Mientras Asturias celebra hoy su gran día, a más de 6.000 kilómetros de distancia otra ciudad tiene marcado en rojo este mismo 8 de septiembre. San Agustín, en Florida, cumple exactamente 461 años desde que Pedro Menéndez de Avilés desembarcó allí y fundó en 1565 el asentamiento que acabaría convirtiéndose en la ciudad de origen europeo habitada de forma continuada más antigua de Estados Unidos continental. La coincidencia es extraordinaria: Asturias celebra hoy su identidad y, al otro lado del Atlántico, una de las páginas fundacionales de Norteamérica lleva nombre asturiano.
Hay coincidencias históricas que parecen escritas expresamente para convertirse en noticia.
Hoy, 8 de septiembre, Asturias celebra su Día grande y la festividad de Nuestra Señora de Covadonga.
Y exactamente un 8 de septiembre de 1565, hace ahora 461 años, un marino nacido en Avilés desembarcaba en la costa de Florida acompañado por soldados, marineros, colonos y religiosos y formalizaba la fundación de una ciudad llamada a sobrevivir durante más de cuatro siglos y medio.
Su nombre era Pedro Menéndez de Avilés.
La ciudad recibió el nombre de San Agustín.
Y todavía existe.
Es más: San Agustín está considerada la ciudad de origen europeo habitada permanentemente más antigua de los actuales Estados Unidos continentales.
Cuando se fundó Jamestown, San Agustín llevaba ya 42 años existiendo.
Cuando los peregrinos del Mayflower llegaron a Plymouth, habían pasado 55 años desde que los españoles se habían establecido en Florida.
Y detrás de aquella historia había un asturiano.
San Agustín cumple años hoy, aunque su gran fiesta será el sábado
Hay una precisión importante para entender lo que sucede este año.
Hoy, martes 8 de septiembre de 2026, se cumplen exactamente los 461 años de la fundación de San Agustín.
Sin embargo, la gran celebración pública del Founder's Day, el Día de los Fundadores, se ha programado este año para el sábado 12 de septiembre, aprovechando el fin de semana para concentrar las recreaciones históricas, ceremonias y actividades.
Eso significa que el aniversario es hoy, mientras que la gran reconstrucción histórica tendrá lugar cuatro días después.
Y San Agustín volverá entonces, durante unas horas, al año 1565.
Pedro Menéndez no llegó a Florida por casualidad
Pedro Menéndez de Avilés era mucho más que un aventurero.
Era uno de los grandes marinos de la Corona española durante el reinado de Felipe II, capitán experimentado y hombre de enorme confianza del monarca.
España tenía entonces un objetivo estratégico fundamental: proteger las rutas marítimas que conectaban América con Europa y consolidar su presencia en Florida.
Había además un problema añadido.
Francia había establecido en la zona un asentamiento hugonote llamado Fort Caroline, cerca de la actual Jacksonville.
Para la España católica de Felipe II, aquello suponía una amenaza militar, política y religiosa.
Pedro Menéndez recibió por tanto una misión muy clara: establecer una colonia española permanente y terminar con la presencia francesa.
Partió hacia América al frente de una gran expedición compuesta por centenares de personas.
No eran únicamente soldados.
Había marineros, artesanos, agricultores y otros colonos dispuestos a crear un asentamiento estable.
¿Por qué se llama San Agustín?
La explicación es curiosa.
La expedición española avistó la costa de Florida el 28 de agosto de 1565.
Ese día el calendario católico celebraba la festividad de San Agustín de Hipona.
Por eso Pedro Menéndez decidió bautizar con ese nombre el lugar.
El establecimiento oficial, sin embargo, no se produjo hasta unos días después.
Fue precisamente el 8 de septiembre de 1565.
La fecha tenía también significado religioso: era la festividad de la Natividad de la Virgen María.
Siglos más tarde, el 8 de septiembre acabaría convirtiéndose igualmente en el Día de Asturias, coincidiendo además con la festividad de la Virgen de Covadonga.
No existen pruebas históricas que permitan afirmar que Pedro Menéndez escogiera aquel día pensando específicamente en Covadonga.
Pero la coincidencia que ha dejado la historia resulta formidable.
Asturias y la ciudad norteamericana fundada por uno de sus hijos más universales celebran hoy, de una forma completamente diferente, el mismo 8 de septiembre.
Una cruz, una misa y el nacimiento de una ciudad
La escena de aquel 8 de septiembre de 1565 debió de resultar impresionante.
Pedro Menéndez desembarcó acompañado por sus hombres, estandartes y soldados.
El sacerdote Francisco López de Mendoza Grajales, capellán de la expedición, recibió a los recién llegados portando una cruz.
Después se celebró una misa de acción de gracias.
Ese acontecimiento forma parte de los orígenes históricos y religiosos de San Agustín y explica por qué el actual recinto de Mission Nombre de Dios ocupa un lugar tan destacado dentro de la memoria de la ciudad.
Pero hay una parte fundamental de la historia que durante mucho tiempo quedó relegada.
Los españoles no llegaron a un territorio vacío.
Los timucua ya estaban allí
Mucho antes de la llegada de Pedro Menéndez, aquellas tierras estaban habitadas por los timucua, pueblos indígenas que llevaban generaciones viviendo en Florida.
La zona del primer asentamiento español estaba vinculada a la comunidad dirigida por el jefe Seloy.
Los timucua tenían una sociedad organizada, cultivaban alimentos, pescaban, cazaban y mantenían complejas redes políticas y familiares.
Durante los primeros momentos de la presencia española hubo intercambios entre ambas comunidades.
Los recién llegados necesitaban comida y conocimientos sobre el territorio, y los indígenas proporcionaron parte de esos recursos.
Pero la convivencia se deterioró rápidamente.
Las tensiones entre colonizadores y población indígena desembocaron en enfrentamientos, y los españoles terminaron trasladando temporalmente su asentamiento.
La colonización y, sobre todo, las enfermedades introducidas desde Europa provocaron posteriormente consecuencias devastadoras para los pueblos originarios de Florida.
Es una parte incómoda de la historia, pero imprescindible si se quiere entender realmente qué ocurrió a partir de 1565.
¿El primer Thanksgiving de Estados Unidos fue español?
Aquí aparece uno de los capítulos más sorprendentes de toda esta historia.
Después de la misa celebrada aquel 8 de septiembre de 1565, españoles y miembros de la comunidad timucua compartieron alimentos.
Por ese motivo, distintos historiadores consideran aquella comida como uno de los primeros grandes actos de acción de gracias celebrados por europeos en el territorio de los actuales Estados Unidos y, específicamente, como el primer Thanksgiving vinculado al nacimiento de un asentamiento europeo permanente.
Ocurrió nada menos que 56 años antes del célebre Thanksgiving de Plymouth de 1621 que ocupa un lugar central en el imaginario estadounidense.
Y tampoco hubo exactamente pavo, puré de patata y salsa de arándanos.
Entre las provisiones de los españoles probablemente figuraban productos como carne de cerdo salada, garbanzos, ajo, aceitunas, galleta marinera y vino.
A ellos pudieron sumarse alimentos proporcionados por los habitantes indígenas, como pescado, maíz o productos locales.
La escena debió de parecerse bastante poco al Thanksgiving que hoy aparece en las películas estadounidenses.
Pero ocurrió en Florida.
Y el hombre que encabezaba aquella expedición era de Avilés.
Pedro Menéndez: héroe, fundador y figura incómoda
La figura de Pedro Menéndez de Avilés tiene también una vertiente mucho más dura.
Reducirlo únicamente al gran navegante y fundador sería contar solamente una parte de la historia.
Su misión tenía una dimensión colonial, militar y religiosa.
Poco después de la fundación de San Agustín, las fuerzas españolas atacaron el asentamiento francés de Fort Caroline.
La operación acabó con numerosas muertes.
Posteriormente, supervivientes franceses de otra expedición que habían quedado aislados tras un temporal fueron capturados por los hombres de Menéndez.
Más de dos centenares terminaron ejecutados.
El lugar de aquellos acontecimientos acabaría siendo conocido con un nombre que todavía permanece en el mapa de Florida:
Matanzas.
Aquellos episodios permitieron a España consolidar su dominio sobre Florida, pero forman parte también de las guerras políticas y religiosas extraordinariamente violentas que enfrentaron a las potencias europeas durante el siglo XVI.
Pedro Menéndez fue, por tanto, una figura extraordinariamente compleja: navegante brillante, estratega, administrador, gobernador y fundador de ciudades, pero también protagonista de una empresa imperial construida mediante la conquista y la violencia.
El sábado Pedro Menéndez volverá a desembarcar
461 años después, San Agustín volverá simbólicamente al momento de su nacimiento.
El sábado 12 de septiembre, la celebración del Founder's Day recreará el desembarco de Pedro Menéndez y sus hombres en los terrenos de Mission Nombre de Dios.
A partir de las 10:00 de la mañana, personajes vestidos con indumentaria del siglo XVI representarán la llegada de los españoles.
Habrá soldados, estandartes, mosquetes y artillería histórica.
Las salvas de los cañones volverán a resonar junto a las aguas de Florida tratando de reconstruir el ambiente de aquel lejano septiembre de 1565.
La alcaldesa de San Agustín, Nancy Sikes-Kline, participará en la tradicional proclamación del Founder's Day.
Después tendrá lugar una misa al aire libre presidida por el obispo Erik Pohlmeier, recordando aquella primera celebración religiosa.
Y a las 12:00 horas, los participantes iniciarán una procesión desde Mission Nombre de Dios hasta el Fountain of Youth Archaeological Park, otro de los espacios estrechamente relacionados con el primer asentamiento.
Allí continuará la jornada con recreaciones históricas y demostraciones de cómo podía ser la vida en el siglo XVI.
También se evocará aquella comida compartida entre españoles y timucuas que San Agustín reivindica como uno de los antecedentes más antiguos del Thanksgiving estadounidense.
Avilés está escrita literalmente en las calles de San Agustín
La conexión con Asturias no terminó con Pedro Menéndez.
Está físicamente presente en la ciudad.
En pleno casco histórico existe una calle llamada Aviles Street.
No es una pequeña referencia escondida.
Es una de las vías históricas más conocidas de San Agustín y figura entre las calles de trazado europeo más antiguas de Estados Unidos.
En 1924 recibió oficialmente el nombre de Aviles Street como homenaje a la ciudad asturiana natal del fundador.
Y quien camine hoy por ella puede encontrarse incluso con elementos enviados desde Asturias que recuerdan esa relación.
Es difícil imaginar una huella más tangible.
Miles de turistas estadounidenses pasean cada año por una calle de Florida que lleva escrito el nombre de una ciudad asturiana.
Más de un siglo de relación moderna entre Avilés y San Agustín
La conexión no pertenece solamente al siglo XVI.
En 1924, una delegación de San Agustín viajó hasta Asturias para participar en los actos relacionados con Pedro Menéndez y el traslado de sus restos a su mausoleo en Avilés.
Fue una visita especialmente significativa porque España y Estados Unidos todavía estaban reconstruyendo sus relaciones después de la guerra de 1898.
Aquel contacto institucional fue creciendo y terminó convirtiéndose en una relación estable entre las dos ciudades.
Durante décadas se han sucedido intercambios culturales, visitas institucionales, actuaciones musicales, exposiciones y programas educativos.
Estudiantes de San Agustín han viajado a Avilés y jóvenes asturianos han podido conocer Florida.
En 2024, ambas ciudades celebraron un siglo desde aquellos primeros contactos institucionales modernos.
Una relación iniciada por un hombre en el siglo XVI continúa, por tanto, viva cinco siglos después.
Dos orillas y un mismo 8 de septiembre
Y así regresamos a hoy.
En Asturias suenan las gaitas.
Covadonga celebra a la Santina.
Castropol acoge los grandes actos del Día de Asturias.
Oviedo entrega sus máximas distinciones.
Y al otro lado del Atlántico existe una ciudad que puede mirar también el calendario y encontrar en este 8 de septiembre el comienzo de su propia historia.
Hace exactamente 461 años, Pedro Menéndez de Avilés desembarcó allí.
No podía imaginar qué serían algún día los Estados Unidos.
No podía saber que aquella pequeña colonia sobreviviría a guerras, ataques, incendios, cambios de bandera y transformaciones políticas durante más de cuatro siglos y medio.
Mucho menos habría podido imaginar que en pleno siglo XXI una calle de aquella ciudad seguiría llamándose Aviles Street, que estadounidenses viajarían regularmente a Asturias y que ambas ciudades continuarían celebrando juntas su historia.
Pero todo eso ocurrió.
Por eso hoy hay un hilo invisible que atraviesa el Atlántico.
Comienza en Avilés, cruza miles de kilómetros de océano y llega hasta una vieja ciudad de Florida levantada junto a la bahía de Matanzas.
Y ese hilo explica algo extraordinario:
una parte de la historia más antigua de los Estados Unidos de América comenzó con un asturiano.
