones de euros.
Y Barros constituye una de sus piezas fundamentales.
No se trata únicamente de ocupar unas antiguas naves industriales.
El objetivo es transformar el complejo para adaptarlo a los nuevos procesos de fabricación vinculados a vehículos militares y plataformas terrestres.
AL MENOS 100 NUEVOS EMPLEOS EN BARROS
El impacto laboral previsto es uno de los principales argumentos de la operación.
El proyecto contempla la creación de al menos 100 empleos directos nuevos en la futura planta de Barros.
A ellos se añaden otros 400 puestos de trabajo vinculados a Indra Sistemas que el proyecto pretende mantener.
De ahí que pueda hablarse de un horizonte industrial relacionado con aproximadamente 500 empleos, aunque es importante diferenciar ambos conceptos.
No se crearán 500 puestos nuevos en Barros.
La previsión concreta para la planta langreana es de al menos un centenar de nuevas contrataciones directas.
Los otros 400 corresponden a empleo vinculado al conjunto de la actividad de Indra Sistemas que el proyecto pretende consolidar.
EL EFECTO PUEDE IR MUCHO MÁS ALLÁ DE ESOS 100 EMPLEOS
Hay, además, otro impacto mucho más difícil de calcular inicialmente.
Una fábrica de estas características necesita proveedores.
Ingeniería.
Mecanizado.
Componentes metálicos.
Electrónica.
Logística.
Mantenimiento.
Servicios industriales.
Formación especializada.
Transporte.
Y numerosas empresas auxiliares.
Por eso, el verdadero efecto económico de Barros dependerá también de cuánto trabajo consiga quedarse en Asturias y, particularmente, en las empresas del valle del Nalón y del resto del tejido industrial regional.
El reto no será únicamente conseguir que Indra fabrique en Langreo.
Será conseguir que una parte significativa de su cadena de suministro también se desarrolle desde Asturias.
Ahí puede encontrarse el auténtico efecto multiplicador del proyecto.
GIJÓN Y LANGREO, LAS DOS PIEZAS DEL NUEVO MAPA DE INDRA
Barros tampoco puede analizarse aisladamente.
Indra ya dio un primer paso decisivo en Asturias cuando adquirió a Duro Felguera El Tallerón de Gijón.
Aquella instalación cuenta con aproximadamente 75.000 metros cuadrados y permitió mantener el empleo de 156 trabajadores.
El objetivo es transformarla en un gran centro especializado en vehículos militares y plataformas terrestres.
Barros sería ahora la segunda gran pieza.
Dos antiguas instalaciones de Duro Felguera.
Dos localizaciones industriales históricas.
Gijón y Langreo.
Y una misma estrategia: aprovechar infraestructuras industriales existentes para desarrollar una nueva generación de fabricación relacionada con defensa y tecnología avanzada.
DE LA CALDERERÍA PESADA A LOS BLINDADOS
Hay también una lectura histórica especialmente poderosa.
Asturias construyó durante décadas buena parte de su identidad industrial alrededor de la siderurgia, la minería, la metalurgia y la gran calderería.
Muchas de aquellas actividades tradicionales han desaparecido, se han reducido o han atravesado enormes dificultades.
La operación de Barros representa precisamente uno de los intentos de reutilizar ese patrimonio industrial para actividades de nueva generación.
Las naves siguen ahí.
La tradición metalúrgica también.
Lo que cambia es el producto.
Donde durante décadas se desarrollaron grandes trabajos industriales ligados a Duro Felguera, el futuro puede estar ahora en vehículos blindados y sistemas tecnológicos vinculados a defensa.
EL PRINCIPADO SE CONVIERTE EN ACTOR INDUSTRIAL
La operación tiene además una característica poco habitual.
El Gobierno asturiano no se limita a conceder una ayuda o subvención.
Entra directamente en la operación inmobiliaria.
La SRP compra el activo.
Lo mantiene dentro del patrimonio público.
Lo alquila a una empresa privada durante un mínimo de veinte años.
Y esa empresa realiza las inversiones necesarias para modernizarlo.
La Administración espera obtener así una renta durante dos décadas y conservar al mismo tiempo un activo industrial previsiblemente revalorizado por las mejoras que se realicen.
Es una fórmula que convierte al Principado en algo más que un facilitador administrativo.
Lo convierte en propietario de una pieza estratégica del proyecto.
LA OPERACIÓN TODAVÍA NO ESTÁ CERRADA
Pese al avance, conviene mantener una cautela importante.
La compraventa todavía no está formalmente culminada.
La propuesta de 10,658 millones de euros es una oferta no vinculante.
La valoración positiva de Duro Felguera supone un avance muy relevante, pero todavía deben completarse los procedimientos societarios, jurídicos, técnicos y administrativos necesarios.
Además, la compraventa necesitará las correspondientes autorizaciones definitivas de los órganos de gobierno de las entidades implicadas.
El Gobierno asturiano calcula que el proceso podría completarse en aproximadamente tres meses, siempre que todos esos trámites concluyan favorablemente.
UNA OPERACIÓN QUE ASTURIAS NO QUERÍA PERDER
Ese es precisamente uno de los elementos que otorgan mayor trascendencia a la noticia.
Durante meses existió el riesgo de que el desacuerdo económico sobre Barros terminase comprometiendo la implantación de la segunda fábrica.
El Principado decidió entonces intervenir para desbloquear la situación.
La oferta de 10,658 millones se ha realizado después de una tasación homologada y de un análisis de las instalaciones.
El Gobierno defiende que no se trata de dinero a fondo perdido: la SRP adquiere un activo que pasará a su patrimonio, cobrará posteriormente un alquiler y conservará unas instalaciones modernizadas gracias a las inversiones de Indra.
BARROS, ANTE UNA SEGUNDA VIDA INDUSTRIAL
La fotografía que deja ahora la operación es radicalmente distinta a la de hace unos meses.
Duro Felguera dispone de una propuesta que considera razonable.
El Principado está dispuesto a invertir casi 10,7 millones de euros para adquirir las instalaciones.
Indra tendría asegurado su uso durante al menos 20 años.
La compañía proyecta invertir en la transformación industrial del complejo.
Y Barros podría albergar al menos 100 nuevos empleos directos dentro de un proyecto que pretende consolidar centenares de puestos vinculados a Indra en Asturias.
Todavía faltan firmas.
Faltan autorizaciones.
Y falta cerrar definitivamente la compraventa y el contrato de alquiler.
Pero el escenario ha cambiado.
Lo que durante meses fue una negociación bloqueada empieza a convertirse en una operación industrial real.
Y para Langreo el significado va mucho más allá de los 10,658 millones de euros de una compraventa.
Barros puede pasar de representar el pasado de una de las grandes compañías industriales asturianas a convertirse en una de las fábricas sobre las que Asturias intenta construir su nueva industria.
